Conmemoran el centenario de los Grandes Vuelos de la Aviación Española
La decoración del fuselaje de los aviones y helicópteros con ese distintivo forma parte de los actos organizados por el Ejército del Aire y del Espacio para conmemorar este centenario. Algunas aeronaves lo llevan en el estabilizador de la cola y otros en el lateral.
El Airbus 310 del Ala 45 que ha llevado al Rey a Santiago de Chile y después a Bolivia lo lleva en la puerta, un lugar muy visible cuando Don Felipe desciende del avión por la escalera.

Don Felipe desciende del avión en cuya puerta se ve el nuevo distintivoCasa del Rey
Los grandes vuelos de la Aviación Española empezaron en 1926, con la gesta del Plus Ultra, que realizó el primer vuelo entre España y Suramérica, aunque le siguieron otras muchas hazañas. El comandante Ramón Franco Bahamonde -hermano de Francisco Franco- partió de Palos de la Frontera (Huelva) y consiguió por primera vez atravesar el Atlántico Sur desde la península ibérica uniendo España con Brasil, Uruguay y Argentina, utilizando un solo avión.
A partir de ese momento, empezó una década de grandes vuelos, que necesitó mucho esfuerzo y valor para enfrentarse a situaciones hasta entonces muy adversas y desconocidas, con pilotos que ponían en riesgo sus vidas. También fueron diez años decisivos para normalizar el empleo de la aviación en el transporte y enlace con territorios lejanos en América, Asia y África, lo que desarrolló el comercio y favoreció la proyección de España sobre esos territorios.
El Rey ha seguido muy de cerca los actos que conmemoran estas gestas y el pasado 24 de febrero se desplazó a Palos de la Frontera (Huelva), con el uniforme de Capitán General del Ejército del Aire, para celebrar el centenario del vuelo del Plus Ultra.
A esta gesta le siguieron otras hazañas admirables como las de la Escuadrilla Elcano, que voló de Madrid a Manila en 1926; la Patrulla Atlántida, de Melilla a Santa Isabel (Guinea Ecuatorial) en 1926; el Jesús del Gran Poder, de Sevilla a La Habana en 1929; Haya y Rodríguez, de Sevilla a Bata (Guinea Ecuatorial) en un solo vuelo en 1931; Ciudad de Manila, que unió Madrid y Manila en 1932-33 con el piloto Fernando Rein Loring; Cuatro Vientos, voló de Sevilla a La Habana por la parta más ancha del Atlántico en 1933, y Santander, que voló de la ciudad cántabra a México en 1935. Unos retos que, según el Ejército del Aire y del Espacio, serían equivalentes al de la exploración espacial.
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