El coronel,r de Ingenieros y Dr. en Psicología Carlos García-Guiu López, asociado de AEME envía este trabajo sobre el mando y/o liderazgo.

Mandos y líderes militares: educar en valores y formar en competencias
En la milicia, siempre ha existido el concepto de mando y, en los últimos tiempos, se ha incorporado el de liderazgo, que ha impregnado la cultura de los ejércitos. La defensa del mando frente al liderazgo provoca debates entre una visión de la profesión tradicional o moderna; entre lo genuinamente español frente a lo importado; o entre un enfoque más teórico frente a otro más empírico. Son diferentes visiones y planteamientos que evolucionan con el tiempo, que buscan de manera conjunta, en definitiva, impulsar un mejor desempeño profesional y ser más efectivos como militares al servicio de la sociedad en paz y en guerra.
La voz mando, que es polisémica, puede representar tanto un concepto operacional asociado a una función para dirigir el combate, junto con el control, también representa a una persona: aquella que ejerce el mando sobre sus subordinados, el que manda. Una visión tradicional, que no ha perdido vigencia en los Ejércitos actuales.
Cuando hablamos del liderazgo, aunque se plantean tantas definiciones como personas, escuelas y modelos que lo explican, la mayoría coinciden en que es un proceso de influencia sobre las personas para alcanzar unos objetivos, sumando esfuerzos en una dirección determinada, basado en la motivación y movilización de los seguidores. Si bien es un término que también se puede aplicar en diferentes acepciones, pueden liderar países u organizaciones, es el liderazgo de las personas, en los equipos, el asunto sobre el que se centra este artículo.
Ni el empleo ni el rango aseguran el auténtico liderazgo. La autoridad otorgada ayuda como fuente de poder, pero no lo determina. El liderazgo es fundamentalmente un otorgamiento del subordinado. Es una voz moderna y científica, basada en el estudio de las ciencias humanas, con un alto protagonismo de las relaciones psicosociales que se desarrollan en las organizaciones e instituciones. Representa, en definitiva, un término actual fundamentado en la investigación y promovido principalmente desde las ciencias sociales.
Un planteamiento reconfortante, para aquellos a los que el término «líder» les chirría en su vocabulario, es que un buen mando debe ser un buen líder. Ya en la Segunda Guerra Mundial se empezó a constatar que las unidades más cohesionadas y mejor lideradas obtenían mayores victorias en el combate. El desarrollo y pujanza del estudio del liderazgo tiene su fortaleza en que se fundamenta en la investigación científica. No es una mera conjetura, no se fundamenta en teorizar o filosofar sobre aquello que pensamos, reflexionamos o idealizamos observando a figuras históricas. Se basa en la medida fiable, válida y metódica de competencias, de factores, de variables y datos. Contrasta modelos que indican relaciones, que en ocasiones correlacionan significativamente, pero en que siempre se busca que sean explicativos y causales. Se analiza cómo actuar en una situación determinada, cultura y una época concreta. Cómo cumplir la misión con eficacia a la vez que lograr la motivación, desarrollo y satisfacción del subordinado.
Si bien es cierto que es en el ámbito anglosajón, donde se originó el término, su empleo se ha expandido a nivel mundial, pero puede haber diferencias culturales. Como anécdota, el autor de este artículo recuerda en una misión con Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), en la construcción de la base Miguel de Cervantes, hablando en inglés con un oficial chino, que no era capaz de discernir en sus jefes la diferencia entre su boss (jefe) y su leader (líder). El capitán chino siempre hablaba de su líder, sin ser capaz de diferenciar, como en la cultura española de las unidades militares quién es un jefe, que quizás no tiene su reconocido automáticamente su liderazgo ante sus subordinados.
El liderazgo actualmente es un término totalmente asimilado por la cultura militar española. Ya en el año 1998 vio la luz la primera publicación doctrinal de las Fuerzas Armadas, desarrollada en el Ejército de Tierra. Era una novedosa incorporación a la doctrina militar, como manual de enseñanza: ME7-007, El mando como líder. Dicha publicación se originó en una iniciativa impulsada y apadrinada por el general de brigada Laguna Sanquirico, que, con una visión moderna e innovadora, reunió a un equipo de trabajo formado por psicólogos y sociólogos militares que también tenían una visión clara de lo que representaba el significado de un mando que debe ser un buen líder.
Actualmente, el debate ya no está en la importancia de potenciar el correcto liderazgo, sino en cómo fomentar una cultura de excelencia en el liderazgo que se perfeccione a todos los niveles de las unidades militares. Un liderazgo que no se reserva únicamente a los oficiales o suboficiales sino también a la tropa. Ese cabo que también debe ser capaz de liderar. Cada uno en su nivel de responsabilidad, sin interferir en el mando del subordinado. En la terminología más técnica y la voz anglosajona evitar lo que se llama micro-management o micro gestión. Nosotros hace años en España ya decíamos que el coronel debía evitar ser un «cabo furriel». Centrarse en su labor de dirigir a los tenientes coroneles, comandantes o capitanes, en vez de revisar el último rincón de la furrilería de la compañía, entre mantas y cazillos, donde el cabo furriel y su brigada, ejercían su responsabilidad.
Buenos mandos, jefes y líderes militares son las personas que requieren nuestras Fuerzas Armadas. Lo que ambos comparten es una formación en valores y desarrollar unas competencias éticas, militares, técnicas psicosociales y de adaptación al cambio, necesarias para cumplir con ejemplaridad los cometidos asignados. Es totalmente equivocada esa manida imagen que aparece muchas veces en Internet del jefe subido a la piedra, que fustiga a sus esclavos que tiran de ella, frente al líder que es la persona, simpática y agradable que es querida por todos. Son caricaturas.
Un magnífico jefe, mando militar necesariamente debe ser un excelente líder militar, y viceversa.
Carlos García-Guiu López
Coronel de Ingenieros (Reserva) y Doctor en Psicología
Asociación Española de Militares Escritores (AEME)