Entrevista a Gustavo de Arístegui: Análisis del colapso migratorio en Ceuta

 

El diplomático y analista desglosa en Atalayar las claves geopolíticas, jurídicas y las responsabilidades políticas tras la crisis en la frontera sur

Unos migrantes cruzan la frontera a nado por el mar, en Ceuta (España), el 31 de julio de 2026 – REUTERS/ FABIAN BIMMER

La cobertura de los flujos migratorios irregulares y la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea generan un debate constante en la agenda pública. En el marco de la presentación del informe El Espigón de Europa, publicado en la revista Atalayar, el diplomático y analista internacional Gustavo de Arístegui examina en profundidad la crisis acontecida en Ceuta. A lo largo de esta conversación radiofónica, analiza las responsabilidades de los distintos actores políticos, el papel de las instituciones europeas y la complejidad del marco diplomático con Marruecos.

La necesidad de un análisis riguroso y objetivo

Ceuta, 30 de julio de 2026: anatomía de un colapso anunciado. Las responsabilidades del Gobierno de España, la abdicación de la Comisión Europea, la razón de los socios de Schengen y la deuda pendiente de Marruecos. Este es el subtítulo de su trabajo. Si le parece, podemos seguir su guion. Primer capítulo: «La verdad sin anestesia».

Sí. Yo creo que el problema principal que estamos teniendo muchas veces es que nuestros análisis están teñidos por sentimientos, por simpatías, antipatías o por informaciones muchas veces interesadas, manipuladas o que son simplemente medias verdades. Y esas son las peores de las mentiras: contar parte de los hechos y no todos, e interpretar parcialmente ciertas cosas. Eso tiene un coste altísimo.

Vivimos en un mundo en el que la información es hiperabundante y, justamente por eso, la calidad de la información es mucho más importante. Cuanta más información hay, más necesario es el análisis riguroso, y no es una cuestión fácil.

Este informe, que tiene 41 páginas, empecé a escribirlo cuando estaba en Londres en plena crisis, el 29 de julio. He hecho seis versiones del mismo y he ido incorporando cuestiones a medida que he visto que los argumentos que se daban en los medios de comunicación eran, en ocasiones, completamente disparatados. O incluso que algunos analistas estaban diciendo barbaridades dignas de mejor mención.

No hay que ser unilateral en esta cuestión. Hay que tener una visión muy general y lo más objetiva posible. Es decir, si en algún momento nos guardamos o dejamos de criticar algunos de los ángulos más complejos de esta cuestión, estaremos mintiéndonos a nosotros mismos, que es la peor de las mentiras.

Justamente estoy ultimando un libro sobre geopolítica en el siglo XXI que intenta seguir también esta filosofía: una fotografía general donde todos tengan que explicar y asumir sus responsabilidades y las consecuencias.

Unos migrantes caminan por una playa hacia una valla fronteriza mientras esperan la oportunidad de cruzar al enclave español de Ceuta, en el lado marroquí de la frontera, en Fnideq (Marruecos), el 31 de julio de 2026. Fotografía tomada con un teléfono móvil – PHOTO/REUTERS

Los factores del colapso: falta de medios, legislación y efecto llamada

Seguimos con el siguiente capítulo, Gustavo: «Una catástrofe anunciada: detonante jurídico, efecto llamada y 20 años sin hacer caso a la Guardia Civil».

Es que yo creo que son los tres elementos fundamentales. Hay alguno más, pero estos son los primeros y más importantes. No olvidemos que durante 20 años las fronteras españolas han sido completamente olvidadas en términos de medios humanos y materiales, ignorando las demandas y peticiones hechas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, especialmente por la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Después, obviamente, está el efecto llamada, que es de libro. Cuando se dice que se van a regularizar medio millón de personas, e íbamos ya por un millón doscientos y camino del millón y medio, las mafias no saben cuándo hay una fecha de corte o si hay ciertos requisitos. Dicen: «España está regularizando, vamos para allá». Incluso hay inmigrantes regulares de Francia, de Italia, de Alemania o de Dinamarca que han escuchado el rumor y se han ido a España comprando documentos falsos para acreditar un falso arraigo.

