La ‘Marcha Parda’ sobre Ceuta y Melilla.

Inmigrantes entrando en Ceuta en la avalancha de este jueves. | Cordon Press/AP Photo/Antonio Sempere

 

Hay dos precedentes políticos y militares recientes del asalto marroquí a territorio español: la Marcha Verde sobre el Sahara, con Franco agonizando y el cambio de régimen, luego llamado Transición, como mera hipótesis; y la toma del islote de Perejil, como aperitivo para otros islotes del Estrecho, con Aznar en el Gobierno. En el primer caso, España no luchó. Juan Carlos, todavía príncipe, tomó los mandos de su avión, se presentó en El Aaiún, y calmó al ejército, porque lo que podía provocar un baño de sangre era la respuesta de cualquier unidad militar a la evidencia de que los supuestos civiles mostraban bajo las chilabas botas militares.

La bandera marroquí y la norteamericana detrás

En la primera fila de la Marcha, había una bandera marroquí. En la segunda fila, más pequeña, una bandera de los Estados Unidos. En plena guerra fría, con Argelia y Moscú tras el Frente Polisario, y un año después de la revolución izquierdista en Portugal, lo más importante era no perder el Estrecho, asegurado por Gran Bretaña y su colonia de Gibraltar al norte, y, por el Sur, no entregar una porción del Atlántico a la URSS, justo enfrente de las Islas Canarias. Un movimiento separatista canario pro-soviético llamado MPAIAC, ligado al Polisario, cuya base en Tinduf , Argelia, era visitada por toda la izquierda internacional, incluida la española, que era ilegal bajo el franquismo. Esto explica por qué España no luchó: en lo nacional estábamos de entierro y en lo internacional no habíamos ido de bautizo. Marruecos actuó cuando le convino. Normal.

El asalto a Perejil mostró de nuevo que toda actividad en el Estrecho tiene carácter de incidente de seguridad internacional. Aznar, a través de la relación e Ana de Palacio con Condolezza Rice, avisó a Washington de que iban a recuperar el islote. No pidió permiso: avisó, actuó, apresó a los invasores y los devolvió a Marruecos. Es posible que el 11M fuera la venganza de aquella humillación del sultán. En todo caso, la Marcha Parda sobre Ceuta y Melilla es mucho más grave que Perejil y puede provocar una crisis de régimen, entonces dictadura, ahora, monarquía parlamentaria.

Los que quieren que España se convierta en república plurinacional y separatista verán en este asalto marroquí a dos ciudades españolas una ocasión de imponer su régimen, y tienen el apoyo de los que sueñan una república retrofranquista, militar, por supuesto, derogada la Constitución. Se dice que la legalidad española no puede hacer frente a esta situación. Es lo primero que hay que aclarar. Esto es lo previsto para situaciones graves:

Artículo 116 de la Constitución Española

1. Una ley orgánica regulará los estados de alarma, de excepción y de sitio, y las competencias y limitaciones correspondientes.

2. El estado de alarma será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros por un plazo máximo de quince días, dando cuenta al Congreso de los Diputados, reunido inmediatamente al efecto y sin cuya autorización no podrá ser prorrogado dicho plazo. El decreto determinará el ámbito territorial a que se extienden los efectos de la declaración.

3. El estado de excepción será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros, previa autorización del Congreso de los Diputados. La autorización y proclamación del estado de excepción deberá determinar expresamente los efectos del mismo, el ámbito territorial a que se extiende y su duración, que no podrá exceder de treinta días, prorrogables por otro plazo igual, con los mismos requisitos.

4. El estado de sitio será declarado por la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, a propuesta exclusiva del Gobierno. El Congreso determinará su ámbito territorial, duración y condiciones.

5. No podrá procederse a la disolución del Congreso mientras estén declarados algunos de los estados comprendidos en el presente artículo, quedando automáticamente convocadas las Cámaras si no estuvieren en período de sesiones. Su funcionamiento, así como el de los demás poderes constitucionales del Estado, no podrán interrumpirse durante la vigencia de estos estados.

Disuelto el Congreso o expirado su mandato, si se produjere alguna de las situaciones que dan lugar a cualquiera de dichos estados, las competencias del Congreso serán asumidas por su Diputación Permanente.

6. La declaración de los estados de alarma, de excepción y de sitio no modificarán el principio de responsabilidad del Gobierno y de sus agentes reconocidos en la Constitución y en las leyes.»

El necesario acuerdo del Gobierno y las Cortes

Sin recurrir, pues, a medios de hecho y al margen de la legalidad, la Constitución ofrece esas tres posibilidades, previas al Estado de guerra, que sería también legal, pero más complejo y muy improbable. Lo que estamos viendo es un asalto provisional con voluntad de convertirse en definitivo. La respuesta debería ser resolutiva y no provisional. A mi juicio, eso supone militarizar las dos ciudades, expulsar a todos los extranjeros sin papeles, revisar y eventualmente suspender la actuación política de partidos marroquíes y poner la administración en manos del poder central.

¿Y si Sánchez se refugia en su cobardía habitual?

Hasta ahora, Sánchez ha actuado bajo chantaje marroquí. Por miedo o conveniencia ha entregado ilegítimamente la soberanía del Sahara, que estaba al amparo español por resolución de la ONU, y se ha apresurado a agradecer a Marruecos su cooperación, cuando estaba invadiendo Ceuta.

Fuente:

https://www.libertaddigital.com/espana/politica/2026-07-31/federico-jimenez-losantos-la-marcha-parda-sobre-ceuta-y-melilla-7443893/