El Capitán de ls 6ª Compañia del Tercio 3º,le escribe un recuerdo a su legionario caido.

El Capitán de la 6 Compañía del Tercio 3 ha escrito una memoria a su legionario recién fallecido. Merece la pena leerla.

Hoy, en la cantina legionaria que tienen nuestros caídos en el más allá, donde cantan canciones legionarias, beben leche de pantera y ríen mas allá del toque de silencio, se les ha unido un nuevo hermano, el más chorbo de los más de 10.000 legionarios caídos que cada tarde abarrotan esa cantina para celebrar la alegría de servir en las filas de La Legión. Allí, los muertos de cada guerra en la que ha participado La Legión se pavonean de las acciones en las que cayeron, mostrando sus cicatrices en auténticos duelos de chulería legionaria en los que siempre impera la camaradería. Reyes, condes, doctores, abogados, obreros o simple buscavidas de todas las razas y condición, legionarios todos, se abrazan riendo y te esperan curiosos porque saben que hoy se les une alguien que si bien tiene un corto expediente militar, ha dejado un gran dolor a todos los que tuvimos el honor de servir contigo.

Caballero Legionario ALEJANDRO JIMÉNEZ CRUZ, tras presentar tus respetos al Fundador (lo reconocerás porque es el hombre cascado, cojo, tuerto y manco que sale a recibirte a la puerta para darte la bienvenida) y saludarle como él nos enseñó, únete a esos legionarios que te esperan en la cantina. Brinda con ellos, canta las antiguas canciones legionarias y enséñales las nuevas, muéstrales cómo se comporta un legionario de la 6ª Compañía y no tengas dudas de que tu cicatriz es tan admirable como las de los que ya jalean tu nombre para que entres. Porque como tú decías, «el pecho es para las balas», y allí se lo podrás contar a todos mientras te ganas el respeto y admiración que ya tienes de los que has dejado en la otra Legión, la terrenal.

Cuando termine ésta, tu primera noche, y los que te rodean no puedan más, roncos y hebrios de celebrar tu llegada, cuando los «flojos» se hayan marchado ya a la tienda a descansar, mira a los que te recordamos aquí abajo y tómate la última a nuestra salud. Tal vez consigas cerrar un poco las heridas y el dolor que nos ha dejado tu marcha.

Caballero Legionario Alejandro Jiménez Cruz, nos volveremos a ver, y cuando lo hagamos, espero poder entrar contigo a esa cantina habiéndome ganado el derecho a hacerlo. Hasta entonces, cuida de nosotros, nosotros cuidaremos de tu Legión y de tu amada 6ª Compañía.