Cataluña, ese país extranjero del que nadie habla. Jose Manuel Adan

 

 

Cataluña, ese país extranjero del que nadie habla.

Como todo el mundo sabe, Cataluña es una gran nación, aunque todo haya sido inventado. Patria de Colón, Santa Teresa de Jesús y de todo aquél que pasara por allí., que fuera cuando menos inventor de la penicilina. Allí todo es nacional, así es extraordinario el esplendor de su Museo Nacional de Arte de Cataluña gracias a los frescos robados del monasterio de Sijena (Huesca), o su Orquesta Nacional de Cataluña, que toca como los propios ángeles, hasta el pan con tomate, aunque nadie entiende porqué. Es una suerte para España tener como vecina a una nación que tiene lengua propia, aunque se hable menos que el swahili, que tenga baile propio como la sardana, aunque haya sido inventada por un andaluz y que tenga como monumento nacional las torres humanas donde los chavales de vez en cuando se pegan un buen tortazo. No importa, la nación es la nación

. Esta nación es la patria de una de las más insignes sopranos del mundo de la ópera, Monserrat Caballé que tanto amaba a ese país extranjero llamado España y que me dice del compositor y violonchelista Pau Casals , autor de El Pesebre, y con su violoncello llorón en el Canto de los Pájaros( Cant dels Ocells), realmente magnífico. Patria de Prim que luchó allende las fronteras, también en España, y de Cambó que no pudo, porque no quiso, solucionar las corruptelas de la Restauración. En lo deportivo, esa gran nación es algo grande, tiene un equipo el Barcelona que parece que ha ganado ligas españolas (perdón) gracias a un tal Negreira, ¿será verdad?, y otro equipo no tan potente como el Barsa, que se llama el Espanyol, que no sé lo que significa, pero ese pierde casi siempre.

Claro que todo no puede ser tan idílico, ya que es una patria heterogénea en el sentido de buenos y malos, por lo que en ese solar patrio nació Jordi Pujol, el gran patriarca y presidente de la Generalidad de Cataluña uno de los presuntos atracadores de fondos públicos más famoso de la historia de esa gran Cataluña, tan famoso como Al Capone, un ladrón excelente. La Audiencia Nacional investiga la fortuna oculta de cientos de millones de euros de la familia del expresidente catalán en Andorra, vinculada presuntamente al cobro de comisiones ilegales (del 3% o más) a empresarios a cambio de contratos públicos durante sus 23 años al frente de la Generalidad (1980-2003).Lo juzgará junto a sus siete hijos este 27 de Abril, aunque yo no lo creo, once años después de que se abriera esta causa. Ya sabemos lo de la lentitud de la Justicia, pero es que un patriarca es un patriarca. La Fiscalía acusa a la familia de actuar como una «organización criminal» para blanquear dinero, con Jordi Pujol Ferrusola como principal gestor de los fondos y pide entre ocho y 24 años de cárcel para Pujol y sus siete hijos .Claro que eso no tiene importancia ya que no hay país sin ladrones y menos todo una nación.

Esa nación tiene una costa ,que la denominan brava, maravillosa, me encanta Bagur, el Estartit, Cadaqués, Rosas, Llansá, Figueras, donde nació el famosísimo Salvador Dalí ,maestro del surrealismo , y profundo admirador de Franco , que dejó toda su obra al Estado opresor español ,aunque se guarda en el museo de Figueras.

Esta nación tiene un pasado glorioso, en la época de Felipe V, ya por 1714, luchó al lado del austriaco Carlos, para luego devenir súbdito de Felipe, que paradójicamente les leyó la cartilla, recuerden el decreto armonizador de la Nueva Planta. En recuerdo de esos eventos, como no podía ser de otra manera, mantienen como héroe al tal Rafael Casanova, un abogado que murió en su cama. Pero para Cataluña, no importa donde mueran los héroes. O aunque no lo sean. El caso es celebrar la “Diada”, que en realidad, no celebra nada. El catalanismo convirtió una guerra de sucesión entre dos candidatos al trono español en una guerra de secesión entre España y Cataluña. Es la farsa que se celebra.

Cataluña es tierra de golpistas y algunos los perpetran a pares, como el inolvidable Francesc Maciá, Teniente Coronel del Ejército (perdón, español) fundador del partido separatista Estat Catalá, que se rebeló dos veces. Una al comienzo de la Dictadura de Primo de Rivera en 1923 y la segunda al inicio de la Segunda República en 1931. Y es que el ansia de libertad, en ese pueblo catalán es algo anejo a su alma; en 1923 para separarse de la patria de los murcianos, gitanos y gente de malvivir, Francesc Maciá (Francisco para nosotros) dio un golpe de Estado, ayudado por diversos dirigentes del Estat Catalá encabezó un intento de invasión de Cataluña desde el Rosellón con el objetivo de proclamar la República Catalana. Dos columnas de unos 500 hombres debían cruzar la frontera en dirección a Olot y Figueras. El golpe incluía que al mismo tiempo, en Barcelona estallara una huelga general y fuera proclamada la “República de Cataluña”.

