UNA HISTORIA QUE PODRÍA BASARSE EN HECHOS REALES. Coronel Dominguez Martinez-Campos

 

ANTECEDENTES

Mes de julio del año 2027.

Celebradas las elecciones generales en España. El resultado es aún incierto a pesar de que el recuento de votos en nuestro país ha dado la victoria a la suma de PP y VOX.

Pero el sanchismo ha logrado votos procedentes de Hispanoamérica, los de “los nietos”, que la Junta Electoral central va a estudiar tras las denuncias de aquellos dos partidos por considerarlos fraudulentos. El gobierno sanchista se mantiene “en funciones”.

PP y VOX, por separado, no previeron un año antes formar “gobiernos paralelos” al sanchista para, si lograban el poder, actuar de inmediato para solventar el estado de postración de nuestro país en el ámbito político, jurídico, económico, social, de la Defensa, etc., que deja como “herencia” el sanchismo. Ni han iniciado siquiera conversaciones para formar un gobierno de coalición. Con estos mimbres, el vacío de poder en España es evidente.

Es el momento propicio para, desde Marruecos, apoyado por un servicio secreto exterior, comenzar una “intifada” en Ceuta y Melilla -una guerra híbrida- promovida desde las más altas instancias del reino alauita.

Es la fórmula más sencilla de “conquistar” ambas ciudades españolas.

Mediados de agosto del 27.

El gobierno en “funciones”; PP y VOX pendientes de la resolución judicial sobre las elecciones. Los dos últimos partidos muy entretenidos en preparar una coalición de gobierno respaldada documentalmente.

Las Cortes Generales están de vacaciones.

El pueblo español, en general, divirtiéndose con las fiestas de agosto.

COMIENZA LA GUERRA HÍBRIDA

Las fronteras de Ceuta y Melilla han sido violadas de nuevo en ambas ciudades españolas hace una semana.

Supuestos inmigrantes han entrado en ellas (de 1.000 a 2.000 individuos) Entre ellos, mandos subalternos del ejército marroquí y de sus servicios secretos infiltrados.

A partir de mediados de mes comienza el movimiento insurreccional en ambas ciudades.

En dos barrios en Ceuta y otro en Melilla se iza la bandera marroquí. Sus habitantes se manifiestan contra “la ocupación española”. Piden “libertad” y “auxilio de Marruecos”.

Los delegados del gobierno en ambas ciudades informan de que se trata “de un problema de orden público”.

Simultáneamente comienza una nueva violación de nuestras fronteras (otros 1.000 a 2.000 inmigrantes), entre ellos soldados marroquíes de paisano, la mayor parte de ellos, armados.

En Marruecos, a través de las redes sociales, se invita, en especial a los jóvenes, a trasladarse a los alrededores de Ceuta y Melilla. Con el lema “Ceuta y Melilla son nuestras”, se les asegura que los marroquíes residentes en ambas ciudades les van a abrir las puertas de la frontera en ellas, para que entren sin limitación alguna.

El gobierno “en funciones” solo decide reforzar las FSCE con una pequeña unidad en cada ciudad.

En Madrid declaraciones confusas, contradictorias. Los medios que apoyan al gobierno sanchista se vuelcan en su auxilio.

La cúpula de las FFAA (sus Consejos Superiores) se mantiene en silencio. Esperan órdenes del gobierno que no llegan.

La oposición política sigue discutiendo las formas y condiciones de un gobierno de coalición.

En Ceuta y Melilla los enfrentamientos de la insurrección son cada vez más duros con las FCSE. El caos, la inseguridad y las batallas campales se generalizan.

La situación en ambas ciudades es muy complicada.

Las gentes de Ceuta y Melilla temen lo peor.

Muchos comienzan a pensar en cruzar el Estrecho. Algunos ya lo han hecho.

Los servicios públicos empiezan a colapsar.

EL ENFRENTAMIENTO

Tras cuatro días de enfrentamientos, se produce la muerte de un policía nacional y varios heridos en uno de ellos. Alguien, desde el otro lado, ha utilizado un arma de fuego. En ambas ciudades, los heridos son numerosos. Una pequeña parte de la población en las dos ciudades decide salir a la calle en ayuda de las FCSE. Utilizan barras de hierro, trozos de madera, bates de beisbol, etc. Comienza una repentina contrainsurrección civil.

Dos días después, en los enfrentamientos, mueren dos civiles y son heridos unos 15 en ambas ciudades.

El gobierno “en funciones” realiza múltiples declaraciones en los medios que le son afines y en redes sociales. Pero no toma decisiones.

La cúpula militar sigue esperando órdenes. Lo del artículo 8 de la Constitución no parece afectarles. Ni la Ley de Seguridad Nacional. Ante la gravedad de la situación, algunos capitanes de los regimientos (no completos) en Ceuta y en Melilla deciden por su cuenta acudir en apoyo del pueblo y de las FCSE en ambas plazas, al frente de sus compañías (algo parecido a aquel 2 de mayo de 1808).

