Alemania, Francia y países escandinavos ya tienen un modelo decidido. En España nada se plantea, 20 años después de acabar con la mili
La guerra de Ucrania y la amenaza de que se extienda a más países europeos enfrenta al continente a una pregunta que habíamos evitado felizmente en las últimas décadas: cuando estalle una nueva guerra, ¿quién irá al frente? El final de la Guerra Fría había permitido eliminar el servicio militar obligatorio y contratar la defensa. España, por ejemplo, pasó de pagar 22.693 millones de euros por su ejército profesional en 2014 a los 33.123 millones de 2025, el 2% del PIB. A modo de comparación, a sanidad se destinan 10.000 millones, a educación 6.000 millones y al funcionamiento del Estado ( Justicia, seguridad ciudadana, servicios públicos y funcionarios) 20.000 millones: el ejército profesional no es precisamente barato.
Alemania
Voluntaria, por ahora
El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, que ha logrado romper el tabú alemán del rigor fiscal y eliminar el freno a la deuda anclado en la Constitución para contar con un presupuesto ilimitado en su oficina, considera que no sólo es caro, sino insuficiente. Ya estaba en el cargo con el anterior gobierno socialdemócrata de Olaf Scholz y permanece en él con el conservador Friedrich Merz porque la importancia de su tarea rebasa con mucho los intereses de partido.
Pistorius acaba de presentar el proyecto de ley que obliga a registrarse y permanecer localizables a todos los que hayan formado parte de la Bundeswehr desde 2008 hasta hoy y a todos los alemanes que vayan cumpliendo 18 años. Su objetivo es aumentar el número de efectivos en 80.000 a corto plazo por la vía del reclutamiento voluntario. A medio plazo, el Ejército alemán debe alcanzar los 460.000 hombres. Y el proyecto de ley establece que, si estos objetivos no se consiguen, el reclutamiento pasará a ser obligatorio por medio de una simple ordenanza.
Los padres de la Ley Fundamental, con su mentalidad de 1949, fijaron un servicio militar masculino. La obligatoriedad para las mujeres requiere una reforma constitucional cuyo texto está ya redactado y guardado en un cajón de la Cancillería, esperando su momento. Que todo esto haya sucedido sin que el pueblo alemán, ni siquiera sus partidos ecopacifistas, se hayan echado a la calle, lo explica la socióloga Nina Leonhard, premio de Investigación Social Cualitativa por la Asociación Alemana de Sociología. «La invasión rusa de Ucrania ha cambiado la sensación de seguridad y esto también tiene consecuencias en la relación de la población con la Bundeswehr: existe una visión más diferenciada del uso de la fuerza militar como medio de política exterior y de seguridad; la cuestión de quién se convierte en soldado vuelve a estar sobre la mesa; y se entiende la reevaluación de los recursos financieros de las fuerzas armadas», explica.
Francia
Previsto para 2026
En Francia, el servicio militar obligatorio fue suprimido por el presidente Jacques Chirac, entre 1996 y 2000. Macron anunció su progresiva restauración en 2017, esperando que sea realidad los próximos años, informa desde París Juan Pedro Quiñonero. La supresión se decidió en el marco de la descomposición de la URSS y se vio matizada por la existencia de diversos servicios militares voluntarios.
La restauración de la mili se concibió por la multiplicación de conflictos armados en el Este y el Cáucaso. Ante el proyecto de Putin de conquistar Ucrania, la Francia de Macron ha acelerado el incremento del presupuesto de defensa, incluso más que la restauración del servicio militar. Primera potencia nuclear entre los aliados europeos, Francia tiene 270.000 soldados profesionales, con una presencia activa desde el Pacífico a las fronteras ucranianas. Si la crisis política no perturba el calendario político, el proyecto para restaurar la mili, ultimado en 2024, entraría en vigor en 2026.
Países nórdicos
Suecia, modelo a seguir
El ministro de Defensa alemán reconoce que su modelo a seguir es Suecia, que prescindió de la mili en 2020 y la recuperó en 2017, tras la anexión rusa de Crimea y bajo gobierno rojiverde. Desde entonces, todos los suecos de 18 años deben completar un cuestionario digital sobre su estado físico, motivación y rasgos de personalidad. De las 100.000 respuestas por año, una de cada cuatro
es invitada a dos días de pruebas deportivas, de conocimientos y una entrevista psicológica. El primer año tras la reintroducción, se seleccionaron unos 4.000 reclutas. Este año han sido el doble, una quinta parte mujeres. Para 2032, se reclutarán 12.000 jóvenes, el 30% más motivado y apto de la generación.
En Suecia, el servicio militar es tan popular que rara vez alguien es reclutado contra su voluntad. Pero si no se llega a los objetivos, se pasa automáticamente al reclutamiento obligatorio.
La vecina Finlandia, con una frontera de más de 1.200 kilómetros con Rusia, nunca llegó a abolir el servicio militar obligatorio: todos los hombres lo cumplen entre los 18 y los 30 años, mientras que para las mujeres es voluntario y hay más de 1.500 alistadas, de un total de 24.000 reclutas, que se suman a los 20.000 soldados profesionales y 900.000 reservistas. En Noruega el servicio militar es obligatorio también para las mujeres desde 2015 y en Dinamarca lo será a partir de 2026. «Rusia está impulsando una economía de guerra y la amenaza es muy grave. Nos reforzamos para evitar el enfrentamiento», justifica la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen: «Durante mucho tiempo hemos cojeado en defensa y ya no podemos vivir al abrigo de otros». Se refería a EE.UU., que bajo el liderazgo de Trump se ha desentendido de la seguridad europea y ha forzado este cambio de mentalidad en Europa.
Países bálticos Nunca se suspendió
Letonia reintrodujo el servicio militar obligatorio en 2023, tras abolirlo en 2007. Estonia, que nunca lo suspendió, ha diseñado un plan de evacuación para sus 1,3 millones de habitantes hacia Finlandia, que incluye incluso la destrucción de ciudades e infraestructuras para frenar un avance ruso. Lituania, junto con Estonia, Letonia y Finlandia, salió del Tratado de Ottawa sobre minas antipersona para reforzar el corredor de Suwalki, franja estratégica entre Bielorrusia y Kaliningrado. Ha destinado más de 1.100 millones a fortificarla.
Polonia también dejó el tratado y ha elaborado una guía de supervivencia con protocolos ante apagones, ataques químicos o nucleares y kits de emergencia. Además, todos los varones reciben entrenamiento militar básico, 100.000 al año, con la meta de alcanzar 500.000 efectivos. Las «Vacaciones con el ejército» ofrecen 27 días de instrucción y 1.500 euros de paga. El país ha fijado clases de armas obligatorias en colegios (14 a 16 años) y rehabilita búnkeres.
Fuente:
https://lectura.kioskoymas.com/abc/20250831