¿La expulsión de los invasores?, pregúntele al Sultán.
José Manuel Adán Madrid
Economista e Inspector de Finanzas del Estado.
Me ha parecido completamente banal la cantidad de tiempo empleado en la lucha entre periódicos y tertulianos sobre si el Gobierno conocía de antemano los planes invasores de Marruecos y sobre la implicación de ese país tercermundista en la invasión, ello después de más de cincuenta días de la invasión, en vez de estar presionando al gobierno continuamente para que expulse a los invasores y los modos de hacerlo rápidamente.
Desde el principio ha quedado clara la implicación del vecino del sur, Marruecos, que siempre será un enemigo, el conocimiento previo del gobierno, y su actitud completamente pasiva, incluso frenando la acción de las Fuerzas Armadas que conocían por sus propios informes la invasión, por lo que según se ha publicado, los más de tres mil militares agrupados bajo la Comandancia General de Ceuta ,el 27 de Julio recibieron la orden de prepararse ante un posible intento de violación de la frontera y esperaron la orden de despliegue con el objeto de intervenir lo más rápidamente posible. Cuando los invasores empezaron a entrar en masa las noches del 29 y el día 30, con los efectivos disponibles, nadie daba orden alguna mientras la invasión crecía. El JEMAD propuso a la “Pájara” la orden de salida, a las 11.30, ya tarde. A las 19.30 más de 10 horas después del cruce masivo, el Ministerio de Defensa dio la orden de que se saliera a defender la integridad territorial, pero con un despliegue contenido, solo saldrían unos 300 hombres, las Fuerzas Armadas reforzarían a la Guardia Civil en el ejercicio de sus competencias. Ya habían cruzado casi todos los invasores. De verdadera vergüenza. Esto plantea un problema grave de responsabilidad a las Fuerzas Armadas, a Defensa y al propio Jefe del Estado, atrapados entre la letra de la ley y su espíritu, al no haber sabido defender la soberanía nacional; el Rey, sobre la invasión marroquí, ha declarado por vez primera vez después de más de 50 días de la invasión que: “Es una situación de extraordinaria complejidad”. Supongo que habrá tenido que estudiar mucho para decir esto y creerá que habrá tranquilizado a los ceutíes.
El presidente traidor no los expulsa, incluso, aunque parezca una burla, cuando Marruecos los está demandando reprochando a España su inacción ya que el Gobierno marroquí dice que se ha comprometido oficialmente a readmitirlos, menores incluidos, entre los que se encuentran un grupo de 68 niñas marroquíes, de entre 10 y 14 años, que han relatado a un celador del centro de acogida donde ahora se encuentran que fueron sacadas de un orfanato y obligadas a entrar en Ceuta durante la avalancha de inmigrantes ilegales registrada el pasado 30 de julio. Las niñas, que procederían de un orfanato ubicado a más de 450 kilómetros de la frontera, «poco a poco han empezado
a hablar, han dicho que el día 30, a las cinco de la mañana, el Ejército marroquí las levantó de sus camas, las metió en un autobús y les dijo: Vámonos para Ceuta». Una vez en la frontera, las bajaron y les indicaron que cruzaran. La invasión también ha dejado en España los cerca de 140 muertos, a los que Marruecos niega la admisión; además unas cuarenta embarazadas, figurantes de este ejército híbrido , que han debido dar a luz en Ceuta. La valentía del sultán marroquí enviando mujeres, niños y cafres, es digna de recuerdo permanente.
Hay que expulsar a los invasores, que deben ser tratados como prisioneros mientras permanecen en suelo español, encerrados en campamentos y sin permitir su circulación hasta su expulsión y mientras, si el presidente permanece en la actual actitud pasiva, la oposición debe empezar a trabajar preparando la acusación, por traición de acuerdo con el artículo 102 de la CE, o por comprometer la paz o la independencia del Estado, de acuerdo con el artículo. 509.1 del Código penal.
De acuerdo con Raymond Aron “Nul n´est assez fou pour preférer la gurre á la paix”, pero la victoria auténtica es política .Es necesario ganar la guerra, híbrida o de cualquier otro modo, y además asegurar la victoria política.
En cuanto a la guerra, sea cual sea su modo, son los artículos 8 y 30 de la CE en los que recala la responsabilidad de salvar a la Nación. En relación al Art.8, en su apartado 1, expuesto en el Título Preliminar de la CE: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”, a continuación señala (8.2) “Una ley orgánica regulará las bases de la organización militar conforme a los principios de la presente Constitución”. No he encontrado ningún precepto similar en las cinco Constituciones españolas anteriores a esta de 1978. En base a ello se promulgó la ley 5/2005 de la Defensa Nacional que tiene por objeto “la protección del conjunto de la sociedad española…y de la integridad territorial de España”, señalando en su artículo 6.1 al Presidente del Gobierno como la persona competente para ordenar, coordinar y dirigir la actuación de las FF.AA, así como disponer su empleo. ¿Y si el Presidente del Gobierno declinase en sus responsabilidades por inacción, sumisión ante el enemigo, traición o cualquier otro acto contrario a la reposición de la soberanía nacional?, como, en mi opinión, está siendo en el caso preciso de la invasión marroquí de Ceuta , cuando él mismo ha declarado que la invasión marroquí es un ataque a la soberanía, pero no dirige, coordina, ni ordena, ninguna acción para el restablecimiento de esa soberanía.
