«Con las presas pasará algo grave como con los ferrocarriles»

 

La Asociación de Ingenieros de Caminos confirma los temores de los sindicatos, que denuncian la situación crítica por falta de mantenimiento e inversión en la obra hidráulica en España

Imagen tomada ayer en la presa de los Caballeros, en la Serranía de Ronda, en desuso por filtraciones en la roca caliza

La situación en las presas estatales es «crítica», dice el sindicato CSIF (Central Sindical Independiente y de Funcionarios). Ni hay suficiente personal, ni se ha realizado el adecuado mantenimiento de las infraestructuras a lo largo de décadas, unas carencias que se agudizan en situaciones de alerta hidrológica. El sindicato ha reclamado una reunión urgente con la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ante «la necesidad de refuerzos estructurales urgentes». La denuncia se suma a los ya continuados llamamientos por parte de la Asociación de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil. Jesús Contreras, vocal de la Junta Directiva de este organismo, confirma a ABC este panorama: el 65% necesita renovar los sistemas de auscultación, el 30% precisa refuerzos estructurales y el 50% demanda rehabilitación.

—¿Qué le viene a la cabeza con las últimas lluvias?

—Que es una lástima que no tengamos las presas en su mejor estado para hacer frente al temporal. Entre danas han ido previendo y midiendo bien los tiempos, lo han gestionado muy bien, es la verdad, pero pienso que se está jugando con fuego. Al final, con las presas llegará un día que pasará algo grave como con el ferrocarril…

—¿Existe riesgo real de rotura de presas?

—En condiciones normales, no. Lo que sí te digo es que no se cumplen los coeficientes de seguridad con los que se diseñaron. Y a menos seguridad, mayor riesgo. Si tú reduces el coeficiente

“En la dana de Valencia «Forata estuvo a punto de colapsar. Hubiera sido como un tsunami. Dos años después, no se ha hecho nada»

de seguridad de 2 a 1,5, tu riesgo ha aumentado de 1,5 a 2.

—¿Qué elementos no se han cuidado? —La auscultación [técnicas de monitoreo para evaluar la seguridad, comportamiento estructural y geotécnico de una presa]. Tú vas al médico y te pone el fonógrafo, pero si es de hace 50 años, a lo mejor ya no funciona. Aquí hay unos equipos de auscultación de presas que tienen 40 o 50 años, mal conservados, muchos ni te funcionan. Luego, la seguridad estructural. La propia Dirección General dice que 160 de sus presas no cumplen los coeficientes de seguridad para los que fueron diseñados. Te dicen que entre 25 y 30 ni siquiera en situaciones normales, con el embalse planito y un tiempo espléndido, cumplen con los parámetros. Y dicen que en el 30 por ciento hay que reperforar las pantallas de drenaje [sistema de seguridad para reducir la presión del agua que se filtra por la cimentación]. Eso son problemas de estabilidad. También falla la seguridad hidráulica [medidas que garantizan la estabilidad del dique ante crecidas]. Hay una serie de presas de titularidad estatal que no son capaces de sacar las crecidas de agua y lo que hacen es intentar tenerlas tan bajas que en caso de avenida no lleguen a verter más de lo que pueden sacar. Y hay 170 presas que tienen problemas con los desagües de fondo. De forma aislada, igual es menos grave, pero hay presas que tiene hasta dos y tres defectos, y eso es muy preocupante. —¿Qué es lo que podría ocurrir en caso de colapso?

—Depende de las presas y lo que ten

gan abajo. Si son de categoría A, que son unas 292 de titularidad estatal, los daños afectarían gravemente a núcleos de población con graves daños materiales, y las de categoría B, afectarían a alguna vivienda aislada o algún núcleo aislado. También hay unas 620 concesionadas de las que se sabe muy poco. Y algunas están en manos de entidades con pocos recursos económicos y no se sabe cómo se están comportando.

—¿No hay información de presas que pueden estar en mal estado?

—Hay una directriz que obliga al Estado a hacer una revisión cada cuatro o cinco años. En el caso de las presas estatales, se ha hecho una primera en 220 de las 375 presas. La segunda, en otras 100. Y la tercera revisión que tenían hacer no se hizo en ninguna presa. Por ejemplo, Forata, que corrió riesgo grave en 2024. Allí hicieron una revisión de su seguridad en 2017 y tenían que haber hecho otra en el 2022 porque ya se tuvieron que detectar los fallos que tenía y que no se arreglaron.

—¿El Gobierno no mejoró la seguridad en Forata sabiendo esto? —Estamos en 2026, esto pasó en noviembre de 2024 y está exactamente igual. Ahora han licitado una revisión de la seguridad y no se ha presentado nadie. Yo creo que nadie quiere saber nada de lo mal que está aquello… —¿Qué pasó en Forata?

—No tenían ningún control. A las 6 de la tarde, entrando 1.800 metros cúbicos por segundo y saliendo 100, o sea, que no salía nada, declaran el nivel de emergencia 2 y avisan a Protección Civil porque no tenían seguridad de que aquello no colapsara. El nivel 3 no lo podían declarar porque no tenían implantado el plan de emergencia obligatorio desde 1994. Con ese plan aprietas un botón y suenan unas sirenas que avisan a la población dos horas antes de por dónde va a pasar el agua para que puedan ponerse a salvo. No tenían nada, ¿y qué hicieron? Presionar al Cecopi para que evacuara toda la cuenca. A Montroy, con 6.000 habitantes, hubiera llegado una corriente de agua de 6 a 7 metros de altura, como la película de ‘Lo imposible’: un tsunami. Y se quedó a un metro y 15 centímetros de que pasara, sin ningún control. Pero milagrosamente paró de llover a las 7 de la tarde.

—¿Cómo es posible que la mayoría de las presas no tengan planes de emergencia?

—Porque al Ministerio de Transición Ecológica no le interesan las presas, les dan repelús, se llama Dirección General del Agua porque les dio vergüenza dejar Dirección General de Obras Hidráulicas. El Gobierno socialista, en 2004, con la nueva cultura del agua, además de eliminar el trasvase del Ebro y las cuatro presas fundamentales que había ahí, se lo cargaron todo porque había que hacer proyectos verdes que no han servido para nada. Y ahora están repitiendo los mismos errores. Están yendo a soluciones verdes que no valen para nada como se presente otra avenida como esa.

—¿El Gobierno ha ignorado vuestras advertencias sobre la falta de mantenimiento?

—Llevamos denunciando esto en la Asociación de Ingenieros de Caminos desde el año 2020. En noviembre del año pasado le mandamos una carta a la ministra, hicimos un manifiesto y un año después ahí sigue. Ahora parece que porque vosotros os habéis hecho eco, el Ministerio se está poniendo las pilas y queriendo licitar deprisa y corriendo. Pero le falta mucho. —Hablemos del presupuesto en obra. —Los números que tenemos nosotros es que a mantenimiento no va casi nada. La inversión en obra del ministerio, lo dicen sus notas, son unos 1.100 millones de euros. De ese dinero, al agua van 570 millones… De eso, en 2023, se gastaron 150 millones en restaurar cauces y, no dicen la cantidad, otros tantos en eliminar pequeños azudes… Y para mantenimiento de presas 16 millones. La Dirección General del Agua dice que destinó 500 millones para recomposición de todo el problema de la dana, pero no dicen nada de Forata. También que se destinaron otros 170 millones en mejorar los servicios de las infraestructuras y tal…. Pero en asistencias técnicas para la conservación de las presas, dicen que unos 500.000 euros para mantenimientos en general. Poquísimo.

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https://lectura.kioskoymas.com/abc/20260214/281883009794464/textview