El día 29 de abril de 2026 tuvo lugar el nombramiento del general del aire Francisco Braco Carbó, Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio (JEMA), como académico de mérito de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares. El acto se celebró en el Cuartel General del Ejército del Aire y del Espacio.
Tras la apertura de la sesión por el presidente de la Academia, se dio lectura al acta de elección y nombramiento del JEMA como académico de mérito.
A continuación, el teniente general Rubén García Servert pronunció la laudatio del nuevo académico. El ponente destacó, durante su intervención, que el nombramiento del JEMA como académico de mérito se enmarca en la misión de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares de impulsar un estudio riguroso, independiente y multidisciplinar del ámbito militar en España. En su discurso, subrayó la relevancia histórica y presente de lo castrense como elemento vertebrador de la trayectoria nacional, así como la necesidad de situar estos estudios en pie de igualdad con otras áreas del conocimiento dentro del ámbito académico e intelectual.
Asimismo, resaltó el valor el papel de la institución como espacio de reflexión que integra tradición, valores y visión de futuro, incorporando análisis sobre historia, pensamiento militar y evolución tecnológica. García Servert señaló que esta distinción reconoce no solo la responsabilidad institucional del homenajeado, sino también su trayectoria, compromiso y cualidades personales, reforzando los vínculos de colaboración entre la Academia y el Ejército del Aire y del Espacio al servicio de España y de la sociedad.
Seguidamente, el presidente de la Academia impuso a medalla y entregó el diploma acreditativo al nuevo académico.
Tras la imposición de medalla, el general del Aire Francisco Braco Carbó procedió a la lectura de unas palabras de agradecimiento. En su discurso, afirmó que su nombramiento como académico de mérito de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares no supone solo un reconocimiento personal, sino también un homenaje a todos los aviadores a los que representa.
Así mismo, destacó que, en el ámbito aeroespacial, ciencia y arte avanzan juntos. Según explicó, volar combina principios físicos y mecánicos con la destreza y la intuición, en un entorno en el que la belleza del vuelo resulta evidente.
El JEMA también subrayó la labor de la Academia en la promoción de la cultura de defensa, la preservación de la historia y las tradiciones, y el impulso de un pensamiento pausado, riguroso y constructivo. Señaló que la historia permite identificar patrones, valorar aciertos y errores, anticipar escenarios y comprender mejor la complejidad de los contextos actuales.
Para concluir, señaló que formar parte de esta Academia implica asumir un compromiso firme con el rigor intelectual, el espíritu de servicio y la búsqueda constante de la excelencia. Añadió que afronta este honor con humildad y con la voluntad de aportar su experiencia al enriquecimiento de la institución y al desarrollo del pensamiento militar en beneficio de la sociedad.
Tras la interpretación del himno nacional, el presidente clausuró el acto.
Laudatio. Nombramiento del JEMA como académico de
mérito
Laudatio pronunciada por D. Rubén García Servert, en
contestación a D. Francisco Braco Carbó, con motivo de su
ingreso como académico de mérito en la Academia de las
Ciencias y las Artes Militares, el día 29 de abril de 2026.
Presidente, con la venia
General Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, Presidente de la
Academia de las Ciencias y las Artes Militares,
Académicos de esta Institución, Generales y demás miembros del Ejército del Aire
y del Espacio que hoy nos acompañan
Patronos, Invitados, muy en especial, familias que habéis querido estar con
nosotros.
En primer lugar quiero agradecer a la Academia el honor por haber sido designado
para dirigir estas palabras de bienvenida a la Institución de nuestro nuevo
Académico de Mérito, en estas magníficas instalaciones del Cuartel General del
Ejército del Aire y del Espacio.
Mi honor es doble como miembro orgulloso del Ejército del Aire y como amigo
personal de su Jefe de Estado Mayor en ejercicio, el General Braco.
La Academia de las Ciencias y las Artes Militares es una institución joven. Lo es,
sobre todo, si se la compara con la antigüedad de los siglos 18 y 19 de otras
Academias. Su vocación, sin embargo es inequívoca, aspira por esencia a
convertirse, cuando alcance la madurez y resto de requisitos exigibles, en una de
las Reales Academias del Instituto de España.
No es esta una aspiración que se fundamente en una iniciativa gratuita y sin
sentido. Su puesta en marcha respondió a la constatación de la necesidad de que
los temas militares tengan su espacio en los ambientes intelectuales y de reflexión,
en pie de igualdad con otras materias.
