Botas de la Infantería española para frenar a Trump en Groenlandia

 

 

► El Gobierno optará por el modelo de otros países de la UE: enviar una Sección de Reconocimiento de Montaña

 

Efectivos del Regimiento de Infantería América 66, de Cazadores de Montaña

La «Cuestión de Groenlandia» ha dejado de ser una especulación para convertirse en el epicentro de un choque tectónico entre Washington y Bruselas. Ante la amenaza de una supuesta adquisición necesaria por parte de Estados Unidos, ya sea mediante chequera o a través de la fuerza, nuestro país se va a ver obligado a definir claramente su postura en el gran tablero de hielo que supone la región ártica.

La doctrina de la administración Trump en este 2026 es clara y agresiva: la seguridad nacional de Estados Unidos es incompatible con la soberanía danesa sobre Groenlandia si esta no puede garantizarse frente a la expansión de Rusia y China. Para el Pentágono, el corredor marítimo entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido (el vital GIUK Gap) es una peligrosa herramienta que pueden, supuestamente, utilizar los grandes rivales de Estados Unidos como son Rusia y China.

La Casa Blanca ha planteado un ultimátum que ha helado las capitales europeas: o Dinamarca cede la soberanía de la isla, o se enfrentará a aranceles punitivos masivos que golpearían con dureza a las economías del Viejo Continente, incluida, muy posiblemente, la española. Ante este escenario, Copenhague ha activado la «Operación Resistencia Ártica», un despliegue de disuasión para demostrar que Europa no necesita tutelajes forzosos para proteger sus fronteras árticas.

Llegados a este punto, es interesante observar las capacidades que tiene España para responder en estos escenarios, y lo cierto es que la tecnología de nuestro país sigue siendo un tanto exigua en frentes helados.

La Armada Española se encuentra con un inconveniente técnico insalvable: no posee rompehielos de combate.

El «BIO Hespérides» (A-33), el único buque con casco reforzado, se halla actualmente en plena campaña antártica y no se trata, ni mucho menos, de un buque pensado para el enfrentamiento directo o para patrullas, sino que, más bien, tiene un enfoque científico ya que se dedica, precisamente, a suministrar avituallamiento a las bases Gabriel de Castilla y Juan Carlos I. De hecho, el término «BIO» significa, precisamente, Buque

La contribución naval se limitaría a los Buques de Acción Marítima (BAM) de la clase Meteoro

En el aire, el Airbus A400M del Ala 31 (Zaragoza) es el activo con mayor viabilidad

de Investigación Oceanográfica. Por tanto, la contribución naval se limitaría a los Buques de Acción Marítima (BAM) de la clase Meteoro. Estos patrulleros podrían operar en aguas abiertas al sur del paralelo 60°N, liberando a los buques daneses para que se internen en la banquisa.

Estas embarcaciones son como las que escoltaron a la flotilla de ayuda a Gaza, no están pensadas para combates de alta intensidad, sino solamente para patrulla y acompañamiento.

Donde España sí puede brillar es en el aire. El Airbus A400M del Ala 31 (Zaragoza) es el activo con mayor viabilidad. Su capacidad para operar en pistas cortas y climas extremos lo convierte en el medio de transporte logístico ideal para abastecer la base de Kangerlussuaq. Asimismo, los nuevos C295 MPA, equipados con el sistema FITS, podrían desempeñar un papel crucial, detectando incursiones submarinas rusas en el Mar de Labrador, siempre que operen desde bases con hangares calefactados en Islandia o el sur de Groenlandia.

En cuanto a infantería, es obvio que España, al igual que están haciendo el resto de potencias europeas, no enviaría miles de hombres y mujeres, sino que desplegaría secciones de reconocimiento. Una o varias decenas de expertos en el terreno que pudieran ayudar a gestionar la situación a la que se enfrenten.

En este sentido, entra en juego uno de los centros más insignes de nuestro país. La Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales en Jaca. Un centro de excelencia donde se forman unidades para ser letales en climas fríos y con una capacidad de adaptación al medio que pocas unidades en el mundo tienen.

España es un país pequeño, pero tiene una variedad de ambientes tan grande que permite que la infantería pueda estar preparada para prácticamente cualquier eventualidad. Algo que destaca muy positivamente frente a otros países con una mayor masa de soldadesca, pero cuyos territorios de adiestramiento están marcados por unas geografías mucho más estáticas.

Si hay una unidad de referencia en España para este tipo de enfrentamientos es el Regimiento «América» número 66, con base en Berrioplano, Navarra. Expertos en combate en alta montaña y climas polares, son alpinistas y esquiadores expertos, estando habituados en el uso de trineos de carga, esquís de travesía y raquetas, por lo que es perfecto para su uso en un escenario como Groenlandia, donde la red de carreteras es inexistente en el interior de la región. De hecho, la unidad trabaja regularmente en ejercicios de la OTAN en Noruega, donde han operado en condiciones de hasta treinta grados bajo cero.

España, en una encrucijada

Todo apunta a que España optará por lo que están haciendo otros países como Alemania. Se tratará de una contribución de perfil medio: el envío de una Sección de Reconocimiento de Montaña (procedente de Jaca o Pamplona), oficiales de enlace en el mando de Nuuk y apoyo logístico con el A400M. Es una solución salomónica: permite a Madrid lucir galones europeos en Bruselas, apoya la integridad de un aliado como Dinamarca, pero evita un despliegue de combate que pueda ser interpretado por la Casa Blanca como un desafío directo.

España se prepara para patrullar el hielo, pero con un ojo puesto en los radares de la OTAN, y otro, en los mercados de Washington. La batalla por el Ártico no solo se librará a -30°C, sino en el Despacho Oval de la Casa Blanca.

Fuente:

https://lectura.kioskoymas.com/la-razon/20260121