Robles nombró al jefe de la sanidad militar a pesar de un informe sobre sus irregularidades

 

El máximo responsable del Igesan ha sido denunciado por utilizar dos coches oficiales para su uso personal

 

La ministra de Defensa, Margarita Robles, decidió nombrar inspector general de sanidad (Igesan) al general Juan Antonio Lara, pediatra de formación, a pesar de tener sobre la mesa un minucioso informe de contrainteligencia, de finales de 2023, elaborado por el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas) en el que se detallaban actividades irregulares del implicado, según fuentes militares de la máxima solvencia consultadas por ABC.

El asunto cobra aún más importancia después de que ‘El Mundo’ informara la semana pasada de que el Igesan había sido denunciado ante la Fiscalía por un soldado que lo acusa de uso indebido de dos vehículos oficiales del Ministerio de Defensa, uno de ellos adscrito al Hospital militar de Zaragoza cuando él reside en una vivienda oficial en Madrid.

Las fuentes consultadas aseguran además que la ministra de Defensa hizo este nombramiento con un ascenso a general de división que no correspondía por escalafón a ese militar, algo que, como ya informó ABC, parece que es norma de actuación de Robles. El informe de contrainteligencia se hizo tras recibirse las quejas de una empresa de Granada, Ofiligua, que ganó el primer contrato de los intérpretes de ucraniano. Denunció que estaba recibiendo presiones del general Juan Antonio Lara, por entonces director del hospital militar de Zaragoza, para que se contratase a una mujer, Alina Klochko, con la que el general mantenía –y al parecer mantiene– una relación sentimental.

La misión de la traductora era ayudar a solventar los problemas de comunicación que se planteaban entre los médicos que los atendían y los militares de su país heridos que eran atendidos en el citado centro sanitario, pero a tenor de lo que figura en el informe se extralimitaba de esas funciones.

Más tarde, el mismo militar se volvió a dirigir a la empresa porque, según aseguraba, a esa traductora –hay que insistir, con la que mantenía una relación afectiva–, había que pagarla más horas. El malestar de Ofiligua era tal que estaba decidida a denunciar los hechos. Lo evitó el Cifas, que además de garantizar que haría un informe sobre esas actitudes del general, apeló a la mala imagen que una cosa como esa supondría para el Ejército de Tierra.

Cuatro entrevistas

El informe de contrainteligencia, que en primer lugar se entregó al jefe de Estado Mayor de la Defensa ( Jemad), almirante Teodoro Esteban López Calderón pero que cabe suponer que llegó también a manos de la ministra, se basó en cuatro entrevistas: una, con una compañera del investigado; otra con una persona de seguridad; la tercera con una comisaria y la última con alguien de una ONG. Las conclusiones a las que se llegaron eran lo suficientemente contundentes como para que Margarita Robles hubiera desistido del nombramiento. Muy al contrario, siguió adelante con él, en medio de la perplejidad de todos los que conocían los antecedentes de Lara.

Es más; aunque no le hubiese llegado el informe en cuestión, lo que parece descabellado dados los protocolos que rigen en el Ministerio de Defensa, Robles no podía alegar desconocimiento, porque en enero de 2024 ‘El Confidencial Digital’ adelantó parte del contenido del citado documento antes de que se produjera el ascenso de Juan Antonio Lara a jefe de la sanidad militar.

«Esa decisión, con esos antecedentes, es inexplicable», aseguran las fuentes militares consultadas por ABC, que ahora no se extrañan de que se haya producido esta denuncia, archivada ya porque es anónima. El solda

La ministra de Defensa hizo este nombramiento de forma discrecional, sin que al beneficiado le correspondiese

do que la hizo no quiso firmarla por temor a represalias, lo que parece lógico dada la confianza que ha demostrado tener la ministra en el general. Sin embargo, hay elementos objetivos que la sostienen. El general argumenta en su defensa que los vehículos no son de los hospitales, sino «que pertenecen a la Inspección General de Sanidad», aunque estén adscritos al hospital militar de Zaragoza, el primero de ellos, y al Gómez Ulla, de Madrid, el segundo.

Malestar entre facultativos

El informe en cuestión explicaba, entre otras cosas, que la novia/intérprete tenía acceso a los historiales de los soldados ucranianos ingresados, y que se los daba al agregado militar de ese país en España, que se reunía con ella con regularidad. También, según se aseguraba, tenía relaciones con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y posibles relaciones, a través de sus familiares, con miembros de inteligencia de países hostiles, lo que sin duda tiene unas connotaciones mucho más graves.

Además, esta mujer entraba en las reuniones de los facultativos y hacía y deshacía a su antojo en todo lo que se refería a los soldados ucranianos heridos, lo que había provocado un fuerte malestar entre los facultativos del centro sanitario de Zaragoza.

Antes del nombramiento de Lara, llamó poderosamente la atención el hecho de que el general anunciase a personas de su entorno que iba a ser nombrado máximo responsable de la sanidad militar. También que se llevase a su nuevo destino enMadrid a la traductora con la que mantenía una relación sentimental, algo que ya anunció en su anterior destino como director del Hospital militar de Zaragoza.

La pregunta, obvia, es por qué Margarita Robles tiene tal confianza en el Igesan que decide nombrarle a pesar de las polémicas que rodeaban su actividad. Al parecer, siempre según fuentes militares, se ganó sus favores por el trato que tuvo con él por la atención que se prestaba a soldados ucranianos heridos y una serie de operaciones quirúrgicas a niños que sufrieron graves heridas en la guerra de ese país.

Las fuentes consultadas insisten en que no se explican cómo es posible que estos nombramientos salgan adelante cuando hay un informe del Cifas que recogen irregularidades. Y se plantean para qué se quiere un centro de inteligencia militar, con los gastos que acarrea, si luego se desprecian sus informes.

Fuente:

https://lectura.kioskoymas.com/abc/20260302