Es un hecho incontestable que lo militar ha sido un factor estructurante en la historia
de España desde sus orígenes remotos. Lo castrense en España no ha sido, ni es,
un mero detalle lateral, ni algo que haya fluido en paralelo a los hechos capitales
de nuestro devenir como proyecto colectivo.
Es más, el hecho castrense en su globalidad ha sido con frecuencia el hilo
conductor de la narrativa que vertebra nuestra historia.
Siendo esto así, se echaba de menos una Institución dedicada, de una forma
integrada, libre y coherente, al complejo y poco estudiado en la sociedad, mundo
de las armas en España.
Este proyecto tiene que discurrir en sus análisis desde los albores de nuestra
empresa colectiva hasta un futuro. Este futuro nos resulta difícil de prever, pero
sabemos que en él, lo castrense tendrá sin duda un protagonismo a la altura de su
vocación trasversal al servicio de España y los españoles.
Antes de la irrupción de la Academia en el mundo de la reflexión institucionalizada
había, sin duda, estudios parciales, abordados por las distintas Academias
existentes y por militares (muy pocos) que formaban parte de las mismas.
Existían potentes Institutos y centros de pensamiento militar ligados a las Fuerzas
Armadas. Quizá faltaba, esa fue nuestra percepción, el estudio de conjunto,
independiente y profundo, no limitado por tiempo o temáticas, ni limitado a una
visión estrictamente militar sobre lo militar.
Faltaba, sobre todo, la ambición de posicionar a los temas militares en pie de
igualdad con el resto de ramas del saber en su reconocimiento público y trasversal.
Para hacer frente a este desafío se puso en marcha la Academia, que no es un
ente militar, lo militar es el campo de estudio, de hecho y por estatutos, por ello un
40% de sus miembros son expertos civiles en la materia.
2
La Academia está estructurada en seis secciones temáticas que centran sus
análisis en distintos aspectos de la milicia en España.
Hay tres secciones que ponen su foco en resaltar el pasado: Historia Militar,
Patrimonio Cultural Militar y Diccionario Biográfico Militar
Una sección se centra en la reflexión y en los valores militares: Pensamiento y
Moral Militar.
Hay una sección de Prospectiva de la Tecnología Militar que centra sus estudios
en el Armamento y su desarrollo.
Finalmente hay una Sección, que me honro dirigir, orientada totalmente al Futuro
de las Operaciones Militares, que intenta a través del estudio prospectivo de los
conflictos actuales imaginar la guerra del mañana y por ello, las Fuerzas Armadas
que permiten afrontar ese futuro con garantías.
Todo lo anterior desde un punto de vista conjunto (hoy multidominio) y
multidisciplinar por definición, en el que se integran las perspectivas de los tres
ejércitos y la guardia civil en un todo unitario.
Pues bien, mi General, es en esta Institución en la que nos haces el honor de
ingresar hoy, después de haber aceptado la propuesta de su Asamblea General.
Se puede caer en la tentación de imaginar que el nombramiento como Académico
de Mérito es un mero trámite y que lo que se busca, en el fondo, es honrar en la
persona del nombrado a la Institución que dirige.
Es cierto que en lo anterior hay algo de verdad. En la persona del Jefe de Estado
Mayor se representa una Institución en su conjunto y que, a través de este
nombramiento, se pretende reforzar los lazos profesionales y personales entre la
Academia y el Ejército del Aire y del Espacio.
Pero este nombramiento no es en absoluto un trámite, ni sólo se honra a la
Institución, sino que muy especialmente se busca honrar a la persona.
Como ha explicado formalmente el Secretario de nuestra Corporación, el mero
hecho de ser nombrado Jefe de Estado Mayor no trae consigo automáticamente el
nombramiento como Académico de Mérito.
En el trámite hay una pausada deliberación de la Junta Directiva y una votación
secreta en Asamblea General, en las que se evalúan los méritos acreditados por el
candidato.
3
Nosotros, como Academia, valoramos la cercanía y el apoyo a la Corporación y en
este caso, mi General, hemos notado desde tu nombramiento un permanente
apoyo a la idea original de que exista y prospere una Institución consagrada al
fomento y análisis de lo militar desde diferentes perspectivas y con un carácter no
institucional.
Un apoyo moral y personal como el que nos has prestado ha sido importante para
seguir adelante en nuestra hoja de ruta a la búsqueda de un lugar entre las
Academias del Instituto de España.
