Drones conectados por 5G: el futuro ya está aquí

 

 

Angel Alves
Iniciativa de drones Telefónica de España

Al igual que los coches teledirigidos o los drones domésticos, la mayoría de los drones actuales se controlan mediante un mando que se comunica directamente con la aeronave por radiofrecuencia. Esto limita su alcance a unos cientos de metros o pocos kilómetros, dependiendo además de la orografía y de la presencia de obstáculos como edificios, montañas o infraestructuras.

 

La conectividad 5G cambia por completo este modelo. En lugar de depender de un enlace directo entre piloto y dron, la comunicación se realiza a través de la red móvil. Así, el dron puede desplazarse durante kilómetros manteniendo la conexión mientras va cambiando de una antena 5G a otra, igual que ocurre con un teléfono móvil durante un viaje. El piloto puede encontrarse a cientos o incluso miles de kilómetros de distancia gracias a la baja latencia de las redes 5G, lo que permite controlar la aeronave prácticamente en tiempo real.

 

Ventajas de la operación remota

La principal ventaja de disponer de drones conectados a 5G en ubicaciones estratégicas es la capacidad de respuesta inmediata gracias a lo que llamamos “dron in a box”. Son estaciones instaladas en campo que guardan, protegen, recargan la batería y permiten el despegue y aterrizaje automático sin que sea necesario desplazar un piloto hasta la zona donde se necesita la operación. El dron puede estar en el aire en cuestión de minutos y proporcionando imágenes en tiempo real.

 

Esto resulta especialmente útil en situaciones de emergencia. También aporta una enorme eficiencia en operaciones recurrentes, como la vigilancia de instalaciones o la supervisión de zonas forestales. En lugar de mantener equipos desplazados durante toda la jornada, los pilotos pueden gestionar múltiples misiones consecutivas desde un centro de control remoto, atendiendo operaciones en distintos puntos del territorio.

 

Un caso de éxito: la prevención de incendios

La prevención y detección temprana de incendios forestales es uno de los casos de uso más relevantes. Los drones equipados con cámaras térmicas pueden realizar vuelos periódicos sobre áreas de riesgo para localizar focos de calor antes de que se conviertan en incendios de grandes dimensiones.

Además, pueden actuar como primera respuesta ante una alerta ciudadana. Tras recibir un aviso de posible incendio, el dron puede despegar en pocos minutos y dirigirse al punto indicado, transmitiendo imágenes en directo a los equipos de emergencia. Esta información permite evaluar la gravedad de la situación y decidir qué recursos movilizar.

Se trata de una herramienta complementaria a los helicópteros de extinción. Los drones son más económicos, sostenibles y tienen una ventaja fundamental: pueden operar durante la noche, cuando los helicópteros no suelen hacerlo. Asimismo, pueden seguir prestando servicio durante todo el año, incluso fuera de la temporada estival.

 

Aplicaciones e impacto en la vida cotidiana

Aunque ahora el foco está en la detección de incendios y la seguridad perimetral de infraestructuras, las posibilidades son mucho más amplias.

Entre las aplicaciones que están ganando protagonismo destacan la inspección de carreteras y vías de tren, la detección de gases, el transporte urgente de material médico como desfibriladores y las operaciones en entornos semiurbanos y urbanos.

Los drones pasarán de ser una herramienta especializada a convertirse en un recurso habitual para múltiples servicios públicos y privados. Ayudarán a los equipos de emergencia, facilitarán la inspección de infraestructuras, mejorarán la vigilancia preventiva y permitirán actuar con mayor rapidez ante incidentes.

La evolución de esta tecnología estará marcada por varias tendencias como la consolidación de los vuelos de largo alcance con pilotos deslocalizados (gracias a las capacidades del 5G), la automatización, la autonomía o la digitalización del espacio aéreo que permitirán gestionar de forma segura y coordinada el tráfico de drones en tiempo real.

La incorporación de nuevos sensores también ampliará las posibilidades de uso: cámaras térmicas, sensores de gases, sistemas multiespectrales o equipos de monitorización ambiental. Combinados con inteligencia artificial, estos dispositivos permitirán automatizar el análisis de grandes volúmenes de datos.

Finalmente, el transporte de mercancías urgentes y los vuelos urbanos seguros se convertirán progresivamente en una realidad conforme evolucionen la tecnología, la regulación y los sistemas de gestión del tráfico aéreo.

Aunque muchas de estas operaciones serán prácticamente invisibles para la mayoría de nosotros, sus efectos se traducirán en ciudades más seguras, servicios más ágiles, una mejor gestión de los recursos públicos y una reducción del impacto ambiental gracias al uso de aeronaves eléctricas y conectadas.

 

 

El autor

Ángel Alves es responsable de innovación B2B. Actualmente lidera la iniciativa de drones en Telefónica de España.