Inmediatamente el gobierno exige a la cúpula militar que detenga a esos dos o tres Capitanes traidores y golpistas. Los medios que apoyan al gobierno hablan de “golpe de Estado militar”.

Esos capitanes ya han sido vitoreados por el pueblo en las dos ciudades.

La situación puede decirse que es ya de guerra abierta entre buena parte de una comunidad dirigida por oficiales infiltrados, y la española.

Dos o tres capitanes más, con sus respectivas compañías, escuadrones y baterías, se unen a sus compañeros. Los jefes de batallón o grupo no los pueden controlar.

Autobuses y camiones llenos de jóvenes marroquíes, sobre todo, han llegado a los alrededores de Ceuta y Melilla tras el llamamiento en las redes sociales. Se habla de 30.000 a 40.000 los que están alrededor de Ceuta, y de 15.000 a 25.000 los que están en Melilla. A ellos se unen en ambos lugares cientos de subsaharianos dispuestos a entrar, como sea, en Ceuta y Melilla.

En Melilla, el Comandante General está de parte de la contrainsurrección. Su Estado Mayor empieza a trabajar para coordinar las fuerzas de los capitanes “golpistas” con las de las FCSE y los civiles que los apoyan. El Segundo Jefe de la Comandancia General se posiciona en contra de dicha actitud, e incluso le denuncia por deslealtad.

En Ceuta sucede lo contrario. Es el Segundo Jefe el que apoya a la contrainsurrección frente a la inacción del Comandante General.

En la cúpula de las FFAA, la tensión es enorme. Unos apoyan la intervención militar. Otros se mantienen “leales” a las órdenes del gobierno “en funciones”.

El Teniente General Jefe del Mando Operativo Terrestre, responsable de las operaciones militares en Baleares, Melilla, Ceuta y las Islas Canarias, ha declarado a algún medio que él se une a la contrainsurrección.

Los medios de comunicación afines al gobierno (subvencionados) hablan y escriben sobre el “golpe militar en Ceuta y Melilla”, el “golpe de los militares”.

De forma parecida se trata el asunto en los medios europeos. Para ellos, es inexplicable e increíble. Pero Europa no toma decisión alguna. Porque el tema de Ceuta y Melilla es un problema interno de España.

La OTAN se inhibe. Ceuta y Melilla no están bajo la cobertura de la Alianza.

EE.UU. apoya los intereses de Marruecos, exigiendo a España que cese el “genocidio” de los marroquíes en las dos ciudades “situadas en territorio marroquí”.

Por su parte, Francia apoya el expansionismo marroquí a costa de España.

Es el momento propicio para que las masas marroquíes concentradas alrededor de Ceuta y Melilla se lancen a la invasión de ambas ciudades.

En el interior de las mismas, la situación es crítica. Los enfrentamientos son constantes. Las bajas en ambos lados se suceden a diario por el uso de armas de fuego y material de guerra. La guerra híbrida se ha convertido en guerra de guerrillas, en combate en población.

EL DESENLACE

A principios de la última semana de agosto comienza la invasión de ambas ciudades, prácticamente calcada de la sucedida el 30 de julio de 2026 en Ceuta.

Por iniciativa del Mando Operativo Marítimo, dos fragatas se hacen a la mar y, a toda máquina, se dirigen a los puertos de Ceuta y de Melilla.

El Mando Operativo Terrestre ha logrado hacer llegar a cada ciudad un batallón de Infantería antes de que se iniciara la invasión.

A partir de aquí, dejo a la imaginación del lector que sea él quien ponga fin a esta historia que podría basarse en hechos reales. Hechos muy conocidos por los españoles desde aquella invasión marroquí del Sáhara Occidental (provincia española) con la famosa Marcha Verde de 1975, cuando Don Francisco Franco agonizaba y el Príncipe de España era el Jefe del Estado “en funciones”.

En este caso hablamos de dos ciudades “españolísimas”, como dijo alguien. Allí estuve mandando el 2º Tercio de la Legión (1992/1994), y puedo dar fe de que son más españolas, por sus arraigados sentimientos y secular aislamiento, que muchas ciudades peninsulares.

No voy a opinar más para no influir en su propio final de esta historia ficticia, amigo lector.

Lo único que le ruego es que analice en profundidad, lea y, sobre todo, estudie el problema a fondo. El expansionismo marroquí no tiene límites. Conocida esta premisa, debieran ser los gobiernos de España quienes les pusieran freno. Y asumieran su enorme responsabilidad.

Usted mismo, querido amigo.

 

Enrique Dominguez Martinez-Campos

Coronel, r de Infanteria/DEM