Pero, además, como se hace con el resto de académicos, prestamos muy especial
atención al perfil moral y personal en los nuevos ingresos, conscientes de que lo
militar se fundamente en valores acreditados o pierde su esencia.
Pues bien, mi General, coincidimos todos los académicos aquí presentes en
encontrar en tu persona al militar honesto, ejemplar y cercano que nos honra
aceptando ser miembro de la Academia.
Más allá de destinos y condecoraciones, derivados de una larga y brillante carrera
de servicio a España, es este poso ético de valores, el perfil que esta Corporación
quiere subrayar hoy en este sencillo y solemne acto.
Siéntete a partir de hoy miembro activo de la Academia, ayúdanos con tu apoyo y
tu consejo. Utiliza a la Academia para todo aquello en lo que nuestros análisis libres
y críticos te puedan ser de utilidad como apoyo a tu complicada misión. En el Acto
de hoy asumimos públicamente un compromiso de servicio al Ejército del Aire y del
Espacio a través de su Jefe de Estado Mayor.
Quiero aprovechar la ocasión que me brinda este atril para agradecer la presencia
de todos los invitados, especialmente de los miembros del Consejo Superior que
han querido buscar hoy un hueco en sus complejas agendas.
Pero sobre todo quiero agradecer hoy a tu esposa y el resto de esposas que nos
hayan querido acompañar. No hay honor concedido a un soldado del que no sea
merecedora su esposa, por su abnegación tan esencial para permitir la dedicación
que exige una vocación de compromiso.
Al final todos los aquí presentes sabemos que los honores pasan, sin embargo las
Instituciones virtuosas nos sobreviven. Son ellas las que deben llevar el mensaje a
las nuevas generaciones, un mensaje, en nuestro caso, de servicio incondicional a
España.
4
Es sobre todo en momentos de tensión e incertidumbre cuando este compromiso
es más esencial que nunca.
Enhorabuena mi General y, en nombre del Presidente y de todos los Académicos,
bienvenido a la Academia de las Ciencias y las Artes Militares. █
Palabras del JEMA en su ingreso como académico de
mérito
Discurso pronunciado por D. Francisco Braco Carbó, con
motivo de su ingreso como académico de mérito en la
Academia de las Ciencias y las Artes Militares, el día 29 de abril
de 2026.
29 de abril de 2026
Presidente de la Academia de las ciencias y las Artes Militares, mi General,
Académicos de esta Institución, excelentísimas e ilustrísimas autoridades civiles y
militares, señoras y señores.
Me dirijo hoy a ustedes con un profundo sentimiento de gratitud y de
responsabilidad, agradeciendo enormemente el honor que se me concede al
ingresar como académico de mérito en esta ilustre Institución.
En particular, agradezco al teniente general Rubén García Servert, querido amigo
Rubén, sus amables palabras y por apadrinarme en este emotivo y significativo
acto.
Tengo que comenzar resaltando que no lo interpreto únicamente como un
reconocimiento personal, como un reconocimiento a mis méritos personales, este
nombramiento lo interpreto además como un reconocimiento a todos los aviadores
que represento, pues cualquier mérito que pueda asociarse a mi persona, como
Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, es el resultado de los
méritos de todos y cada uno de ellos.
Queridos amigos, permitidme aprovechar la ocasión para compartir con vosotros
unas breves reflexiones sobre la aviación militar en general y nuestra aviación
militar en especial.
Cuando nos adentramos en el mundo aeroespacial nos damos cuenta de que
ciencia y arte van unidos de la mano. Volar es tanto una ciencia, donde principios
físicos y mecánicos se combinan, como un arte, en el que la destreza y la intuición
son fundamentales y la belleza del vuelo salta a la vista de todos.
A mi modesto entender, esta forma de referirse a lo aeroespacial encaja
perfectamente en esta prestigiosa Academia en la que hoy ingreso, donde lo
científico y lo artístico, lo tecnológico y lo cultural, lo innovador y lo histórico, se
complementan a la hora de, como dice el lema de la Academia: «saber el pasado,
conocer el presente y descubrir el futuro».
En un tiempo en el que la información abunda, pero la reflexión escasea,
instituciones como esta adquieren un valor incalculable. Nos recuerdan la
importancia del pensamiento pausado,
del análisis fundamentado y del debate constructivo. Es por esto que quiero
subrayar la excelente labor realizada por los académicos a la hora de promover la
cultura de defensa y recordar nuestra historia y tradiciones.
