«Queremos que la Princesa Leonor aprenda el espíritu aviador» Maria Pina

 

 

Luis González Asenjo ha pasado por muchos destinos antes de volver a donde empezó todo: la Academia General del Aire (AGA) en San Javier. Allí ingresó para formarse como piloto de caza y ataque y su carrera castrense le llevó a la Base Aérea de Torrejón con los F-18, o por Estados Unidos, donde hizo el curso de instructor, entre otros destinos. Volvió a Murcia hace un año como director de la AGA y se certificó para poder seguir siendo profesor de los Pilatus y formar nuevas generaciones de pilotos. Habla con EL MUNDO días antes del ingreso de la Princesa de Asturias y en pleno «campamento», las dos semanas de adaptación para los alumnos de primero que han logrado superar las pruebas de acceso al Ejército del Aire y del Espacio.

La forma de ingreso a los tres ejércitos es lo que más ha cambiado respecto a su época. Si antes se hacía mediante un proceso selectivo, ahora los jóvenes necesitan pasar unas pruebas físicas, además de la nota de corte de la PAU. Eso, reconoce, hace que muchos «ingresan sin saber lo que se espera de una academia militar». Es el motivo por el que se idearon las primeras semanas de adaptación, para que cause baja quien no quiera continuar y puedan ser reemplazados por otros alumnos para que así se cubran todas las plazas en un momento en el que el Gobierno está volcado con el aumento de efectivos. «Este año tenemos un 10% más de alumnos», explica Asenjo sobre la nueva promoción, que incluye 14 pilotos nuevas.

Los alumnos de la AGA tienen una dificultad añadida en su ingreso, pues deben superar unas exigentes pruebas médicas. «Yo lo resumo de forma muy sencilla: la vista, el oído y el corazón. Esos tres órganos tienen que estar perfectamente listos para poder subirse a volar. El mínimo es tener una visión prácticamente perfecta; el oído sin ningún problema, y por supuesto el corazón sin ningún tipo de patología, porque sería un problema acarreado», enumera el también piloto de caza.

Pruebas médicas que la Princesa de Asturias ha superado, obteniendo el sello de «apta» para poder volar. La Heredera ingresará el próximo 1 de septiembre con el resto de compañeros de cuarto y con el empleo de alférez. «Los de cuarto curso son los mayores, porque en quinto se marchan a hacer la especialidad. Son los más responsables, los que cuidan a sus compañeros. Con los de cuarto tenemos un sistema de liderazgo para que empiecen a aprender lo que harán después de oficiales. Así, vigilan a los cadetes, hacen esas primeras tareas de ejercer de jefes de sus compañeros. Eso es un aprendizaje fundamental para que luego ejerzan su labor como tenientes, como futuros oficiales, ejerciendo el mando»,.

Pregunta. ¿Qué va a estudiar la alférez Borbón este curso?

Respuesta. En el caso de la Princesa de Asturias, el foco es completar la formación que tiene ya adquirida, tanto en la Academia General Militar como en la Escuela Naval. Como ya tiene años de formación militar, sin duda hay que complementar eso. El plan de estudios se ha coordinado para que sea continuista respecto a lo que ha dado en Zaragoza, lo que ha dado en Marín y lo que va a dar aquí, su formación militar completa. Y, por supuesto, va a profundizar en el conocimiento del Ejército del Aire y del Espacio, en nuestro empleo de poder espacial y todo lo concerniente a nuestra institución.

P. En los tres ejércitos se insiste en que se la trata como a una alumna más. ¿Cómo se traduce eso en términos de disciplina y exigencia académica?

R. Va a vivir exactamente igual que un alumno de cuarto. Tiene su mismo régimen interno, sus mismos horarios, sus mismas comidas, las salidas…Los alféreces de cuarto tienen un bagaje y una experiencia que se aplica a enseñar y a ver cómo se comportan con otros compañeros que están en formación, a ver cómo son sus dotes de mando. Eso es muy importante, y así lo hacemos con todos los alféreces de cuarto. Es una experiencia que llevamos muchos años haciendo y que funciona muy bien.

P. La Princesa y sus compañeros aprenderán a pilotar los Pilatus. ¿Cómo es el camino hasta que realizan su primer vuelo?

R. Los alumnos empiezan con un estudio del avión y a utilizar simuladores. Hacen todas las misiones previas. Los alumnos van al simulador exactamente igual que a pilotar un avión. Esto es muy importante. El alumno va vestido igual, lleva su casco, lleva su equipamiento exactamente igual que si lo fuera a hacer en el avión. El simulador del Pilatus cambia con respecto a otros sistemas, nos ahorra muchísimo combustible, nos ahorra que los aviones se puedan ver dañados porque el alumno, evidentemente, no los conoce. Ahí puedes fallar, puedes repetir, puedes arrancar de nuevo… Es una herramienta fundamental que antiguamente no existía.

P. ¿El simulador permite adaptar la enseñanza a cada alumno? ¿Cuántos pasan antes de volar?

R. La enseñanza es uno a uno, hay siete simuladores antes de volar y hay alumnos que en el cuarto están perfectamente preparados y otros que igual llegan al séptimo y necesitan un octavo o un noveno. Pero no podemos dar más que esos. Tenemos unas líneas rojas a partir de las cuales podemos pensar que el alumno, si no llega ese hito con los conocimientos y destrezas adquiridos, no está capacitado. Y tenemos otro camino. Al alumno que no llega, lógicamente, lo vamos a aprovechar. Lo podemos transicionar a control, o a ciberespacio, o incluso en otra trayectoria, hacerle formación aeronáutica un poquito más adecuada a lo que es un avión tripulado remotamente.

El comandante alaba las bondades del sistema integral que ofrecen los Pilatus, ya que en su época asegura que se subían a volar «prácticamente sin haber tocado nada, sólo viendo fotografías», lo que dejaba un sistema de bajas importante. Ahora, gracias al proceso de simuladores son muy pocos los que finalmente no salen como pilotos. Además, asegura que los alumnos salgan más preparados, capaces con este sistema de volar otros aviones. «El avance tecnológico es tremendo, nos capacita para que estos alumnos puedan luego volar tanto en Eurofighter F-18, en Duno T-19 y en un helicóptero NH-90».

Una formación que aprenderá la Princesa pero, por encima de lo teórico, González Asenjo confiesa: «Querría que se llevara el conocimiento de nuestro espíritu aviador. Esa vocación de servicio a España y a los españoles. Querría que conociera nuestros aviones y nuestros valores. Es un orgullo inculcar la labor de espíritu de equipo. No va a ser sencillo, pero vamos a intentar que conozca las particularidades de esta institución».

 

DIRECTOR DE LA ACADEMIA GENERAL DEL AIRE. El coronel, piloto de cazas, es el responsable del paso de la Princesa de Asturias por San Javier y asume además el desafío del aumento de alumnos

 

 

Fuente:

https://quiosco.elmundo.orbyt.es/epaper/viewer.aspx?publication=El%20Mundo&date=31_08_2025&tpuid=10174&dummy=Madrid#page/18