El Ejército duda de su superioridad militar sobre Marruecos si hay que defender Ceuta y Melilla. Pelayo Barro

El digital   theobjetive.com, publica este incesante trabajo del periodista Pelayo Barro, de amplio conocimiento de nuestras Fuerzas Armadas

 

Rabat ha gastado 70.000 millones de dólares en cazas, drones, buques de combate, satélites espía y artillería pesada

 

El Ejército duda de su superioridad militar sobre Marruecos si hay que defender Ceuta y Melilla

Blindados BMR del Ejército de Tierra en El Tarajal en el asalto a Ceuta de 2021. | EFE

A partir de la crisis de la isla de Perejil en 2002, Marruecos ha inyectado alrededor de 70.000 millones de dólares en armamento y tecnología militar en sus Fuerzas Armadas. Desde cazas F-16 estadounidenses a fragatas francesas de última generación, pasando por drones y satélites espía israelíes en proyecto. Un salto cualitativo y cuantitativo que ha provocado un cambio importante en la doctrina militar española para afrontar este tipo de crisis. En el Ejército ya asumen que su poder de disuasión sobre Rabat para evitar desafíos como el del asalto a Ceuta ha disminuido considerablemente. La superioridad militar de España sobre Marruecos ya no es la misma que hace dos décadas, tal y como acredita un informe elaborado hace un año por el Ejército de Tierra.

Lo vivido en Ceuta el pasado jueves 30 de julio y en horas posteriores no ha cogido por sorpresa a los analistas de las Fuerzas Armadas. De hecho, el del asalto sobre la ciudad es uno de los escenarios más estudiados entre los académicos militares españoles. En julio de 2025, la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (ESFAS) publicó el documento «Estrategias de disuasión española frente a amenazas no compartidas en el siglo XXI», en el que en 16 páginas se detallaban las herramientas y capacidades que tiene España en todos los ámbitos para convencer a Marruecos de que asaltar Ceuta y Melilla —de cualquiera de las maneras— no es una buena idea.

Este informe pone de relieve las dificultades que tiene España para defenderse de un asalto masivo a Ceuta desde Marruecos como el que se vivió hace días. Tanto por la vía política y diplomática como también militar. Según apunta el análisis, con la firma de un comandante del Cuerpo General del Ejército de Tierra, las Fuerzas Armadas españolas ya no contarían con el componente de superioridad sobre el país vecino que sí tenían hace años.

La principal de las vías de disuasión, según el comandante Arias Otero, autor del análisis, es la propia capacidad militar de las Fuerzas Armadas: «Es un pilar fundamental de la disuasión, proporcionando el medio para defender los intereses nacionales y proyectar poder. En el caso de España, una relativa superioridad militar es la mejor estrategia de disuasión frente a las pretensiones marroquíes sobre Ceuta y Melilla».

En el pasado, tal y como recuerda el informe de la ESFAS, España ya ha mostrado su capacidad para imponer su disuasión militar ante Rabat: «Eventos como la rápida respuesta militar durante la crisis de la isla de Perejil demostraron la capacidad de España para defender su soberanía. Además, la presencia continua de fuerzas militares en las plazas de Ceuta y Melilla refuerza la postura de la disuasión de España».

 

Sin embargo, el documento hace hincapié en que la situación ha cambiado considerablemente desde esa época. «El creciente gasto militar de Marruecos y la modernización de sus fuerzas armadas plantean desafíos futuros para mantener esta superioridad relativa», apunta.

Pinche para leer el documento íntegro.

«En conclusión, la capacidad militar de España ha sido un componente efectivo de su estrategia de disuasión. Sin embargo, es vital continuar invirtiendo y modernizando nuestras fuerzas armadas para mantener esta ventaja relativa como principal eje de contención frente a la amenaza de una tensión estratégica con Marruecos», indica el analista militar.

Rearme marroquí

Cabe recordar que, desde la crisis de la isla de Perejil en 2002, Marruecos ha puesto en marcha un plan estratégico de rearme con un gasto de defensa acumulado que supera los 70.000 millones de dólares, elevando sus asignaciones anuales hasta situarse cerca del 4% de su PIB.