Echando un vistazo a la historia, la aviación ha asumido un rol protagonista desde
principios del siglo pasado. Si bien nació como un reto, como algo bucólico, incluso
romántico, pronto se vio su aplicación al servicio de la sociedad y de la defensa.
Sin entrar en discusiones ni en detalles puntuales, podemos considerar que la
aviación tuvo su bautismo de fuego en la Primera Guerra Mundial. Por lo que a
nuestra aviación respecta, podemos decir que, fue en la Guerra de África donde
recibimos el bautismo de fuego y, podemos añadir, que donde se confirmó como
arma independiente fue en el Desembarco de Alhucemas. Si bien ya se había
creado el Servicio de Aerostación Militar y el Servicio de Aeronáutica Militar, como
consecuencia de esta operación militar encontramos por primera vez en la prensa
escrita, citando mensajes oficiales, referencias al «Ejército del Aire».
Siguiendo hablando de historia, este año cobra especial relevancia la celebración
de los Grandes Vuelos de la Aviación Militar Española ya que estamos organizando
multitud de actos en recuerdo y homenaje de las grandes gestas realizadas por
nuestros pioneros como los tripulantes del Plus Ultra, la Patrulla Elcano o la Patrulla
Atlántida. Actos que tenemos previstos realizar este año y a los que seguirán
muchos otros eventos durante los próximos años.
2
Desde una perspectiva histórica, conviene precisar que, aunque el vuelo de Charles
Lindbergh constituyó el primer cruce del Atlántico sin escalas, el vuelo del Plus
Ultra, realizado con anterioridad, ostenta el mérito de haber sido el primer vuelo en
cruzar, con un solo avión, aunque con escalas, el Atlántico Sur. Esta distinción
resulta relevante, puesto que el Atlántico Sur forma igualmente parte del espacio
atlántico y, por tanto, el Plus Ultra debe ser reconocido como un hito fundamental
en la historia de la aviación transatlántica.
Si esto no ha calado en la opinión pública general, y en la nacional en particular, en
parte es debido a que no lo hemos sabido contar, al igual que otras gestas
realizadas por los aviadores que nos precedieron. Esta labor de difusión es la que
estamos intentando llevar a cabo con los actos conmemorativos del centenario de
estos Grandes Vuelos de la Aviación Militar Española.
Una prueba más del mérito de estas hazañas es el Trofeo Harmon que otorgaba la
Liga Internacional de Aviadores a los pilotos más destacados a nivel mundial por
sus hazañas. Este trofeo fue otorgado a aviadores españoles por el vuelo del Plus
Ultra a Iberoamérica realizado el año 1926, por el vuelo de la Patrulla Atlántida
desde Melilla a Bata en 1927, por el vuelo del Cuatro Vientos en 1933 y por el vuelo
del Santander en 1935 desde Santander a México. Estos trofeos contribuyeron al
prestigio de la aviación española en las décadas de los años 20 y 30.
Estos hechos nos tienen que hacer recordar que la historia de España está plagada
de hazañas, de héroes, de valientes aventureros, así como también lo está de
figuras destacadas del mundo de las ciencias aeroespaciales. Entre otras insignes
figuras de las ciencias aeroespaciales cabe mencionar a Juan de la Cierva, inventor
del autogiro, y a Emilio Herrera que diseñó en 1935 la «escafandra estratonáutica»
que es considerada precursora del traje espacial moderno.
Compartir su legado y los valores que nos transmitieron se convierte en un deber
inexcusable. Sin embargo, conocer la historia no es un simple ejercicio de nostalgia,
ni un refugio en tiempos pretéritos. Es, por el contrario, una herramienta de primer
orden para comprender los desafíos contemporáneos.
La historia nos enseña a identificar patrones, a valorar los aciertos y comprender
los errores para así poder llegar a anticipar escenarios, y a entender la complejidad
de los contextos.
En un mundo en constante transformación, donde la tecnología avanza a una
velocidad vertiginosa y los escenarios estratégicos se redefinen continuamente, el
conocimiento histórico se convierte en una fuente de criterio y perspectiva.
3
Esta cuestión es de especial relevancia en el caso particular del Ejército del Aire y
del Espacio. A lo largo de la historia, el poder aéreo y, más recientemente, el poder
espacial ha ido evolucionando de manera exponencial para hacer frente a los retos
y amenazas que han ido surgiendo.