Y tercero, escuché a una persona a la que quiero mucho y respeto mucho, Federico Trillo. Decía que era imposible que las mafias o los inmigrantes leyesen o interpretasen una sentencia del Tribunal Supremo que ni los juristas entienden. Pero hay una cosa muy fácil que la entiende todo el mundo, que estaba en las redes sociales, y me parece que negarlo es muy grave.

Lo que difundían las redes sociales sobre lo que decía el Tribunal Supremo —y eso es lo que hay que tener en cuenta— era que si usted llega a nado a Ceuta o a Melilla no le pueden devolver en caliente. Era una invitación. Esto salió a finales de junio y el Gobierno durante un mes no hizo nada.

Era perfectamente previsible que esto tuviese un efecto llamada. Era previsible que tuviesen que reforzar las fronteras de Ceuta y de Melilla con elementos físicos. Hubiesen podido poner la valla o la línea de boyas mucho más alta. El Tribunal Supremo decía claramente —y eso sí lo puede leer el Gobierno de España, no las mafias ni Radio Macuto— que si alguien salta encima de una protección puesta por el Gobierno de España, en ese momento se le puede devolver en caliente.

Si un inmigrante nada por encima y salta la boya roja, ya está cumpliendo el requisito establecido en la sentencia del Tribunal Supremo. No es serio. Decir que es imposible que la sentencia tuviese un efecto llamada le hace un favor al Gobierno, porque se le está exculpando de su responsabilidad. Esto es lo que resulta sorprendente de las declaraciones de Federico Trillo.

Los migrantes se concentran en el centro de Ceuta, España, el 31 de julio de 2026, mientras otros migrantes cruzan a Ceuta por mar y por tierra – REUTERS/ FABIAN BIMMER

La inacción institucional y las responsabilidades compartidas

El papel del Gobierno español: una crisis migratoria, una crisis de seguridad, una crisis humanitaria con más de un centenar de fallecidos. ¿Cuál es el papel del Gobierno que recoge el informe? Queda en entredicho su inacción.

Yo creo que hay una gravísima responsabilidad. Y voy a ser muy claro: no hablo solo de la falta de acción del Gobierno de España desde hace ocho años, porque eso implicaría solo al actual. Hablo de la falta de acción de los gobiernos de España durante los últimos 20 años, lo que implica a tres ejecutivos: el del señor Zapatero, el del señor Rajoy y el del presidente Sánchez.

Mucha gente no ha estado en las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla; yo sí. Fui el único representante del Gobierno que asistió al 500 aniversario de la fundación de Melilla. Después volví a un congreso de diferentes sindicatos policiales a lo largo de los años en que estuve en el Ministerio del Interior. Conozco muy bien las dos ciudades, y Ceuta particularmente.

En consecuencia, es muy importante decir que la responsabilidad real de los gobiernos está ahí. La crisis migratoria real empezó, a una escala muy menor, entre los años 1994 y 1996. El primer refuerzo real de las fronteras físicas se hizo bajo el Gobierno de José María Aznar, cuando se instaló la doble valla y después la triple valla.

Ese fue uno de los elementos más polémicos entre el Gobierno de Aznar y la oposición de Felipe González primero, y de Zapatero después, cuando decían que las concertinas eran inhumanas. Lo que es inhumano es que no se defienda la frontera, porque cuando no se defienda la frontera se produce el efecto llamada. Y con las mareas humanas se producen centenares de muertes.

Las cifras varían, pero del lado español había al menos 100 fallecidos, y habrá docenas del lado marroquí. Cada una de ellas es una tragedia, una familia rota y una vida irrecuperable. Eso es lo que tenemos que pensar. Sin olvidar nunca la premisa fundamental para que funcione el espacio Schengen.

