LA GUERRA HIBRIDA VERSUS CEUTA Y MELILLA. Almirante, r Treviño

22/08/2026.- Varios migrantes congregados en los alrededores del Embolsamiento Loma Colmenar, de los espacios habilitados por el Gobierno para la estancia temporal de migrantes, este sábado en Ceuta. EFE/ Laura Riincón

 

LA GUERRA HIBRIDA VERSUS CEUTA Y MELILLA

 

José Mª Treviño Ruiz
Almirante
Diplomado de Estado Mayor Conjunto, Guerra Naval y NADEFCOL

INTRODUCCIÓN

Los días 30 y 31 de julio de 2026, una muchedumbre de extranjeros, estimada en unas 80.000 personas, violaba la frontera de Ceuta por mar y tierra, saltando las débiles vallas de protección de la ciudad española para invadir sus calles. El día 1 de agosto, aproximadamente el 90% de esos invasores, posiblemente a requerimiento de los que habían organizado la invasión, cruzaban de regreso la frontera marroquí, quedando estacionados en la ciudad española unos 10.000 invasores, en su gran mayoría jóvenes marroquíes. Esta invasión sorprendió al Ejecutivo español, pese a los informes previos de una posible invasión en masa de los distintos servicios de inteligencia de la Policía Nacional (CNIF), Guardia Civil, CIFAS y el CNI. Los responsables políticos no leyeron esos informes o no les prestaron la atención debida, minimizando las luces de alarma que los analistas de inteligencia citados habían encendido.
Que duda cabe que esa multitudinaria invasión recordaba a la de la Marcha Verde organizada por el Gobierno marroquí el 6 de noviembre de 1975, apoyada abiertamente por el entonces sultán Hassán II. En esa ocasión los invasores rondaban la cifra de 350.000 personas, la mayoría civiles, pero con militares infiltrados que controlaban a la muchedumbre. Cuando llegaron a la frontera saharaui, defendida por el Ejército español y convenientemente minada, llegó la orden del Gobierno de Madrid, de dejar pasara a los manifestantes y la posterior entrega del Sáhara Occidental a Marruecos. Hassan II había aprovechado la debilidad del Gobierno español, en un momento crítico, en que el Jefe del Estado se encontraba en su lecho de muerte y nadie en Madrid se atrevía a tomar una difícil decisión, que podía significar una guerra con Marruecos, tal y como había ocurrido en Ifni en 1957 cuando tropas marroquíes quisieron ocupar el enclave español, iniciándose un conflicto que duró 6 meses y provocó 198 muertos, 574 heridos y 80 desaparecidos entre las filas españolas. Este ataque finalizó seis meses más tarde con el Tratado de Cintra de 10 de abril de 1958, por el que España entregaba la provincia de Cabo Juby, hoy la marroquí Tarfaya, a Mohamed V. Once años más tarde, el 30 de junio de 1969, España efectuó la retrocesión del territorio de Ifni a Marruecos, ya gobernado por el sultán Hassan II, al firmarse el Tratado de Fez por las presiones de EEUU y la ONU.

LA SITUACION EN EL SIGLO XXI
El actual Reino Alauita de Marruecos, creado por Mulay al Rashid en 1666, olvida sin duda, cuando presenta sus reivindicaciones sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, europeas desde el Siglo XV, los acuerdos previos de paz de 1727 tras el asedio de Ceuta y el de 1775 al levantar el sitio a Melilla. Igualmente, también se obvia el más reciente y vigente Tratado de Paz de Wad Ras, firmado en Tetuan el 26 de abril de 1860, entre el general O’Donnell representante de la reina Isabel II, y Muley el Abbas, hermano y representante del sultán marroquí Mohamed bin Abd al Rahman. Este tratado ponía fin a la Guerra de África entre ambas naciones con las hostilidades iniciadas en 1840, y acabadas en 1860 tras la victoria del general Prim en Castillejos, a sólo 4 km de Ceuta, frente a 20.000 efectivos marroquíes. Tras este Tratado de Paz, se fijaron definitivamente los límites de las ciudades de Ceuta y Melilla, aunque en esta última ciudad su perímetro se determinó en 1862 por los disparos del cañón El Caminante con 2.900 m de alcance. En Ceuta por el contrario los límites se fijaron por criterios puramente geográficos y táctico-militares.