Prueba de la íntima relación que existe entre el desarrollo industrial y tecnológico y
la evolución del poder aéreo es que, en el caso de España, el Ejército del Aire tomó
el relevo del Servicio de Aeronáutica Militar que estaba vinculado al Arma de
Ingenieros del Ejército de Tierra.
Llegados a este punto, considero pertinente hacer una breve referencia a las
sucesivas generaciones de aviones de caza. Los criterios que definen cada
generación no es algo de carácter oficial y el cambio de generación se asocia a
avances técnicos que tengan impacto en las capacidades.
Dicho lo cual y de manera muy somera, permítanme hacer los siguientes
comentarios: – – – – –
Primera Generación: desde mediados de los años 40 hasta mediados de los
50. Se caracteriza por la incorporación del motor de reacción, el vuelo
subsónico y el armado con cañón. Entre sus modelos más representativos
destacan el F-86 Sabre y el MiG-15, ambos empleados en la Guerra de
Corea.
Segunda Generación: desde mediados de los 50 hasta comienzos de los 60.
Introduce turborreactores con postcombustión, vuelo supersónico, radares
aire-aire, contramedidas electrónicas y misiles. Ejemplos destacados son el
F-104, el F-4 Phantom I, el MiG-21 y el Mirage III, presentes en conflictos
como Vietnam.
Tercera Generación: desde mediados de los 60 hasta principios de los 70.
Se distingue por una mayor maniobrabilidad, capacidad “multirole”, empleo
de armamento de largo alcance BVR y, en algunos casos, despegue y
aterrizaje vertical. Incluye modelos como el F-5, MiG-25, Harrier, F-14 y
Mirage F-1. Algunos participaron en la Guerra del Golfo 1991.
Cuarta Generación: desde los años 70 hasta la actualidad. Incorpora
aviónica digital, “Head up display” HUD, materiales compuestos, radares con
capacidad “look-down/shoot-down”, armamento inteligente y misiles
infrarrojos avanzados. Destacan el F-15, F-16, F-18, MiG-29, Su-27,
Tornado y Mirage 2000. Algunos modelos participaron y los que no también
fueron contemporáneos a la Guerra del Golfo.
Generación Cuarta+: evolución de la anterior y aún operativa. Añade
materiales avanzados, cascos de alta tecnología y radares AESA, “Active
4
Electronically Scanned Array”. Incluye el F-18 Super Hornet, Rafale,
Eurofighter, MiG-35 y Su-35. – –
Quinta Generación: desde los años 90 hasta la actualidad. Se caracteriza
por radares de barrido electrónico AESA multifunción y baja detectabilidad.
Sus principales exponentes son el F-22, F-35, Su-57 y Chengdu J-20 Chino.
Sexta Generación: actualmente en desarrollo. Se orienta hacia la muy baja
detectabilidad, el combate colaborativo y la integración con sistemas no
tripulados. Incluye programas como Next Generation Fighter NGF/NGWS,
GCAP (UK-ITA JPN), F-47 USA, MiG-41 ruso, y los chinos J-36 y J-50.
De esta forma de definir y agrupar las distintas generaciones de aviones de caza
pueden extraerse dos conclusiones generales: – –
los saltos generacionales tienden a producirse en intervalos aproximados de
entre una y dos décadas, si bien no responden a una periodicidad fija, sino
a la aparición de avances tecnológicos significativos.
Cada generación suele quedar asociada retrospectivamente a determinados
conflictos en los que sus capacidades fueron empleadas, contrastadas o
visibilizadas.
Echando la vista al pasado para ver de dónde venimos y buscando una sentencia
breve que refleje la relación entre el empleo del poder aéreo y los conflictos desde
el nacimiento de la aviación, se podría decir lo siguiente: – – – –
I Guerra Mundial, los albores.
II Guerra Mundial, la guerra relámpago y el bombardeo masivo
Vietnam, ejemplo de empleo ineficiente del poder aéreo.
Tormenta del Desierto, cambio de paradigma, el poder aéreo asume un papel
decisivo.
Y parándonos en el presente: – –
Ucrania, ninguno de los bandos ha conseguido la superioridad aérea y el
conflicto ha derivado en una guerra de atrición.
Irán, empleo masivo del poder aéreo por parte de Estados Unidos y
resistencia numantina por parte de Irán.
