ESPAÑA FRENTE A LA NECESIDAD DE DEFENDER SUS intereses nacionales. General de Ejercito, r Fernando Alejandre

 

 

 

 

ESPAÑA FRENTE A LA NECESIDAD DE DEFENDER SUS INTERESES NACIONALES.

 

Fernando Alejandre Martínez

General de Ejército (R)

Miembro de la Asociación Española de Militares Escritores

JEMAD entre 2017 y 2020

 

Como indicaba en el artículo que dio comienzo a esta serie hace ya unas semanas (Tribuna de El Confidencial del 8 de agosto) no me cabe duda de que ESPAÑA está amenazada y que lo está aún más después de la, ya indudable, invasión marroquí de finales de julio. Como español y como militar, tampoco tengo la menor duda de que las Fuerzas Armadas deben jugar un papel relevante en la defensa del territorio nacional; no en vano el artículo 8º de la CE. indica que tienen como misión garantizar …….……… y DEFENDER su integridad territorial (y el ordenamiento constitucional).

 

Sin embargo, en estos días, la mayoría de los medios de comunicación y, en algunos casos, de los simples mortales, se dividen entre los que ponen su foco de atención en la desastrosa gestión que el Gobierno central está llevando a cabo con la seguridad de los ceutíes en sus calles, plazas y playas; los que lo ponen en los dramas personales de los invasores que quedan en Ceuta; y los que lo ponen en el estado de salud y bienestar de esos invasores a los que parecen empeñados en recompensar su falta de respeto por la legalidad española proporcionándoles comida, atención sanitaria y hasta un viaje a la península. Vamos, que, a mi entender, la mayoría de los españoles se concentra en “mirar el dedo” en lugar de “observar la luna”.

 

Esa “luna”, que muy pocos observan y nadie recuerda ya, no es otra que un insulto a España, un ataque a su integridad territorial, un asalto a su soberanía por parte del Reino alauita que ha dejado ver con claridad que el Rey de Marruecos es el verdadero dueño de la frontera y que, como demostró el día 15 de agosto, la abre y cierra a su antojo.

 

Si se tratara de un problema de inmigración irregular, bastaría con haber hecho uso de los Tribunales de Justicia y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para expulsar a los delincuentes que han entrado en territorio español. Probablemente hubiera hecho falta invocar la Ley 4/1981 de Estado de Alarma, Excepción y Sitio y, seguramente, reforzar Ceuta y sus instituciones de todo tipo. En ningún caso se hubiera tardado ¡¡un mes!! en designar un juez de refuerzo e iniciar las acciones para resolver la situación. Hubiera bastado con que el Gobierno no hubiera transmitido la sensación de que el invadido está más preocupado por el invasor que por su propia seguridad.

 

Si, por el contrario, como propugno, aceptáramos la premisa de que se trata de un plan desarrollado por un país vecino (y poco amigo), tendría el Gobierno que admitir que la situación vulnera la integridad territorial y hasta la soberanía nacional por lo que le parecería normal que se invocase la Defensa Nacional y se reclamase una mayor presencia del Ejército en las plazas norteafricanas.

 

Entiendo que es precisamente eso, la Defensa Nacional, lo que subyace detrás de la presencia en Ceuta y en su Comandancia General de la Ministra de Defensa acompañada por el Teniente General jefe del Mando Operativo Terrestre.

 

No creo que en la visita hayan hablado de la pena que les dan los dramas personales de los ilegales o de la falta de seguridad y limpieza de las calles de Ceuta. Espero que se hayan reunido para hablar de la defensa de España, de su integridad territorial y de sus fronteras. Les imagino, preocupados por la seguridad nacional, decidiendo cómo y cuándo tomar medidas concretas, probablemente similares a las que indiqué en el segundo artículo de la serie (AEME del día 13 de agosto).

 

Si han hablado de defensa nacional y no de crisis migratoria, entiendo que harán lo preciso para dejar patente la voluntad del Gobierno de defender Ceuta, Melilla y otros lugares españoles que están amenazados. Entiendo que son conscientes de que la evidente falta de coordinación gubernamental y la confusa, lenta y tardía respuesta sanitaria, económica, diplomática, financiera y de seguridad del Gobierno no contribuye a aclarar esa “firme” voluntad.

