O Sánchez o España. Sonia Serra

 

 

«Sánchez recomienda una ‘playlist’ como si las llamas no hubieran devorado el futuro a muchos españoles ni hordas de marroquíes aterrorizado a los ceutíes»

O Sánchez o España
Ilustración generada mediante IA.

Días atrás, mientras veía las imágenes de una parte de España arrasada por el fuego y a alcaldes y vecinos de las zonas afectadas explicar con rabia y desesperación que lo poco que habían podido salvar era porque habían desobedecido y se habían quedado luchando contra las llamas, ya que las órdenes que, decían, tenía la UME eran las de proteger las vidas porque no tenían recursos suficientes para acabar con los incendios, pensé que aquello era un epítome de esta legislatura: un Estado incapaz de dar respuesta ante las catástrofes por falta de medios, pese a presumir de cifras récord de recaudación y de regalar millonadas a otros países como Marruecos.

En esas estaba cuando esta sensación se multiplicó por mil al ver que para detener la avalancha de marroquíes que entraban en Ceuta había 55 efectivos, cinco menos de los 60 que Sánchez considera necesarios para protegerlo a él en La Mareta. Y no es porque no supieran que esto iba a ocurrir: estaban avisados por el CNI y por el presidente de dicha ciudad. De hecho, lo sabían hasta en el programa En boca de todos, que había enviado allí a sus reporteros para cubrir el anunciado suceso y, sin embargo, mientras podíamos ver televisado lo que estaba sucediendo y todos los partidos ceutíes le pedían al Gobierno que interviniera, los ministros seguían diciendo que era un simple flujo migratorio y se fueron a la embajada a rendirle pleitesía al rey de Marruecos, el mismo que estaba permitiendo una invasión de nuestro territorio nacional.

Porque sí, podrán culpar a las mafias, a la sentencia del Supremo, a la lluvia o a la playa, pero el país vecino es una monarquía cuasifeudal en la que no se mueve una hoja sin el consentimiento del monarca. Y al día siguiente, cuando ya era imposible seguir negando los hechos, Pedro Sánchez, lejos de culparlos, se apresuró a agradecer su ágil colaboración, aunque a la vista de todos estaban las imágenes de camiones llenos de jóvenes llegando a Castillejos con la permisividad de los gendarmes de allí. La pregunta ya no es qué le deben al reino alauí, sino para quién trabaja este Gobierno, porque el ministro de Exteriores, en lugar de llamar a capítulo a su homólogo marroquí, lo hizo con el italiano.

El sanchismo nos está alejando de las democracias europeas y solo mantiene buenas relaciones con las narcodictaduras. Casi todos los Estados de la UE han firmado una carta mostrando su preocupación por la falta de control de la frontera española y Pedro Sánchez les ha afeado su egoísmo y su falta de respeto a la legalidad, aunque la sensación que da es que esos países se preocupan por la protección de sus ciudadanos, mientras que en España se ha permitido la entrada ilegal de 60.000 personas en edad militar en una ciudad de 84.000 habitantes y con solo 16.000 hombres en edad militar. Teniendo en cuenta que para Marruecos, Ceuta y Melilla son ciudades ocupadas que tienen como objetivo reconocido recuperar, este testeo les ha servido para saber que si quieren hacerlo, lo tienen bastante fácil.

Sea o no una invasión planeada por Marruecos, es evidente que tanto ellos como nuestro Gobierno lo sabían y lo permitieron, ya que no pusieron, ni unos ni otros, ningún medio para impedirlo y mi sensación es que no calibraron bien el resultado y se les fue de las manos. Seguramente, la sentencia del Supremo ha servido como efecto llamada, pero hay un efecto llamada mucho más potente y es el de las paguitas que el Estado regala. Del casi millón de marroquíes que residen en España, tan solo cotiza el 47% y, si hablamos de mujeres, la cifra se reduce al 30%. Además, la mitad de los inmigrantes que reciben el Ingreso Mínimo Vital son marroquíes. ¡Cómo para no querer venir! De hecho, son numerosos los vídeos en los que entrevistan a los que acaban de entrar en Ceuta exigiendo agua, comida y que los atiendan en el hospital. Lo normal cuando llegas a un país extranjero, vamos.

«Hay más efectivos para proteger a Pedro Sánchez y los suyos que a toda una ciudad»

Resulta desgarrador escuchar los testimonios de los ceutíes: muchos se encerraron en sus casas, mujeres y niños abandonaron la ciudad aterrorizados y se tuvieron que cerrar negocios porque había hordas arrasando con todo. A estas pérdidas hay que sumar las de la cancelación de las fiestas patronales lo que supone una ruina económica para comerciantes, hoteleros, restauradores y, sobre todo, feriantes. Y ante tanta desolación, Sánchez fue incapaz de acercarse a ellos para tener unas palabras de aliento. Lejos de eso, distrajo efectivos policiales que dejaron todavía más desprotegidos a los ciudadanos para que lo protegieran a él y, para colmo del bochorno, ese día era más fácil ser aporreado por saltarse las vallas de seguridad que lo separaban del pueblo que por saltar la frontera para entrar ilegalmente. No es de extrañar que los invasores lanzaran vivas a Sánchez mientras los ceutíes gritaban que les gusta la fruta.

El balance de este mes de julio es desolador. Por una parte, media España arrasada por las llamas por culpa de unas leyes majaretas que obligan a someterse a un proceso burocrático kafkiano para poder recoger piñas o desbrozar la maleza y por la falta de efectivos en un país que tiene siete hidroaviones y cinco Falcon. Y, por otra parte, el territorio nacional invadido porque hay más efectivos para proteger a Pedro Sánchez y los suyos que a toda una ciudad. A esto hay que añadir la falta de apoyos internacionales y una sumisión vergonzosa a la dictadura alauita.

Si Nerón tocaba la lira mientras Roma se quemaba, Pedro Sánchez recomienda una playlist como si las llamas no hubieran devorado el futuro a muchos españoles ni hordas de marroquíes hubieran aterrorizado a los ceutíes. Tenemos que tener claro que, si queremos seguir siendo una democracia liberal, este Gobierno tiene que caer. O Sánchez o España, porque las dos cosas a la vez no pueden ser.

 

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