Con la llegada al trono del actual sultán, Mohamed VI, tras la muerte de su padre Hassan II en julio de 1999, la situación no mejoró por las continuas reivindicaciones marroquíes sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, más los peñones norteafricanos. Pero el 11 de julio de 2002, se produjo un casus belli, al ocupar una decena de gendarmes marroquíes armados con fusiles, el islote Perejil, conquistado por Portugal en 1415 y perteneciente a España desde 1580, de tan sólo 0,15 km2 de superficie ubicado a 250 m de la costa africana. Los gendarmes izaron la bandera marroquí y plantaron tiendas de campaña, como si hubieran tomado posesión de islote. Una lancha de la Guardia Civil, les pidió que desalojaran la isla, pero los militares no sólo no les hicieron caso, sino que les apuntaron con sus armas. España pidió oficialmente sin éxito, la retirada de los gendarmes al mismo tiempo que llamaba a consultas a su embajador en Rabat. El gobierno marroquí además hizo oídos sordos a las peticiones de desalojo de la Unión Europea. En tal estado de cosas, el presidente español José María Aznar, con el asesoramiento y preocupación del general Pardo de Santayana, a la sazón Jefe de EM del Ejército, decidió ejecutar la Operación Romeo Sierra, El mando operativo fue ejercido desde la mar por el contralmirante Bringas Andújar, a bordo del buque anfibio Castilla. Así a las 0617 del día 17 efectivos del Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra apoyados por la Infantería de Marina, desembarcaron en helicópteros de las FAMET en la isla, mientras el Mando Aéreo de Combate del Ejército del Aire, ejercía el control del espacio aéreo en la zona y la Flota española con buques y submarinos, impedía el acceso de unidades navales hostiles. Los efectivos de Operaciones Especiales hicieron prisioneros a los militares marroquíes, para trasladarlos posteriormente a la frontera de Ceuta devolviéndolos a Marruecos. En esta operación no se produjeron bajas.
Después de este fracasado intento de hacerse con una isla española, se inició el planeamiento hostil de una célula marroquí clandestina contra España, para atacar con explosivos la estructura ferroviaria de Madrid. Así el 11 de mayo de 2004, volaban por medio de 10 explosiones casi simultáneas entre las 0736 y 0740 horas, cuatro trenes de la red de cercanías de la capital, en una hora punta de la mañana, cuando era mayor la afluencia de personas dirigiéndose a su puesto de trabajo. El resultado del ataque fue una auténtica masacre con 191 muertos y 1.857 heridos, todos ellos alcanzados por la metralla que reforzaba el efecto de los explosivos de Goma 2. Ocho de los terroristas que ejecutaron el terrible atentado se suicidarían posteriormente al ser descubiertos por la policía en un piso franco en Leganés, muriendo un policía del GEO en el asalto al piso. Este atentado, que dio un vuelco a las elecciones generales de 14 de mayo de 2004, cambó la intención de voto del PP, vencedor en Perejil, al PSOE que posteriormente retiraría las tropas españolas de Iraq. Analistas militares y policiales, señalarían posteriormente que la operación terrorista perfectamente organizada, realizada y sincronizada, no podía tener como autores a unos simples vendedores de móviles del Rastro madrileño, sino a una organización de corte e inteligencia militar, capaz de ejecutar un atentado de esa magnitud con precisión y letalidad. El resultado del largo sumario, llevó a la cárcel con condenas de 42.922 años por los 191 asesinatos, a dos procesados, marroquíes Jamal Zougan responsable de proporcionar los móviles que detonaron los explosivos y a su conciudadano Otman al Gnaoui suministrador de los explosivos.