 

Entiendo que estarán preocupados sabiendo que, un mes después de la invasión de 80.000 personas a nuestro territorio nacional, seguimos con centenares de invasores en nuestras calles y sin mecanismos de utilización conjunta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas, que sólo hace un par de días hemos conseguido saber “quien manda en Ceuta”, aunque sigamos sin saber cuáles son sus credenciales en un tema tan complejo como éste y, además, hayamos leído que ese mando único, no manda, ¡solo coordina!

 

Sea como sea, estoy convencido de que se empeñarán en una recuperación rápida de la fallida Disuasión, en una adecuada preparación que oriente la restitución de nuestra dañada Prevención y en un planeamiento inmediato de la Respuesta militar que será precisa en la siguiente vuelta de tuerca de Marruecos. Esperamos, por tanto, el reforzamiento del sistema defensivo en Ceuta y Melilla hasta hacerlo creíble. Esperamos un esfuerzo extraordinario para recuperar la cada vez más exigua brecha tecnológica con Marruecos. Y esperamos que el planeamiento de acciones de represalia ante el peor de los escenarios ya esté en marcha.

 

Es cierto que, todo lo que hemos visto, casi un mes después de la invasión, es el despliegue de 150 efectivos del Regimiento de Infantería Palma 47 de guarnición en Baleares y un ligero refuerzo de la presencia naval en el puerto de Ceuta. Seguimos, por lo tanto, echando de menos anuncios de activación de Unidades y de envío de refuerzos permanentes de entidad Batallón o superior; anuncios de desplazamiento de unidades de UAV,s (drones) y de despliegue de capacidades A2/AD (Anti Access/Area Denial); confirmación de la llegada de sensores, sistemas de armas y municiones tecnológicamente punteras.

 

Pero, también nos gustaría creer que se han revisado las Reglas de Enfrentamiento de la guarnición ceutí, de modo que nuestras tropas de patrulla por la ciudad sepan cómo responder ante una agresión o una emboscada como la ya vista hace unos días. No nos gusta verles por la calle desarmados y, desde luego, esperamos que esas reglas no indiquen que hay que huir o llamar al 112. El episodio de hace unos días no se puede, no se debe repetir.

 

Con medidas como estas y otras similares tendríamos una cierta capacidad de respuesta propia, autónoma, es decir una capacidad de resistir las primeras etapas de un hipotético y futuro conflicto, por lo menos hasta la llegada de los apoyos exteriores. Es preciso que seamos capaces de mantener la integridad territorial por nosotros mismos mientras la maquinaria política, económica y diplomática se pone en marcha.

La capacidad de respuesta autónoma implica que, urgentemente, debamos resolver lagunas en algunas capacidades de combate que no pueden esperar al desarrollo de sistemas para la década que viene. Por ese motivo y siendo conscientes de que el plazo de respuesta autónoma es finito, debemos buscar, casi al mismo tiempo, un eficaz apoyo aliado (político, diplomático, económico y en último término, militar).

 

Debemos tratar de conseguir una respuesta afirmativa y temprana de aliados y amigos (la OTAN, los EE.UU. y la Unión Europea) ya que sin su apoyo no podremos defender nuestra postura más que por un período de tiempo relativamente corto y ya que, casi con toda seguridad, Marruecos encontraría rápidamente el apoyo del globalismo internacional (véase la implicación y presencia en Ceuta de ONG,s financiadas por el entramado de Soros), de un buen número de países con gobiernos de izquierda y de, en primera instancia, la Organización para la Unidad Africana (OUA).

 

Del mismo modo que nosotros apoyamos a nuestros aliados y amigos frente a las amenazas globales de Occidente (Rusia, Oriente Próximo, Irán, China y el terrorismo internacional), hemos de recordarles que lo hacemos con la vista puesta en conseguir una reciprocidad en la respuesta ante una acción contra España de los “sospechosos habituales” (Argelia, el islamismo radical), pero sobre todo, Marruecos.

