CARTA A WYOMING

Alvaro de Zunzunegui en facebook

 

Esta es la carta que le he escrito, de manera indirecta, al señor Jose Manuel Monzón, más conocido como «El Gran Wyoming», debido a los últimos actos pseudohumorísticos ocurridos en un programa que, al parecer, sigue teniendo en una cadena que, desde hace años, tengo desintonizada por razones de higiene democrática:

Señor Monzón, buenos días. Hace días que quería escribirle estas líneas para expresarle mi pesadumbre, que no mi sorpresa, por dos hechos acaecidos en los últimos días.

El primero sucedió el pasado día 2 de noviembre, cuando, en su famoso programa de El intermedio, un personaje llamado Daniel Mateo, realizando el sketch de su vida, se sonó literalmente los mocos en una bandera de España, la bandera de mi país y la que nos representa a todos, incluidos el ínclito Dani Mateo y usted mismo.

Como es lógico, a la mayoría de los españoles de bien no nos ha gustado nada el gesto, porque es un menosprecio y un insulto a todos los españoles representados en esa bandera, y, principalmente, a aquellos que han dado su vida por los valores de democracia constitucional que ella y su escudo representan. Tengo muchos compañeros que han sido enterrados con esa bandera. He jurado fidelidad a esa bandera. Porque eso significa que juro fidelidad a todos los españoles, a la constitución, a la democracia y al imperio de la ley y la igualdad de derechos para todos los españoles, hayan nacido donde hayan nacido. Y yo también estoy indignado por este obsceno gesto de ese pobre aprendiz de cómico, porque busca la risa de unos pocos hiriendo a muchos otros.

Pero lo segundo aún me parece más grave. Se trata de su furibunda diatriba contra los defensores de la bandera de España, tachando a todos ellos de corruptos y pertenecientes a un determinado partido político. Yo no odio a los que no piensan como yo en este país, porque tienen ese derecho, faltaría más, y tengo bien claro que la bandera de España es de todos los españoles, y no es patrimonio de un determinado sector ideológico. Y no me pueden tachar de fascista y corrupto por defender a mi bandera, y a mi país, de ofensas como las que usted permite en sus programas.

Hay que ver cómo se pone de sensible cuando le criticamos los inefables contenidos de su programa mientras pide que nosotros comulguemos con ruedas de molino cuando considera «humor» el sonarse en la roja y gualda.

Es usted, Gran Wyoming, un pequeño y rencoroso Ebenizer Scrooge. Pero, mientras siga siendo español, estará representado en nuestra bandera, la de España, la de todos. Por eso la democracia es tan grande y usted, repito, tan pequeño.

Buenos días.