Por último y retomando el lema de la Academia que hace referencia al pasado, al
presente y al futuro, solo queda hacer un breve comentario mirando al futuro.
5
No es necesario incidir en que la superioridad en el combate está íntimamente
relacionada con la superioridad tecnológica. Es por ello que, en los escenarios
actuales de confrontación, en los que el uso coordinado de aviones de última
generación, drones, misiles de todas características y alcances, el combate en el
dominio espacial con el incremento de capacidades espaciales y la incorporación
de la inteligencia artificial en el proceso de toma de decisiones, ha puesto de
manifiesto que la capacidad de ejercer el control del aire y del espacio condiciona
decisivamente cualquier conflicto.
Así pues, además del dominio aéreo, el Espacio se ha consolidado definitivamente
como un dominio de combate con carácter transversal y determinante en las
operaciones de alta intensidad.
A nadie se le escapa que el Espacio ha dejado de ser un “bien común”, y ha pasado
a ser un “dominio operacional” en el que ya se está combatiendo. El Espacio no
solo no está militarizado, sino que ya se ha convertido en un escenario de
confrontación, donde se encuentran desplegados sistemas ofensivos, con
capacidades de guerra electrónica, interferencia de señales, emisores láser, o
incluso maniobras de satélites para provocar colisiones.
En esta línea de trabajo, como parte de la mejora de las capacidades espaciales,
ya se ha modernizado el Radar de Vigilancia y Seguimiento Espacial (S3TOC en
sus siglas en inglés, Spanish Space Surveillance and Tracking Surveillance Radar).
También se han iniciado los hitos de planeamiento para obtener nuevas
capacidades mediante la adquisición de un radar adicional para seguimiento
espacial; una Red de Observatorios Robóticos (RORCOVE); y un futuro satélite de
policía espacial en el marco del programa NEMO (Nave Espacial de Maniobra
Orbital). Todo esto está siendo promovido por nuestro Mando del Espacio
(MESPA), el cual ha adquirido la capacidad operativa inicial a finales de 2025 y
estamos trabajando sin descanso para conseguir la capacidad operativa completa
lo antes posible.
Sin el control efectivo de nuestros cielos y sin asegurar el libre acceso y explotación
de los activos espaciales, las Fuerzas Armadas quedan expuestas a la
incertidumbre táctica, a la vulnerabilidad de sus líneas logísticas y a un elevado
coste humano y material.
Es por ello que, en el Ejército del Aire y del Espacio, seguimos esforzándonos en
continuar a la vanguardia y en continúa transformación, incorporando nuevas
tecnologías y modernos sistemas para operar en los escenarios más exigentes.
6
Llegados a este punto, en la evolución de los conflictos, hay que hablar del
concepto de Operaciones Multidominio. Atrás ha quedado el concepto de
Operaciones Conjuntas en la que dependiendo de la fase en la que nos
encontráramos había que designar el Mando Apoyado y el o los Mandos que
apoyan.
Este relativamente nuevo concepto está enfocado a la integración de las
operaciones en todos los dominios para alcanzar los efectos deseados. Y por si
esto fuera poco y para mayor complejidad, a los dominios operacionales
tradicionales hay que añadir, además del dominio espacial, el dominio ciber y el
cognitivo.
En este contexto, la labor de esta Academia se vuelve más relevante que nunca
para generar conocimiento, fomentar el debate y contribuir al fortalecimiento de
nuestras instituciones de cara al futuro de las operaciones militares. Labor en la
que considero indispensable la colaboración y el apoyo de la Academia con la
Fuerzas Armadas en General y con el Ejército del Aire y del Espacio en particular.
Ahora ya finalizando, tengo muy claro que ingresar en esta Academia lleva consigo
el compromiso firme con los valores que la sustentan, el rigor intelectual, el espíritu
de servicio y la búsqueda constante de la excelencia.
Asumo este deber y este honor con humildad y con la firme voluntad de aportar mi
experiencia y capacidad, como Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del
Espacio, al enriquecimiento de esta comunidad académica, y de esa forma,
contribuir al avance del pensamiento militar en beneficio de la sociedad a la que
servimos.
Finalizo, ahora ya sí, agradeciendo este nombramiento y, por supuesto, felicitando
al presidente de la Academia y a todos los académicos de número y correspondientes por vuestra excelente labor. █
Galleria de Imagenes






