El 20 de noviembre de 1886 se estrenaba en el Teatro Apolo de Madrid la zarzuela «Cádiz» del famoso músico de zarzuelas Federico Chueca y del también músico Joaquín Valverde. La pieza musical, al final del primer acto de esta zarzuela, tuvo un éxito popular arrollador, inesperado hasta para sus propios autores, y se convirtió en un auténtico fenómeno cultural en la España de finales del siglo XIX. En realidad la música era una adaptación que había hecho el mismo Chueca de una canción que había compuesto él mismo, en su día, en honor al general Prim y que no había llegado a ser estrenada.
Rápidamente la canción se desgajó del resto de la zarzuela, y con su ritmo rápido y vibrante, devino un verdadero éxito popular de la época, en toda España, que sonaba en los quiscos de los parques públicos, en las plazas de toros, en las fiestas populares…

La zarzuela era de tema patriótico y recordaba el asedio napoleónico de Cádiz. La letra de la canción, que hacía alusión a un episodio de aquel hecho histórico, cuando un contingente de voluntarios aragoneses llegó a Cadiz a ayudar en la lucha a los defensores de la ciudad, se hizo tan popular que pronto fue mucho más allá de su significado original y pasó a simbolizar el patriotismo español.
«Viva España.
Que vivan los valientes
que vienen a ayudar
al pueblo gaditano
que quiere pelear
Y todos con bravura,
esclavos del honor,
juramos no rendirnos
jamás al invasor»
Diversos regimientos militares la adoptaron como propia, y la canción, convertida en himno, sonó más que nunca en tiempos de la última guerra de Cuba, a partir de 1895, como canto popular, y como himno de marcha militar en los soldados que embarcaban hacia las guerras de Ultramar de España en Cuba y
Filipinas. Llegó a ser propuesta en el Congreso de los Diputados, como nuevo himno nacional de España, en sustitución de la «Marcha Real» y parece que los gobiernos de la época se mostraban propicios a ello.
Pero el amargo final de la guerra de Ultramar, hizo que la canción cayese, primero en el olvido institucional y finalmente en el popular. Es más, la canción pronto fue denigrada por algunos y acusada de haber sido un vehículo de «patrioterismo», nuevo término despectivo inventado entonces por quienes nunca habían sentido el patriotismo y ahora daban lecciones desde una supuesta superioridad moral.
Hoy en día la Marcha de Cádiz, aunque todavía se interpreta en alguna ocasión sobretodo en el ámbito de eventos de música militar, es mayormente conocida sólo por aficionados eruditos a la música tradicional española. No obstante, en reducidos ámbitos es muy apreciada. En internet tiene muchas visitas y anuncios previos, señal la más segura, de que sigue siendo escuchada con agrado por muchas personas.
Tal vez no fuese mala idea recuperar popularmente en nuestros días esta bonita canción patriótica que hacía alusión a la lucha contra el «invasor» de España. Actualmente tal vez, los invasores sean diferentes, pero no por ello es menos grave, ni mucho menos, la invasión que amenaza a España.