 

Resulta obvio señalar que España implica sus Fuerzas Armadas en apoyo de sus aliados, pero en defensa de sus “intereses nacionales” (aunque la Constitución no mencione nada relativo a ellos). Esos intereses nacionales son guías que los sucesivos Gobiernos definen y que, idealmente, deberían estar directamente relacionados con la Seguridad Nacional en su más amplia expresión (militar, política, diplomática, económica, social, etc.) y, por ello, con el bienestar de los españoles. Son guías que deberían ser independientes de ideologías, puesto que se refieren a temas de Estado -no de gobierno-, de modo que para modificarlos debería ser preciso disponer de un cierto consenso en las Cortes.

 

“Intereses nacionales” son, por tanto, los que defienden las unidades españolas desplegadas en apoyo de la integridad territorial de Letonia o Rumania. Gracias a su esfuerzo, deberíamos tener una cierta seguridad de que, llegado el caso, podríamos contar con Letonia, EEUU., Italia, Polonia, Rumania, etc., en la defensa del territorio nacional español, esté o no, bajo el paraguas del Tratado de Washington.

 

Parece obvio que todos entendemos que es o puede ser de interés nacional para España entrar en el G-8, controlar el Estrecho de Gibraltar, vigilar nuestro espacio aéreo o defender Ceuta, Melilla y Canarias. La pregunta es, por tanto, ¿qué interés tiene para España un hospital en Gaza? ¿Cual una escuela de niñas en Irán? ¿Por qué es de interés nacional escoltar a una determinada flotilla? ¿Por qué es de interés nacional enemistarnos con un aliado por motivos como esos o como la defensa de los derechos humanos? Sobre todo cuando se esgrimen en aras de una supuesta legalidad internacional que se invoca dependiendo de quién sea el que la viole En suma, ¿cuál es el verdadero interés nacional español?

 

Me temo que la respuesta a esas preguntas variará de acuerdo con el espectro político de quien responda pues con demasiada frecuencia, los intereses nacionales se mezclan o confunden con intereses políticos, a veces incluso personales o partidistas.

 

Es por eso que nuestra política exterior actual y, sobre todo, sus posturas y declaraciones anti Israel y anti EEUU., ha visto como Marruecos pasaba a convertirse en amigo preferencial de los Estados Unidos, de ¡¡Israel!! y por supuesto de Francia y dejaba a España como “enfant terrible” de la política mundial.

 

Resulta por tanto crucial recuperar nuestra relevancia y peso en el mundo ya que como derivada inmediata de esa política exterior “diferente” a la del resto de los miembros de la OTAN y la UE, nuestra capacidad de influir y nuestro prestigio están tan seriamente dañados como la frontera del Tarajal.

 

Me parece clave finalizar diciéndoles que solo si nuestras élites políticas son conscientes de la fragilidad de la situación (mundial, regional y nacional) y, sobre todo, de la importancia de tomar decisiones bien meditadas, evitaremos vernos abocados a un conflicto.

 

Leía hace unos días un artículo de uno de mis antiguos jefes, el TG del EA. Ángel Mazo, decía que “los perros huelen el miedo” en los seres humanos con que se cruzan. No me cabe duda de que Marruecos ha olido el miedo del Gobierno español y sabe que esta es su oportunidad.

No creo que les extrañe que acabe diciéndoles que España debe prepararse para una guerra que me temo, en un plazo de tiempo no muy largo, será más que posible. Tampoco que repita que sin el apoyo de la OTAN, de los EE.UU. y de la Unión Europea, nuestras posibilidades de triunfo disminuyen exponencialmente.

 

Cuando se toman decisiones demasiado parecidas a “facilitar al enemigo la entrada en España”, es decir, demasiado parecidas a lo que se recoge en el Artículo 102 de la Constitución Española; cuando los españoles (ceutíes o no) tienen la impresión de que su Gobierno les ha dejado “en la estacada”; cuando la distancia entre los Gobiernos y sus Fuerzas Armadas es tan evidente como en 1898 o en la guerra de África, a los militares españoles sólo les quedará la épica y por eso, me temo, que veremos acciones como la de los hombres de Vara de Rey en El Caney o la del Regimiento “Alcántara” en el desastre de Annual.