No pararían aquí las desavenencias con Marruecos y sus ciudadanos, pues entre los días 17 y 19 de mayo de 2021, más de 10.000 marroquíes en su mayoría menores no acompañados, accedieron de forma no autorizada a la ciudad de Ceuta saltando su frontera. Esta invasión mostraba el deterioro de las relaciones entre España y Marruecos desde 2017 con las restricciones fronterizas comerciales marroquíes impuestas a Ceuta y Melilla, en esta última con el cierre unilateral del puesto fronterizo de Beni Enzar en agosto de 2018. Pero el detonante principal del asalto a Ceuta, fue la entrada subrepticia en España el 17 de abril de 2021, del Secretario General del Frente Polisario, Brahim Ghali, enfermo de COVID 19, para ser atendido en la UCI de un hospital de Logroño. Este hecho marcó un punto de inflexión y casi de ruptura de las relaciones bilaterales entre ambos países, con retirada de embajadores. El hecho previo de la percepción de vulnerabilidad de una de las dos fronteras exteriores de la Unión Europea en África, provocó el asalto de 2021. La invasión mostraba como un Estado que aspira a anexionarse territorios de un país vecino, puede desestabilizar la vida de una ciudad sin recurrir a las armas, en un claro ejemplo de guerra híbrida, de presión interestatal como después definiremos. Este asalto paralelamente demostró también el nivel de improvisación posterior de las autoridades españolas al no poseer un plan de contingencia específico para esta situación previsible y probable. En esta invasión a Ceuta tenemos un claro ejemplo del paradigma de Taleb llamado el Cisne Negro: un suceso imprevisible e improbable a priori que genera un impacto masivo en la sociedad y que luego se intenta explicar mediante la retrospección. El asalto ceutí, también puede ser incluido en el ámbito del rinoceronte gris, estudiado por Wucker, que describe: una amenaza altamente probable, de gran impacto, pero que es ignorada o desatendida sistemáticamente por los líderes hasta que es demasiado tarde. La invasión de Ceuta de 2021, entraba dentro del concepto de una típica operación en la zona gris, ejecutada por las autoridades marroquíes cuya implicación se conoció gracias a los comentarios vertidos por un ministro marroquí en su página de Facebook el 17 de mayo de 2021. Sin duda el rasgo más importante de esta invasión fue la utilización deliberada de la población civil marroquí, además de una minoría de subsaharianos, arrastrados por el efecto llamada. La desinformación tuvo además un papel activo, al hacer correr las autoridades marroquíes el hecho de que la frontera española estaba abierta y que incluso dos estrellas del fútbol, Messi y Cristiano Ronaldo, se encontraban en la ciudad. Esta invasión marcó a Ceuta como un teatro de presión geopolítica, pues gracias a su privilegiada situación geoestratégica, España puede controlar el paso del tráfico marítimo por el Estrecho de Gibraltar, quitándole protagonismo a Marruecos, que se ve obligado a compartir la costa sur del Estrecho. El final de esta invasión tuvo lugar con el refuerzo inmediato de efectivos militares y policiales españoles en todo el perímetro fronterizo, frenando nuevas entradas. En apenas 24 horas se realizaron 1.500 devoluciones y se recibieron 4.400 llamadas de padres marroquíes preguntando por sus hijos, que retornaron en fechas posteriores. En esta ocasión la invasión por mar solo tuvo 130 protagonistas y unos 800 menores fueron acogidos en centros españoles.

EMIGRACIÓN O GUERRA HÍBRIDA
La magnitud de la invasión actual de Ceuta de los días 30 y 31 de julio de 2026, presupone una premeditación y preparación que se escapan de toda iniciativa espontánea, al requerir un apoyo logístico para el transporte de 80.000 personas de todos los puntos geográficos de Marruecos, además de la connivencia o pasividad de las fuerzas de policías y gendarmes que controlaban el lado marroquí de la frontera de Ceuta. Analistas de todo signo ven claramente un mensaje subliminal, similar al que se envió el 17 de mayo de 2021 por la acogida del dirigente saharaui Brahim Ghali al territorio español. En esta ocasión la decisión de conceder la nacionalidad española a 80.000 saharauis, tampoco ha caído bien en el gobierno marroquí, que lo considera una injerencia española en un asunto nacional y una aproximación a Argelia, olvidando el favor del presidente del ejecutivo español al legalizar por una carta personal enviada a Mohamed VI el 14 de marzo de 2022. En la misiva se reconocía el plan marroquí de 2007 para el Sáhara Occidental, virando 180º en este sentido, la política española desde 1975, sin la connivencia de las Cortes Española.