El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares Bueno – REUTERS/ CARLOS JASSO

La postura de la Comisión Europea y las relaciones regionales

Pasamos al papel de la Unión Europea, entonces.

El papel de la Unión Europea es evidente. A mí me parece que la Comisión Europea tiene dos voces: la voz de la sensatez, que es el comisario encargado de Inmigración y Asilo, y la voz un tanto melíflua y cambiante de la presidenta de la Comisión Europea.

No se puede pasar de la indignación por la irresponsabilidad del Gobierno de España a decir que se hicieron las cosas bien. Nadie puede sostener que las cosas se hicieron bien antes, durante y después de la crisis migratoria del 30 y 31 de julio. No es de recibo.

Sin duda. El papel de Marruecos, Gustavo. «Ni orquestador probado ni socio inocente», titulas.

Esa es una cuestión evidente. En un país como Marruecos, bajo la gestión del Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos, si hay una concentración de 80.000 personas, es algo que se ve. Y seguramente eran más, porque 80.000 son los que pasaron, pero hubo muchos que se quedaron del otro lado. Estamos hablando de decenas de miles de personas que se van concentrando a lo largo de días, y eso tiene consecuencias.

Hubo un intento de avalancha humana de 1.500 a 2.000 personas dos días antes que se logró frenar. Creo que ese sí era el reto político al viaje del presidente Sánchez a Argelia. Aun así, tampoco se puede exigir a un país vecino que no se relacione con otro vecino. Un país tiene que tener relaciones cordiales con todos sus vecinos.

España ha perdido presencia como país europeo influyente en el Magreb. No tenemos el peso que llegamos a tener en Libia, Túnez, Argelia, Marruecos o Mauritania. Y francamente, creo que había obligación por parte de Marruecos de hacer más.

Pero hablar de la conspiración que han dicho algunos sobre una «invasión» no es riguroso. Era gente que se estaba marchando porque quería ir a un país con mejores condiciones de vida, atraída por la oferta de sanidad y educación.

Como la ciudad de Ceuta tiene 85.000 habitantes y está completamente cerrada, al entrar 80.000 personas hay que trasladarlas a la península. Solo se puede retener a un inmigrante ilegal 40 días; después hay que devolverlo a su país o dejarlo libre. La gente lo sabe perfectamente, por lo que la excusa del doble control no vale.

Esto deja una lección: Ceuta tiene un sentimiento profundamente español, compartido también por sus habitantes musulmanes. Es un mensaje muy claro para quienes creen que Ceuta puede ser tomada por Marruecos. Eso no puede ocurrir porque los ceutíes y los melillenses no quieren, y la historia, el derecho y la razón tampoco lo respaldan.

Gordan Grlic Radman, ministro de Asuntos Exteriores y Europeos de Croacia – REUTERS/ ANTONIO BRONIC

Riesgos políticos y el precio de la frivolidad

Ya para cerrar, Gustavo, hablas de los ángulos que nadie quiere mirar: escenarios, perspectivas y el precio de la frivolidad.

Creo que es un informe claro donde cada uno tiene que asumir sus responsabilidades, explicarlas y tomar medidas para que no vuelva a ocurrir. Principalmente para evitar que la extrema derecha o la extrema izquierda manipulen la situación y pretendan enfrentar a España y a Marruecos de una manera irresponsable y peligrosa.

Las relaciones de vecindad deben basarse en el respeto mutuo y no en la propaganda ni en el populismo. Esto aplica a España y al resto de países europeos vecinos de Marruecos, como Francia, Portugal, Italia o Malta.

En muchos de estos países hay fuerzas de extrema izquierda que utilizan la irresponsable política de las puertas abiertas y la idea de que «no se pueden poner puertas al campo», junto a la retórica de la extrema derecha. Y esta es la realidad del asunto.

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