Se trata de una situación inédita en Francia que en 2026 ha visto cómo se han calcinado 115.000 hectáreas en todo el país
Francia vive estos días una emergencia forestal de dimensiones históricas. El incendio de la Gironda, en el suroeste del país, sigue fuera de control, permanece “impredecible” y ha arrasado ya 42.000 hectáreas, en una temporada que suma 115.000 hectáreas quemadas en total y ha disparado también el número de evacuaciones. El balance provisional refleja una crisis sin precedentes para las autoridades francesas, que ven cómo el fuego avanza en varios frentes a la vez y obliga a mantener desplegado un dispositivo extraordinario de medios humanos y materiales.
La magnitud del episodio se concentra sobre todo en Gironda, donde las llamas llegaron a situarse a apenas 15 kilómetros de Burdeos, aunque la ciudad no está por ahora bajo amenaza directa. La prefecta del departamento, Sophie Brocas, advirtió este domingo de que las 220.000 personas evacuadas no podrán regresar a sus casas a corto plazo, ni siquiera aunque el incendio pase de largo, hasta que el perímetro quede definitivamente asegurado. “No habrá retorno posible en las entidades territoriales evacuadas (…) hasta que el fuego no esté perimetrado”, señaló Brocas en rueda de prensa, en un contexto en el que se teme una reactivación por el calor previsto a partir del martes, con máximas de hasta 40 grados.
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El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, subrayó en una entrevista en France 2 que la situación sigue siendo “muy desfavorable” y recordó que en Francia se producen “entre 30 y 40 incendios” cada día. Nuñez insistió en que la prioridad absoluta del Gobierno es proteger vidas humanas y adelantó que la respuesta estatal continuará concentrándose en Gironda, donde se encuentra el incendio más grave del país. Emmanuel Macron presidirá mañana una célula de crisis interministerial a las 10 horas para coordinar la respuesta, con la vista puesta especialmente en el suroeste.
Uno de los principales factores de alarma son los pirocumulonimbos, fenómenos inéditos en Francia que han sido comparados con una tormenta de fuego dentro del propio frente de llamas. Su aparición durante los últimos días obligó a consultar a expertos nacionales e internacionales, porque estas formaciones pueden disparar de forma súbita la intensidad y la propagación del incendio. En la zona trabajan 2.500 bomberos, 1.500 militares y 1.200 policías y gendarmes, con apoyo de agricultores, a quienes se ha pedido actuar únicamente coordinados con los equipos de emergencia para evitar riesgos mortales.
El impacto humano y material ya es muy alto. Hasta ahora, 75 bomberos han resultado heridos, unas 240 viviendas han sido destruidas y se han producido al menos tres detenciones por comportamientos calificados de “inadmisibles” por la prefecta: un hombre que quemaba arbustos y dos personas haciendo una barbacoa. La actividad laboral ha quedado suspendida en la zona y el Estado asumirá el pago de los salarios, mientras las autoridades instan a turistas y residentes a modificar cualquier plan de viaje hacia la Gironda por la posibilidad de un empeoramiento repentino.
A ello se suma una grave afección a la movilidad y a la salud pública. La autovía A63, clave en la conexión entre Burdeos y España, permanece cerrada en varios tramos, mientras el tráfico ferroviario al sur de Burdeos también sufre interrupciones. El humo ha elevado los niveles de micropartículas dañinas en cuatro departamentos, por lo que el Estado reparte mascarillas y recomienda reducir al mínimo las salidas al exterior y mantener las ventanas cerradas.
Las Landas, más contenidas
En el vecino departamento de Las Landas, el incendio de Biscarrosse sigue activo, pero las llamas están más contenidas después de haber recorrido 3.600 hectáreas. El balance de evacuaciones alcanza a unas 36.000 personas, y la evolución del fuego ha permitido varios retornos parciales. Anoche, 3.000 evacuados pudieron regresar a sus casas en zonas acotadas, y la Prefectura ha anunciado que esta noche podrán volver otros 5.000 más, un signo de mejoría relativa frente a la situación de Gironda.
Pese a esos retornos, las autoridades subrayan que el incendio de Las Landas todavía no está controlado y que los frentes siguen activos. La prioridad sigue siendo estabilizar la zona y evitar nuevos saltos de las llamas en un entorno también muy expuesto al calor, el viento y la vegetación seca. La comparación con Gironda resulta inevitable: mientras un foco da pequeñas señales de alivio, el otro permanece en una fase crítica y errática.
Otros focos activos
La emergencia no se limita al suroeste. En el departamento de Var, en el sureste, las autoridades hablan de un “fuego giratorio” que ha sufrido una reactivación tras extenderse por unas 4.500 hectáreas y ha obligado a evacuar preventivamente a unas 3.000 personas. También siguen activos otros incendios en la isla de Córcega y en el área de Altos Alpes, lo que confirma que Francia afronta un verano excepcionalmente duro en materia forestal.
El cuadro general es el de una crisis de larga duración, con una combinación peligrosa de altas temperaturas, sequedad extrema y múltiples focos simultáneos. Aunque algunas zonas empiezan a ofrecer mejoras parciales, el gran incendio de Gironda continúa marcando la agenda nacional y obligando al Gobierno a mantener una respuesta de emergencia sostenida.
Fuente:

’incendie à Saint-Jean-d’Illac (Gironde), le 26 juillet 2026. Florion Goga / REUTERS