Conviene sacar a colación después de los ejemplos antes citados, el concepto de guerra híbrida como La estrategia que puede combinar elementos militares, con tácticas no convencionales o encubiertas, con el objetivo de desestabilizar un país interiormente sin llegar a una declaración formal de guerra abierta. Que duda cabe que los dos asaltos a Ceuta en 2021 y 2026, cumplen el requisito de desestabilizar la vida normal de la ciudad, provocando unas condiciones de convivencia que consiguen que parte de la población decida trasladarse a la Península, ante la imposibilidad de poder convivir con los invasores. La guerra híbrida puede además utilizar todos o algunos de los elementos de presión siguientes: Ciberataques contra redes eléctricas, internet e instituciones oficiales. Campañas de desinformación como la de 2021: la frontera española está abierta, hay estrellas del fútbol, te alojan y te dan dinero etc. Sabotaje, de infraestructuras críticas: como desaladoras, central térmica, tanques de combustible etc. Presión económica y diplomática; cierre de puestos fronterizos comerciales, como el de Beni Enzar en Melilla, para ahogar la economía de la ciudad, ofensiva diplomática buscando aliados en terceros países que sostengan el origen marroquí de las dos ciudades españolas, como el informe del congresista republicano estadounidense, Mario Díaz-Balart, que define a Ceuta y Melilla como ciudades marroquíes administradas por España. Por último, los actores no estatales, utilizados por el gobierno agresor, en forma de multitudes de civiles, como las utilizadas en las invasiones a Ceuta, hackers, grupos mercenarios e intermediarios locales. Todos estos factores hacen de los asaltos marroquíes a la ciudad de Ceuta, dos ejemplos paradigmáticos de guerra híbrida. En ambos casos el Reino de Marruecos utilizó la manipulación de grupos migratorios como arma de presión política y desestabilizante, con la instrumentalización de inmigrantes. En el primer asalto a Ceuta el 17 de mayo de 2021, las autoridades marroquíes levantaron de forma imprevista y deliberada la vigilancia en la frontera de Tarajal, además de difundir los bulos de Messi y Cristiano Ronaldo. En la reciente invasión del 30/31 de julio de 2026, el detonante político ha sido el acercamiento de Madrid a Argel, lo que provocó la desactivación por parte de la policía marroquí de los controles fronterizos durante varias horas el día de la Fiesta de Trono, junto con la desinformación masiva en las redes sociales Facebook y Tik Tok, debido a la tergiversación de una sentencia del Tribula Supremo español de junio de 2026, haciendo creer que la devolución en caliente por vía marítima estaba prohibida, con la frontera por mar estaba abierta.
El resumen de todo lo anterior y la aplicación del término guerra híbrida, en los dos asaltos ceutíes se pueden sintetizar: en lugar de utilizar armas convencionales, se ha utilizado la desesperación de seres humanos agrupados en masas de civiles como herramientas de saturación. La guerra de desinformación ha utilizado las redes sociales para expandir bulos y dirigir los flujos de personas hacia Ceuta. Al no utilizar medios uniformados militares, Marruecos puede culpar a los invasores de espontaneidad y de crisis socioeconómica. La llamada zona gris, que opera entre el límite difuso de la paz y la guerra, en el caso ceutí busaca colapsar los servicios sanitarios, sociales y de seguridad españoles sine die, ante la imposibilidad de dar una salida rápida por razones administrativas a los más 10.000 invasores que todavía permanecen en Ceuta

LA DEFENSA MILITAR DE CEUTA Y MELILLA
Si se llegase al caso poco probable pero no imposible, que cambiase la situación política en el vecino Marruecos, y que algún exaltado de un partido yihadista optase por la línea dura de la invasión militar de ambas ciudades españolas, ¿Qué capacidad de supervivencia tendrían los 180.000 ciudadanos españoles que viven en las ciudades autonómicas de Ceuta y Melilla?
Como en todo planeamiento operacional y de acuerdo con el Arte de la Guerra, de Sunt Zu, biblia del pensamiento militar durante 25 siglos, el capítulo 1 dedicado a la planificación, el fundamento de la victoria, con 7 consideraciones estratégicas: ¿Quién cuenta con el favor político? Aquí gana Marruecos. ¿Quién posee los mejores generales? España gana por goleada gracias a su experiencia OTAN internacional, sin despreciar a los marroquíes. ¿Quién posee ventaja en el cielo, tierra y mar? Las FAS españolas aventajan en el aire y mar, pero los marroquíes juegan en casa, el terreno es suyo y las líneas de suministro son terrestres. ¿Dónde se observa mayor disciplina? De nuevo en las FAS españolas profesionales, sin despreciar a los oponentes. ¿Quién cuenta con tropas mejor entrenadas? De nuevo gana España, sin menospreciar a los marroquíes. ¿Quién administra justicia y recompensas con consistencia? Creemos que las FAS españolas. ¿Quién tiene más fuerza logística? Marruecos tiene más fácil el apoyo logístico, las FAS españolas dependen de la Península, aunque felizmente el control del Mar de Alborán es español para los suministros.
