El rompecabezas del Maligno. Carlos Herrera

 

 

Cualquier sociedad gobernada de forma madura habría sido convocada a las urnas en 2026, sin perder más semanas o meses

POQUITO a poquito, tacita a tacita, el ‘galgo de Paiporta’ va rehaciendo su camarilla. Cuando 2025 enfilaba sus últimas semanas, muchos daban por cierto que la soledad que atosigaba a Sánchez le haría doblar la mano. Sus dos secretarios de Organización en la cárcel, su fiscal a punto de ser condenado, su familia procesada y sus socios, o alguno de sus socios, con la acetona por los techos, escenificando amenazas varias de ruptura y haciéndole perder, además, alguna votación parlamentaria. Era un infierno para cualquiera. Pero no para él, por la sencilla razón de que, evidentemente, él es el infierno. Cualquier sociedad gobernada de forma madura habría sido convocada a las urnas este mismo 2026, sin perder más semanas o meses. Pero el sólido grupo que rodea al Maligno urdió la trama de un complicado rompecabezas que, de ser resuelto, daría aire a su presidencia al menos hasta bien entrados en 2027. Tan fácil como contentar a todos con lo que todos reclamen. Pagamos los españoles, con lo que no hay problema, ya que un número cercano al 30 por ciento considera que hay que hacer lo que sea, aunque fuere delictivo, para impedir que lleguen ‘la derecha y la ultraderecha’. ¿El PNV pide los aeropuertos?: pues se le dan los aeropuertos, o al menos hacemos como que se los damos, que con la propaganda ya basta. ¿ Junts pide las competencias de inmigración para Cataluña?: pues se le pide a Podemos que les convenzan de disimular un poco su preámbulo racistoide al proyecto de ley y se le traspasan las competencias, aunque luego vengan todos los recursos ante el Supremo que cada cual quiera interponer. ¿Y a Podemos?: pues se les deja que se cuelguen la medalla de la regularización de 800.000 inmigrantes (que a la larga nos puede beneficiar cuando eso tenga efecto en el censo) y los tenemos de nuevo como perritos falderos. Bildu está en el canasto y ERC suelta pellizcos extemporáneos, pero con los millones garantizados a Junqueras –y que pagaran religiosamente los demás españoles– no supondrán un estorbo parlamentario. Presidente, ¡es que las víctimas de Adamuz están que trinan!: pues dales 20 millones. ¿Cuántos?: 20 millones, coño, qué mas te da, si no son tuyos. Y ahora pongamos en marcha la máquina de los indultos: el primero para el fiscal general del Estado, que por supuesto seguirá en la carrera fiscal, y estemos atentos a lo que decidan los tribunales sobre mi adorable familia. Presidente, ¿y Ábalos?: transmitirle de mi parte que desde aquí le podemos ayudar en su defensa, o al menos no perjudicarle. Para eso está la nueva fiscal. Y que a cambio renuncie a su escaño: nosotros colocamos a uno sin fisuras y ya solo bastará con la abstención de Junts para sacar adelante nuestras cosas chulísimas en el Congreso. Todo encaja. Ábalos se lleva una paga, el PSOE puede contar con ese escaño y la causa pasa a la Audiencia, con lo que enlentece el proceso. Y Sánchez respira hasta otoño del 27. Por ahora.

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https://lectura.kioskoymas.com/abc/20260130