Los Tercios, el ejército (casi) imbatible que nació en Castilla y ahora revive en Valladolid

 

Un campamento con talleres y demostraciones de armas, un desfile teatralizado y una recreación de una batalla conmemoran hoy su eficacia e imbatibilidad militar

Foto: Recreación de Los Tercios en la plaza de San Pablo (Carlos Belloso)
Recreación de Los Tercios en la plaza de San Pablo (Carlos Belloso)

Decisivo soporte militar del Imperio español, los Tercios fueron el primer ejército profesional moderno y aportaron innovaciones que los llevaron a permanecer imbatidos durante prácticamente siglo y medio. Valladolid ha recordado y celebrado su historia estos días con un conjunto de actos que culminan hoy sábado con un campamento didáctico, un desfile y la recreación de una batalla.

Aunque el Día de los Tercios se celebra el 31 de enero también en otras ciudades de España, Valladolid ha reforzado este año su apuesta con su más ambicioso conjunto de actividades, que han incluido tres conferencias en los días previos. Tiene su lógica, pues la génesis y desarrollo de estas unidades militares está estrechamente ligada a Castilla. Es Carlos V, que residía habitualmente en Valladolid, quien crea los Tercios en 1536. Lo hace mediante una ordenanza que los concibe como un ejército profesional y permanente, a diferencia de lo que fue habitual durante toda la Edad Media, en la que los ejércitos se formaban para las batallas y desaparecían tras ellas. El modelo de combate que inspira los tercios tiene como antecedentes las unidades que lideraba el Gran Capitán, a las órdenes de los Reyes Católicos, y luego será desarrollado por Felipe II, monarca nacido en la ciudad de Valladolid, aunque será el que fije por primera vez la Corte en la céntrica Madrid.

Otro vínculo más: el regimiento Farnesio, actualmente instalado en la Base de El Empecinado, en Santovenia de Pisuerga, y que es la más antigua unidad de caballería del mundo, tiene su origen en una de las unidades de caballería que complementaba la labor de los tercios, que eran fundamentalmente fuerzas de infantería.

«La mayor parte del reclutamiento se realiza en la corona de Castilla, si bien hay que tener en cuenta que, por entonces, este reino iba desde Galicia hasta Andalucía», explica Carlos Belloso, historiador que dedicó su tesis a los Tercios. «Lo normal era reclutar a los soldados en Castilla, enviarlos a Italia para la formación y luego moverlos hasta Flandes, que solía ser su destino, a través de la ruta conocida como Camino Español».

«El Gran Capitán innova al combinar en sus ejércitos armas blancas y de fuego, lo que era inhabitual en la época», explica el coronel Francisco Arias Marco, exdirector de la Academia de Caballería de Valladolid. La incorporación de armas de fuego, por primitivas que fueran todavía en este momento, supuso una auténtica revolución en el arte de la guerra y los Tercios fueron sus más decisivos impulsores. Primero con espingardas, luego con arcabuces y finalmente con mosquetes. «La importancia de las armas de fuego va a ser esencial desde el principio y los Tercios se van a adelantar en esto al resto de los ejércitos europeos», explica el militar. A la vista de sus éxitos y el poder de la fórmula, el resto de las naciones irán, poco a poco, imitándola. Lo que no era necesariamente fácil. «Hace falta tener recursos económicos, poder, y territorios y un sistema burocrático que garantice los pagos de forma ordenada», explica Carlos Belloso.

«Los soldados solían llevar en el cinto ‘los doce apóstoles’, que eran doce bolsitas en las que ya estaban preparadas la combinación justa de pólvora y munición para facilitar la carga del arma», explica el coronel Francisco Arias. Una operación no precisamente rápida que había que repetir tras cada disparo, pues las armas de repetición quedaban todavía muy lejos.

Una recreación histórica en Medina del Campo durante una Semana Renacentista (Carlos Belloso)
Una recreación histórica en Medina del Campo durante una Semana Renacentista (Carlos Belloso)

La propia estructura defensiva de los tercios, con varias filas de soldados armados con largas picas, formando una forma de erizo para proteger a los arcabuceros, situados en el interior de la formación, estaba concebida también para facilitar al máximo el impacto de las armas de fuego y su proceso de recarga.

En el interior de cada escuadrón estaban también los alféreces encargados de portar las banderas, que en esta época lucían las enseñas de la cruz de San Andrés, la cruz de Borgoña. «Proteger las banderas era importante porque la bandera personificaba al rey y el honor de la compañía«, explica Arias Marco. «El número de banderas perdidas en batalla, junto al número de víctimas, permitía valorar si el desenlace era una victoria o una derrota».

«Fueron una fuerza militar poderosa y eficaz, y estuvieron más de un siglo sin sufrir ninguna derrota en una batalla importante», explica Francisco Rollán, secretario de la Asociación cultural Conde Pedro Ansúrez, que organiza los actos con el patrocinio de la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid.

Por qué fueron tan eficaces en el arte de la guerra y algunas peculiaridades de su organización y modo de vida podrán conocerse en las actividades previstas este sábado. Especialmente los talleres que se desarrollarán en un campamento recreado en la plaza de Federico de Watemberg (de 11.30 a 14 horas y de 17 a 19). A las 19.30 partirá un desfile desde allí hasta la vecina plaza de San Pablo, donde luego, a las 20 horas, habrá una lectura y recreación de una batalla. La Plaza de San Pablo es un lugar muy vinculado a dos de las figuras clave en la historia de los Tercios, pues fue residencia habitual de Carlos V y allí nació Felipe II.

En el desarrollo del campamento colaboran otras tres asociaciones (Nassratten, de Valladolid; Tercio de Castilla, de Salamanca, y Amigos del Museo Histórico y Militar de Burgos). Entre todos ofrecerán talleres explicativos del tipo de vestimenta, armas y la forma de vida de los Tercios. Habrá un puesto de alistamiento, demostraciones de tiro con arcabuz – «si bien cargados con munición de fogueo», aclara Rollán- exhibiciones de lucha y de esgrima. Aunque en este último caso las explicaciones se referirán al modo como se combatía en la época, la demostración se hará con armas y protecciones modernas.

En la recreación final, se explicará cómo era una carga de los Tercios, su sistema de defensa y las distintas estrategias que utilizaban en la batalla, y se usarán picas, no tan largas como las originales, y otras armas cortas. «Su formación de combate se inspira en las legiones romanas», explica Rollán. Solo que el caparazón de protección que brindaban entonces los escudos es sustituido en esta época por una densa malla de lanzas, las picas, que detienen a quienes intentan asaltar la formación.

 

Fuente

https://www.elconfidencial.com/amp/espana/castilla-y-leon/2026-01-31/tercios-imperio-espanol-valladolid-1hms_4293483/