Además de estas 7 consideraciones estratégicas, Sunt Zu, incluye una frase muy importante, que creo ha aplicado siempre la Legión española, Quien sabe que vencerá, incluso antes de luchar, ya ha alcanzado la victoria. Una célebre frase de este general chino debería figurar en todos los Estados Mayores: Si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, vencerás en 100 batallas. Si no te conoces a ti mismo, pero conoces al enemigo, por cada victoria sufrirás una derrota. Si no conoces a ti mismo ni a tu enemigo, sucumbirás. en todos los combates.
Sin hacer un examen exhaustivo del Orden de Batalla (ORBAT) español ni del marroquí por razones obvias de espacio, si podemos reflejar que tanto Ceuta como Melilla, cuentan con una guarnición de unos 3.000 efectivos, que harían de primer muro defensivo en las primeras horas de una supuesta agresión. Ambas ciudades cuentan con un Tercio de la Legión, el Gran Capitán en Melilla, ý el Duque de Alba en Ceuta, ambos con una sola bandera o batallón, y una compañía contra carros. Igualmente, las dos guarniciones tienen un Grupo de Regulares, el 52 en Melilla y el 54 en Ceuta, aunque ambos con un solo Tabor o batallón. Dos regimientos de Caballería, completan lo que serían las fuerzas de choque, el laureado Alcántara nº 10, con un Grupo de Caballería Acorazada dotado del carro de combate Leopard 2A4 adquirido de segunda mano en Alemania en la década de 1990, en número de 108 unidades. En la Península existen 219 carros de combate más mucho más modernos, los Leopard 2E, con algunas unidades desplegadas en Letonia en misión OTAN. Ceuta cuenta con el Regimiento de Caballería Montesa nº 3, y un Grupo Acorazado con los mismos carros de combate que Melilla. De apoyo a estas fuerzas, existen dos Regimientos Mixtos de Artillería o RAMIX, el 32 en Melilla con un Grupo de Artillería de Campaña y otro de Artillería Antiaérea. En Ceuta se encuentra el RAMIX 30, con la misma composición que el 32 de Melilla. Curiosamente ambos regimientos carecen de una batería de misiles anti aéreos Patriot, de las 3 que posee España, con una desplegada en Turquía desde 2015. Dos Regimientos de Ingenieros, con un solo batallón de zapadores cierran esta lista, el 7 en Ceuta y el 8 en Melilla. Ambas ciudades cuentan con sendas Agrupaciones Logísticas, la AALOG 23 en Ceuta y la 24 en Melilla, además de un Batallón de Cuartel General y una Compañía de Transmisiones. Ceuta carece de aeropuerto, aunque si tiene helipuerto y Melilla tiene un pequeño aeropuerto civil con una de las pistas más cortas de España de 1.433 m, no aptas para cazas ni grandes aviones. La Armada solo tiene desplegados en los puertos de Ceuta y Melilla, un patrullero clase isla Pinto, de 20,5 metros. Ambas ciudades cuentan con sendas Compañías de Mar, del Ejército de Tierra con 525 años de antigüedad y una gran tradición marinera.
En su conjunto el Ejército Español cuenta en total con 92.000 efectivos, con dos divisiones: Castillejos, con 6 brigadas y San Marcial, con 1 brigada y los Mandos de Tropas de Montaña, Operaciones Especiales y FAMET. El Mando de Canarias, además de las Comandancias Generales de Ceuta y Melilla, cuenta con la Brigada XVI en Las Palmas. La Armada con unos 22.000 efectivos dispone con la Flota como organización principal para el combate, con dos Escuadrillas de Escolta y 11 fragatas clases Santamaría y Álvaro de Bazán, la Flotilla de Submarinos con sólo dos unidades, el Grupo de Proyección de la Flota con 3 grandes buques anfibios y 6 patrulleros de altura OPV clase Meteoro y la Flotilla de Aeronaves, con una Escuadrilla de cazabombarderos Harrier. Además, la Infantería de Marina cuenta con una Brigada, la BRIMAR, 3 Tercios o Regimientos y 2 Agrupaciones tipo Batallón.