El plan fracasó por la delación de agentes italianos que denunciaron la acción a las autoridades francesas que lo impidieron para evitar conflictos con el Gobierno de España. En Prats de Molló y Perpiñán se detuvo a Macià y a un centenar de expedicionarios. No todos los detenidos fueron juzgados, los simples militantes fueron expulsados de Francia, y sólo se procesó a 18 implicados, entre ellos el Teniente Coronel Macià y al comandante Garibaldi. El gobierno español solicitó la extradición de Maciá, sin conseguirlo. Fue condenado a una simple multa. Exiliado en Francia, tras la caída de Primo de Rivera regresó a España el 22 de Febrero de 1931 y tras la proclamación de la Segunda República, el 14 de Abril Macià, de nuevo, proclamó la República Catalana. La idea de Macià era crear un Estado catalán al margen de la república española para promover la creación de otros Estados paralelos con el fin de integrarse en un modelo confederal de repúblicas españolas. No se trataba de una propuesta de independencia, sino de una propuesta de soberanía al margen de la española: un Estado soberano catalán, lo que resultó inadmisible para el gobierno provisional de la república. Tres días duró la proclamación del Estado soberano catalán, del 14 al 17 de abril, y acabó con la renuncia de ERC a un Estado catalán. Maciá que no fue castigado, se había inventado dos entelequias, ya que no existían ni Estado Catalán ni República Federal. Tres días después, el 17 de abril, tres ministros del gobierno republicano llegaron de Madrid y lo llamaron al orden. Con mucha resistencia, Macià tuvo que ceder, obteniendo a cambio la creación de un gobierno autonómico, la Generalitat de Cataluña.

El independentismo de nuevo surge en el heredero político de Maciá, el tal Lluis Companys que el 6 de Octubre de 1934 proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española Tampoco lo aceptó la República. El Estado Catalán duró 12 horas y costó 46 muertos y la pérdida de la autonomía. Companys y su gobierno de la Generalidad fueron juzgados por el Tribunal de Garantías Constitucionales y condenados en junio de 1935 por rebelión militar a treinta años de prisión. Más tarde indultado, se exilió y tras la Guerra Civil, fue capturado en Francia por la Gestapo, a petición de la policía franquista, y trasladado a España fue sometido a un consejo de guerra y finalmente fusilado en el castillo de Montjuich el 15 de Octubre de 1940.

El alma absurdamente independentista de nuevo vuelve a la carga, esta vez en manos de un tal Puigdemont en Octubre de 2017. Es una nación tenaz. Esta vez la rebelión dura minutos, su autor se fuga en el maletero de un coche y actualmente se hospeda en el maravilloso país, antes español, parte de lo que fue nuestro Flandes, comiendo mejillones y bacalao, que lo hacen riquísimo. Allí se puede admirar la Gran Place, donde una lápida recuerda la ejecución del duque de Egmont, que serviría a Beethoven para componer una obertura gloriosa.

Por ahora la entrada en Cataluña desde España, se realiza sin barreras en la frontera, solo se nota en que su ejército, los Mossos de Escuadra, van en zapatillas. Pocas gana de guerra digo yo que tienen esos mozos si alguna vez van a la guerra en zapatillas.

Los tiempos ha cambiado, a los golpistas antes multados o ejecutados, ahora se les pide perdón, se cambian las leyes para no condenarles con el rigor que se merecen, o bien se les indulta rápidamente, ni la traición ni el golpismo tienen pena y el presidente del gobierno se arrodilla ante ellos para que le presten sus votos para seguir gobernando en la ignominia. Es lo único importante para este presidente traidor a la Constitución, a la democracia, a la libertad. Por ello, en uno de sus alardes ha manifestado en el Congreso de los Diputados que:” Vamos a hacer de Cataluña y de España países mejores. Sí, señoría, dos países mejores”, afirmando que España y Cataluña son dos países diferentes .Si el presidente del gobierno del reino de España, cree que una parte de España, Cataluña, no está integrada en España, a pesar de los siglos de creación de la nación española, este personaje, además de ser un traidor a su nación, algo que ya sabíamos, debe ser imputado por ese delito de traición puesto que ya los indicios han devenido en pruebas claras. Ese personaje ha conseguido que lo anormal devenga en normal y ya nadie se levanta a rebatirle, ni la Presidente del Congreso, la tal Francina, ni la oposición en el Congreso PP y VOX, nadie se molesta ante tales atrocidades.

Como soy un iluso, supongo que el Rey Felipe VI habrá llamado a capítulo al traidor y le habrá dicho que si no conoce la Historia de España, que la lea, que Cataluña perteneció al reino d Aragón, que nunca ha sido una nación, sino parte de la única española y que de acuerdo con el artículo 2 y 8 de la Constitución debería ser imputado por traición a España. Quizás sea una ilusión vana que el Monarca haya hecho sus deberes, ya que tampoco se marchó del estadio de futbol durante la final de la copa del Rey al oír los pitidos y gritos en contra del Himno Nacional, que representa a todos los españoles, en ese momento encarnados en su figura. Sin embargo le animo a que lo haga, entre otras cosa por si algún día tiene que abandonar la Zarzuela, lo haga con la cabeza bien alta.

José Manuel Adán 

Economista e Inspector de Finanzas del Estado