El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu – PHOTO/ ILIA YEFIMOVICH vía REUTERS 

Además de la proliferación en las redes sociales de las teorías conspiranoicas sobre la irrupción en Ceuta de decenas de miles de personas, principalmente jóvenes marroquíes, y la posibilidad de que tal fenómeno vuelva a producirse e incluso amplificarse, Israel, sus servicios secretos y sus medios de información prestan una especial atención a lo que está aconteciendo en las dos ciudades españolas en el continente africano.

Como lo señala el European Jewish Service (EJS), con sede en Bruselas, Ceuta y Melilla no son solo la frontera sur de España con Marruecos, sino que también albergan una de las comunidades judías más antiguas e importantes de África. Con una población combinada de tan solo 170.000 habitantes, Ceuta y Melilla albergan aproximadamente a unos 2.000 judíos, cifra que es superior a la de la mayoría de los países del continente africano. EJS señala asimismo que, en conjunto, las dos ciudades españolas tienen la misma cantidad de judíos que todo el Reino de Marruecos, un país de casi 39 millones de habitantes.

                                           Vista de la cuidad de Ceuta –

Un legado patrimonial y social centenario en Melilla y Ceuta

Medios como The Jerusalem Post reivindican que tales comunidades judías en Ceuta y Melilla tienen siglos de antigüedad. No son recién llegadas ni curiosidades históricas, sino parte integral de la identidad, la vida cívica y, en definitiva, de la historia viva de las dos ciudades españolas. A la vez, estos ciudadanos judíos españoles tienen profundos lazos con comunidades judías de toda España y con muchas familias asentadas en Israel. “La seguridad de Ceuta y Melilla no es una cuestión política abstracta. Se trata de proteger a los ciudadanos españoles, defender la soberanía española y salvaguardar una comunidad judía histórica, que ha formado parte del tejido social de ambas ciudades durante generaciones”, afirma en un comunicado ACOM, grupo de defensa proisraelí.

Una de las voces más respetadas del mundo hebreo, Levy Benarroch, escribe que “la comunidad de alrededor de mil personas en Melilla la convierten en uno de los centros judíos más dinámicos de España, tras los de Madrid y Barcelona”. Entre los lugares desde donde proyectan su actividad está la sinagoga de Or Zaruah, cuya construcción en estilo neomudéjar fue diseñada por Enrique Nieto, uno de los discípulos más conocidos de Gaudí, obra que terminó en 1925. Desde entonces, esta joya arquitectónica de Melilla no ha cesado de ser un centro particularmente activo de la vida judía.

La comunidad judía moderna de Melilla floreció tras la guerra hispano-marroquí de 1859-1860, cuando judíos del norte de Marruecos se asentaron en el entonces floreciente puerto español. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la ciudad albergaba casi 7.000 judíos y 26 sinagogas, más que el número combinado de iglesias y mezquitas de la época.

También hay episodios dolorosos, como el que señala la Asociación Cultural Mem Guimel: el «Egoz», un barco clandestino que transportaba judíos marroquíes hacia Israel partió de Melilla con intención de recoger emigrantes en Alhucemas. El barco se hundió la noche del 10 al 11 de enero de 1961, causando la muerte de 44 personas, 43 de ellas judías, que intentaban llegar y establecerse en Israel.

Reacciones diplomáticas y desinformación en torno a la crisis fronteriza

Respecto de las reacciones posteriores a la violación de la frontera española en Ceuta, las teorías conspirativas difundidas en redes han sido especialmente examinadas por Israel. Así, Cnaan Lidor escribió en la agencia JNS que el actor Javier Bardem demostró su antisemitismo “al culpar a Israel de haber orquestado de alguna manera la invasión de Ceuta para castigar al Gobierno español por sus políticas antisraelíes”. Una crítica a la que se sumaría el embajador de Estados Unidos en Jerusalén, Mike Huckabee, al calificar lo publicado por Bardem de “ridícula calumnia de sangre nueva por parte de otro actor de poca inteligencia”, describiendo a Bardem como “dos tontos muy tontos en una sola persona”, en referencia a la comedia de 1994 protagonizada por Jim Carrey y Jeff Daniels.

Además de las aceradas réplicas a los comunicados del actor español, también circulan críticas directas a miembros del Gobierno, como el ministro de Transportes, Óscar Puente. Danny Danon, embajador israelí ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), escribió que “quizá antes de que siga dándonos lecciones, es hora de que [España] explique al mundo por qué sigue manteniendo enclaves coloniales en África”. Una frase que se descalifica por sí misma, al tildar de “colonias” a dos ciudades españolas que lo son desde mucho antes de que se constituyera el Reino de Marruecos. Para un embajador ante Naciones Unidas, que alberga precisamente un Comité de Descolonización que jamás ha entendido la necesidad de descolonizar dos ciudades que nunca han sido colonias, es cuando menos un desconocimiento impropio de alguien que desempeña tal cargo, o, en el peor de los casos, una acusación proferida con evidente mala fe.

El representante permanente de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon – REUTERS/ JEENAH MOON

 

Celoso vigilante de cualquier veleidad antijudía, el Combat Antisemitism Movement (CAM), con sede en Estados Unidos, descubrió que 119 cuentas de influencers fueron responsables de 173 publicaciones que difundían una “conspiración antisemita global” en relación con la crisis de Ceuta. Estas publicaciones generaron más de 57 millones de visualizaciones con un alcance estimado de 103 millones de espectadores, de los cuales 1,9 millones pulsaron el “me gusta”, todo ello en tan solo los dos primeros días de la invasión.