El Ejército del Aire y del Espacio, con unos 21.000 efectivos, cuenta con unos 170 aviones de caza y ataque Eurofighter y EF-18 Hornet agrupados en 5 alas, además de 5 Alas de Transportes y Comunicaciones con aviones A-400M, C-295 y Airbus-A210, y helicópteros de diferentes tipos Super Puma y NH90.
Por su parte las Fuerzas Armadas Reales (FAR) marroquíes, disponen de 195,000 efectivos del Ejército de Tierra más una Fuerza de Reserva de 200.000 reservistas movilizables. Además, la Gendarmería Real con 100.000 efectivos operaría bajo mando militar. Sus dos mandos regionales, Norte y Sur, están bajo el control del Cuartel General en Rabat, el Mando Norte se ubica en Mequinez, del que depende todo el Rif, y los aledaños de Ceuta y Melilla. El Mando Sur, con sede en el Aaiún, antiguo Sahara Español, es el mejor pertrechado por su conflicto con el POLISARIO y la frontera argelina. El Ejército dispone de 3 Brigadas Acorazadas, con 13 Regimientos Acorazados y 381 carros de combate M1A1 Abrams, cedidos por EEUU, más 500 rusos T-72B y Al Khalid pakistaníes. Un total de 15 brigadas motorizadas con unos 3.000 vehículos de combate y transporte M113, VAB franceses y M901 TOW. A ellos hay que sumarle 30 batallones de Infantería ligera, más 2 Brigadas Paracaidistas, 4 Comandos Marcha Verde de Operaciones Especiales y la Guardia Real. La Artillería cuenta con 24 Grupos, 18 de Campaña, 2 de cohetes y 4 a/a, sumando un total de 500 obuses autopropulsados M109 estadounidense y el CAESAR francés más el lanzacohetes M142 HIMARS adquirido recientemente. El Arma de Ingenieros dispones de 7 batallones. Entre las fuerzas, próximas a Ceuta se encuentran las Compañías de Infantería Ligera del Cuerpo de Vigilancia de Fronteras y los Batallones de Infantería Ligera de Intervención (BIL), con una Base de Apoyo en Tetuán al sur de Ceuta que alberga Unidades de Infantería Motorizada y de Artillería Real, preparadas para actuar como refuerzo de las anteriores. En Tánger se encuentran unidades de las Brigadas de Infantería Paracaidista (BIP) y de los Comandos de la Marcha Verde, con despliegue helitransportado inmediato. La Base Naval de Ksar al Seguir, alberga un fuerte contingente de Infantería de Marina, equipado con blindados medios. En cuanto a las unidades próximas a Melilla, igual que en Ceuta hay Unidades del Cuerpo de Vigilancia de Fronteras y Batallones de Infantería Motorizada en las ciudades de Nador y Segangan, otrora sede de los regimientos españoles de Regulares 2 y 5. Al oeste y en la ciudad de Alhucemas hay Unidades de Infantería Ligera de Intervención, apoyada por Artillería de Campaña.
En lo referente a la Marina Real Marroquí, existen 13.000 efectivos, agrupados en la Bases Navales de Ksar Sghir en el Estrecho, Tánger, Casablanca y Agadir, habiendo experimentado una gran transformación pasando de ser una fuerza costera a una Marina de aguas azules. Esta transformación ha sido posible gracias a la adquisición de una fragata clase FREMM, similar a las francesas, y tres fragatas de construcción holandesa, una clase SIGMA 10513 y dos SIGMA 9813, a las que hay que sumar dos fragatas clase Floreal de vigilancia de la ZEE y una corbeta clase Descubierta construida en España en 1983. Recientemente se ha recibido el 17 de septiembre Cádiz el OPV Mouley Hassan I, perteneciente a la clase Avante 1800. A estas fragatas y corbetas se unen una serie de patrulleros costeros, aunque ninguno armado con misiles. La Marina cuenta además con 3.000 infantes de Marina, denominados Fusiliers Marins, agrupados en tres batallones (BFM), dos en Alhucemas junto con la Escuela de Fusileros de Marina y el tercer BFM en El Aaiún.