En ese ciclo inversor, Rabat ha transformado a sus Fuerzas Armadas Reales en una de las potencias del norte de África. Destacan la adquisición de cazas F-16 Block 72 y helicópteros de ataque AH-64E Apache estadounidenses, país con el que han firmado importantes acuerdos estratégicos de cooperación militar. En los últimos años también han comprado sistemas de artillería lanzacohetes HIMARS, flotas de drones de larga autonomía (MQ-9B SeaGuardian y Bayraktar TB2), así como avanzados escudos de defensa antiaérea (como el sistema Barak-8) y tecnología de guerra electrónica e inteligencia de origen israelí, país con el que iniciaron una asociación estratégica en el año 2021.

Es precisamente Israel el país al que Marruecos ha acudido de cara a renovar otro de sus puntales estratégicos en materia militar: los satélites espía que, como ha informado THE OBJECTIVE, utilizó para monitorizar el asalto a Ceuta. El Mohamed VI-A y el Mohamed VI-B fueron desarrollados en secreto desde 2013 en un programa militar conjunto con Francia, Thales Alenia Space France y Airbus Defence and Space France.

Ahora Rabat ha decidido cambiar de socio, apostando por Tel Aviv e interesándose en satélites Ofek 13 fabricados por Israel Aerospace Industries (IAI). Se calcula una factura de unos mil millones que se suma a ese montante total dedicado a armamento y tecnología por parte de Marruecos.

 

Premonitorio: sin apoyo de los aliados

El informe de la ESFAS también pone el foco, de manera bastante profética, en otro de los aspectos que ha resultado clave en la actual crisis: el papel de los socios y aliados de España ante una «amenaza no compartida», es decir, en la que tan solo tiene intereses España.

«La efectividad de esta forma de disuasión depende en gran medida de la percepción de la posible represalia por parte de los aliados de España. Aunque la OTAN y la UE han mostrado su apoyo a la soberanía española sobre Ceuta y Melilla en diversas declaraciones, la realidad es que la participación activa de estos aliados en conflictos específicos puede ser limitada, como se demostró en el incidente de la isla de Perejil en 2002, donde la resolución no involucró una acción militar directa de aliados, sino una mediación de Estados Unidos», señala el documento.

 

Concluye que «en términos de valoración de la eficacia de la disuasión por extensión, se puede argumentar que esta estrategia tiene una eficacia moderada. Aunque proporciona un nivel significativo de disuasión teórica debido al potencial de una respuesta colectiva, la falta de garantías explícitas y la experiencia histórica sugieren que su capacidad para disuadir a Marruecos es limitada. La dependencia de España de la diplomacia y la mediación internacional para resolver incidentes indica que, mientras la disuasión por extensión es un componente valioso de la estrategia de seguridad, no es suficiente por sí sola para detener las ambiciones de Marruecos sobre el caso de las ciudades autónomas».

Ceder el Sáhara sin blindar Ceuta y Melilla

Además, deja un recado político significativo al Gobierno de Pedro Sánchez al recordar que los «cambios de postura como el sucedido con el reconocimiento del Sáhara en favor de Marruecos sin haber sido conocidas contrapartidas compensatorias para España, hacen pensar en una posible actuación cercana a la teoría del apaciguamiento».

«Esta actuación de ceder en ciertas reivindicaciones sin exigir nada a cambio es una forma peligrosa de relacionarse entre Estados en disputa. Emprender este camino del apaciguamiento del agresor presenta riesgos notables, como la imposibilidad de saber cuándo acabarán las exigencias del agresor y también encontrar los límites y líneas rojas de las cesiones del agredido», indica el análisis.

 

Pelayo Barro

 

Fuente:

https://theobjective.com/espana/2026-08-05/ejercito-superioridad-militar-marruecos-ceuta-melilla/

 

 

El autor

Pelayo Barro Fernández (Oviedo, 1985) es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Edición de Medios Digitales por la Universidad Villanueva. Inició su carrera profesional hace dos décadas en las redacciones de La Voz de Asturias y como reportero local de Informativos TVE. Tras ello se unió a El Confidencial Digital (donde cubrió las áreas de Defensa e Interior) y OKDiario (como redactor del área de Nacional, con especial foco en asuntos diplomáticos, militares y policiales). En 2020 se centró en investigar la gestión de la crisis sanitaria del COVID y las irregularidades en la contratación de material. Recientemente ha participado en la investigación de los principales escándalos de corrupción política de los últimos años. En febrero de 2025 se incorporó al equipo de Investigación de The Objective.