El Gobierno ha perdido una oportunidad histórica en Gibraltar». Nicolas de la Parte

 

 

Asegura este diplomático que Picardo «ha sabido jugar mejor sus cartas»

 

PPE

La colonia británica es una vieja conocida para Nicolás de la Parte. Su primer destino en la carrera diplomática fue en la Dirección General de Europa a cargo de los asuntos de Gibraltar entre 1987 y 1988, cuando se negociaba el acuerdo para el uso conjunto del aeropuerto que no llegó a término. En 2017 fue designado embajador representante permanente ante la OTAN y desde 2024 es eurodiputado del PP.

El PP sostiene que el acuerdo sobre Gibraltar es fraudulento.

Lo más grave es que el Gobierno ha evitado el debate en el Parlamento español. Ha calificado el acuerdo como de competencia exclusiva de la Comisión Europea cuando, por las materias que regula, debería haberse tramitado como un acuerdo mixto y ser ratificado también por los parlamentos nacionales. El resultado es una situación insólita: el tratado se ha debatido en el Parlamento británico y en la Asamblea de Gibraltar, pero no en España. Mi pregunta es muy sencilla: ¿qué gana España con este acuerdo? Lo más preocupante es que el Gobierno ha decidido aparcar la cuestión de la soberanía. Naciones Unidas sigue considerando Gibraltar un territorio pendiente de descolonización e insta a España y al Reino Unido a negociar una solución. Se puede hablar de fiscalidad, medio ambiente o derechos laborales, pero también de soberanía.

¿Le parece que se ha perdido una oportunidad?

Gibraltar sigue siendo una colonia militar en suelo europeo. Teníamos una oportunidad histórica porque sin España no había acuerdo posible y, sin embargo, el Gobierno decidió dejar fuera precisamente la cuestión de la soberanía. Además, por lo que tengo entendido, la propia Comisión Europea fue bastante más exigente con el Reino

La Comisión Europea fue más exigente con Reino Unido que los negociadores españoles»

Unido que el Gobierno español.

¿Qué le pareció la imagen del presidente del Gobierno en La Línea?

Gibraltar no tiene personalidad internacional propia. Sus relaciones exteriores dependen del Reino Unido y, por tanto, el ministro principal no representa a un Estado soberano. Desde un punto de vista diplomático, España no debía haber situado al presidente del Gobierno al mismo nivel institucional. Picardo ha jugado sus cartas mejor que España.

Usted empezó en la Dirección que se encargaba de Gibraltar.

Llevo siguiendo este asunto desde finales de los años ochenta, cuando participé en la negociación del uso conjunto del aeropuerto de Gibraltar. Si entonces me hubieran dicho que España aceptaría una situación como la actual, no me lo habría creído.

¿El Brexit hacía inevitable este acuerdo?

La Comisión Europea quería cerrar el último asunto pendiente del Brexit. Europa buscaba normalizar su relación con el Reino Unido, especialmente en materia de seguridad y defensa. Pero el Gobierno español debía haber aprovechado esa coyuntura para defender los intereses históricos de España e, incluso, reabrir la negociación sobre la cosoberanía. En cambio, Gibraltar vuelve a salir beneficiado.

Mantiene un modelo económico basado en una fiscalidad muy favorable y los cambios previstos son, de momento, meras promesas.

¿Qué cuestiones importantes quedan sin resolver?

Sobre todo las medioambientales. Continúa el bunkering, el suministro de combustible entre buques en aguas próximas a Gibraltar, con el riesgo que supondría un accidente para toda la Bahía de Algeciras. También siguen los rellenos para ganar terreno al mar y persisten las dudas sobre la pesca y la delimitación de las aguas, un foco permanente de incidentes entre pescadores, Guardia Civil y autoridades británicas. Además, la convergencia fiscal anunciada es todavía muy imprecisa.

¿Le sorprende la escasa contes tación política que ha habido?

Es difícil oponerse a un texto que apenas se conoce. Durante cinco años el Gobierno ha mantenido la negociación con una enorme opacidad. No se han hecho públicos los borradores ni se ha informado al Parlamento. Una cosa es la discreción propia de una negociación y otra muy distinta no explicar a las Cortes la evolución de un acuerdo que afecta directamente a España. Este no es un tratado técnico, como ha querido presentarse, sino profundamente político. El Gobierno ha reducido deliberadamente el debate a cuestiones técnicas para dejar fuera la soberanía.

¿Cómo se ve la influencia de España desde Bruselas?

España sigue siendo un país importante por su peso económico y su posición geoestratégica, pero ha perdido credibilidad. En la OTAN y en la Unión Europea muchos sociosconsideranquePedroSánchez utiliza la política exterior en función de sus necesidades internas. Cuando un dirigente cambia continuamente de posición, su capacidad de influencia disminuye. Creo que la proyección de España en Bruselas se ha resentido de forma clara.

Ahora viaja a China. ¿Ha perjudicado la política española a la posición común europea?

España se ha apartado en varias ocasiones de la posición común de la Unión Europea. La fortaleza de Europa está en negociar unida con una potencia como China, pero Sánchez ha buscado una relación bilateral privilegiada y eso no ha gustado en Bruselas.

Nicolás de la Parte Eurodiputado

Fuente:

https://lectura.kioskoymas.com/e0472026071900000000001001