La Real Fuerza Aérea marroquí, con 16.000 efectivos, es junto con el Ejército de Tierra, un pilar básico de la defensa marroquí y ha experimentado un ambicioso plan de modernización, apoyado por los EEUU. Dispone de unos 100 aviones de caza y ataque, 25 F-16 Block 52, 33 Mirage F1 modernizados, 22 F.5 Tiger II y 22 Alpha Jet. Su infraestructura cuenta con 6 Bases Aérea: la 1ª Salé/Rabat, la 2ª en Mequinez, la 3ª en Kenitra, la 4ª en El Aaiún, la 5ª Sidi Slimane al norte de Rabat y la 6ª en Ben Guerir, próxima a Marraquech.

CONCLUSIONES
El recorrido del último medio siglo de relaciones con Marruecos, desde 1975 hasta nuestros días, demuestra claramente una relación poco positiva de vecindad con España, en la que la mayoría de las veces, con la excepción del incidente de Perejil, el Reino Alauita siempre sale beneficiado en perjuicio de los intereses españoles. El cierre unilateral marroquí del paso fronterizos comercial en Beni Enzar, para asfixiar la economía melillense, la permisividad en el control de fronteras de Ceuta y Melilla permitiendo los periódicos saltos a la valla de Melilla y las dos invasiones a Ceuta, contrastan con los 1.094 millones de euros que recibe anualmente Marruecos de España para infraestructuras y otras inversiones, desglosados en 30 M€ para control de fronteras, 8M€ para la adquisición de vehículos todoterreno para la policía, 340 M€ para la desaladora de Casablanca, 36 M€ para ayudas sociales etc. Tristemente vemos que ese chorro de millones no tiene una respuesta positiva marroquí. Si a eso le sumamos que el 25% de la energía que necesita Marruecos proviene de España entendemos aún menos, tanto el comportamiento marroquí como la tibieza española. Desde estas líneas preconizamos el buen entendimiento con el vecino del sur, pero la actual postura de ser el pagafantas de tuno no nos beneficia. España debe ejercer siempre una disuasión creíble en todos los campos, político, diplomático (tenemos a la UE), económico (el 85% de las exportaciones marroquíes pasa por España) siendo su primer socio comercial mundial. La balanza de pagos este año por primera vez favorece a Marruecos, exportamos 23.000 M€ e importamos 26.000 M€. Por último y en el tema que nos ocupa, la defensa de Ceuta y Melilla, huyendo de todo enfrentamiento militar que supondría la destrucción de ambas ciudades y las bajas de gran parte de su población civil, la disuasión creíble es la mejor fórmula. En ese sentido habría que proporcionar un perímetro de defensa, difícilmente accesible por parte de posibles invasores, no hablo de las murallas de Ávila, pero la valla de Melilla no ofrece ninguna garantía ni obstáculo insalvable, de la misma forma que la entrada por vía marítima a Ceuta, factor conocido desde 2021, sin que se hubiese hecho nada para impedirlo, por ejemplo, prolongando el espigón del El Tarajal y colocando defensas que impidiesen el paso de invasores. En Melilla, el inacabado dique Sur, puede ser otro punto de entrada por vía marítima, que también se puede mejorar para impedirlo. En lo referente a la disuasión militar, Ceuta y Melilla en el supuesto caso de una agresión militar, deberían tener una disuasión lo suficientemente creíble como para evitar cualquier veleidad marroquí. Recuerdo mi infancia y juventud en la españolísima y preciosa ciudad de Melilla. El desfile anual del 1 de abril, era tan importante como el de Madrid, pues la guarnición contaba unos 10.000 efectivos con cuatro regimientos de Infantería completos al 100%: Tercio Gran Capitán, Regulares 2, Regulares 5 y el Melila 52. Hoy día las dos ciudades cuentan con tan sólo dos regimientos: un Tercio de la Legión y un Grupo de Regulares, a un tercio de su plantilla de guerra, por lo que enfrentados a una invasión masiva el resultado no sería el óptimo.
Como síntesis de estas conclusiones; España debería abandonar su postura sumisa frente al Reino Alauita y actuar como la 4ª potencia de la UE, asimismo debe aumentar la disuasión militar para hacerla creíble y por último fortalecer considerablemente el perímetro exterior de ambas ciudades, tomando como ejemplo la valla EEUU-Méjico.

24 de Septiembre 2026