En relación con el artículo 30 en su apartado 1 “los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España” y 30.2”una ley fijará las obligaciones militares de los españoles”. Por el artículo 62.h corresponde al Rey “el mando supremo de las Fuerzas Armadas”. Por lo que se entrevé que si ni el Presidente ni el Rey cumplen su cometido,
es el pueblo español, el encargado de mantener la soberanía e independencia de España, como ya ocurrió ante la invasión francesa en el levantamiento del dos de Mayo de 1808 donde el Ejército se quedó paralizado, salvo las honrosas excepciones de Daoiz y Velarde en el Cuartel de la Montaña en Madrid. El pueblo se levantó porque corrió el rumor de que los franceses se llevaban a los infantes, y la guerra duró 7 años.
Por ello, no soporto los rumores de las tertulias en cuanto “Esto no tiene solución” “Se va hacia una cosoberanía” y otros comentarios dañinos fundamentalmente para los ceutíes, entre los que me encuentro. España tiene que ganar esta guerra híbrida o física y además la victoria política del hecho. Sánchez no tiene potestad alguna para ceder una pulgada de territorio español, como tampoco lo tuvo en la cesión en cuanto a la política del Sahara Occidental, no existe pacto del Estado español al respecto, por lo que mañana con otro gobierno se puede enderezar la política .La expulsión de los invasores debe hacerse cuanto antes, obligándoles de una manera o de otra. Demasiadas opciones tienen el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas, para parar tanta humillación, por lo que me abstengo de comentarlas.
Las Fuerzas Armadas deben expulsar a los invasores, a los que todavía permanecen y a los posibles por venir, no es un problema de inmigración social. Con Presidente del Gobierno o sin su ayuda, ya que es un deber constitucional .No podemos caer en el pozo de la insolidaridad, pensar que España está definitivamente rota, que los nacionalismos nos han vencido, que los intereses de los partidos son superiores a los intereses generales. Lo mismo que en Perejil, la expulsión será un acto de fuerza y unión necesario en estos momentos en que el sanchismo boga para la destrucción de esta nación milenaria.
Pero si es importante la expulsión física de los invasores, también lo es la victoria política, bien mediante la rotura de relaciones diplomáticas, la anulación de tratados comerciales de Marruecos con España y la UE y anulación de créditos, contratos y subvenciones de España a Marruecos, e imposibilidad del paso de ciudadanos, bienes y mercancías marroquíes por el territorio español. España tiene múltiples palancas para hacer comprender al comendador de los creyentes que la respuesta a esta invasión no es ninguna broma, por otra parte la integración de Ceuta y Melilla dentro del seno de la OTAN debe incluirse dentro de la estrategia de la política de Estado del próximo presidente del gobierno.
Creo que ha llegado el momento de iniciar el procedimiento de acusación contra el presidente del gobierno, ya sea en base al artículo 102 .2 de la CE (traición o delitos contra la seguridad del Estado) , o del Art.590.1 del Código penal (“El que, con actos ilegales o que no estén debidamente autorizados, provocare o diere motivo a una declaración de guerra contra España por parte de otra potencia, o expusiere a los españoles a experimentar vejaciones o represalias en sus personas o en sus bienes, será castigado con la pena de prisión de ocho a quince años si es autoridad o funcionario”).
La propuesta por la vía del 102, al ser aforado el presidente, tiene la vertiente política de la aprobación por parte del Congreso de los Diputados de la mayoría absoluta (176 votos), el inicio del proceso solo requiere el apoyo de la cuarta parte de los diputados (86 votos). Por lo que aunque se pierda por el apoyo al presidente de los contrarios a la unidad de España, reflejaría la clara indignidad del personaje, con previsibles acusaciones en el hemiciclo sobre concertarse con el enemigo, favorecerlo o realizar actos en contra de la Constitución en perjuicio de la soberanía del estado.
La vía del 590.1, debe cebarse en los tribunales y personarse en ellos como acusación particular, en cuantos se pueda. En la actualidad la titular del Juzgado Central de Instrucción nº 3 de la Audiencia Nacional, María Tardón, investiga un delito que apunta directamente al presidente del Gobierno Pedro Sánchez por la invasión de Ceuta. Se trata de y conlleva penas, como hemos visto, de entre 8 y 15 años de prisión. La magistrada Tardón aprecia en la invasión de Ceuta una posible «intencionalidad de atentar contra el Estado, vulnerando su integridad territorial» y recordaba que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó lo ocurrido durante su visita a Ceuta del 31 de julio como «un ataque, una violación de la integridad territorial de España”.
Mientras, el presidente, en su naturaleza de personaje indigno del puesto que ocupa, despreciaba a un periodista que le preguntaba sobre los mil menores que deambulan por Ceuta, mi tierra, y respondía “Eso a Vivas”. En su andar a ninguna parte, la respuesta a para cuando la expulsión de los invasores, también será: “Eso, al sultán, pregúntele al Sultán”.
Madrid, 21 de Septiembre de 2026
Publicado en:
