¿EXISTE ALGÚN SANTO GITANO?

(Ilustración: El Pelé y la Canastera junto al Papa Francisco en un cartel en Eslovaquia)
(Ilustración: El Pelé y la Canastera junto al Papa Francisco en un cartel en Eslovaquia)

¿EXISTE ALGÚN SANTO GITANO?

Pilar Riestra

Ahora, antes de responder a la pregunta del título, debemos buscar antecedentes pues podía resultar chocante que hubiera un santo católico de un pueblo que, aparentemente ha dejado la Iglesia Católica por la Evangélica. Bueno, eso dicen… La realidad es que en Europa y España el fervor mariano es inquebrantable y las Hermandades Sacramentales Gitanas compiten con las payas en devoción afluencia y belleza litúrgica. (…)

Cómo se escribió este artículo

La idea del artículo me la propuso un amigo astorgano, Leonardo, sabedor de mi ilusión por rescatar del olvido a santos poco conocidos. Me envió unos párrafos con preguntas y respuestas que él había hecho a la IA en las que se interesaba por un tratante de ganado gitano del que tenía una ligera idea de su canonización, pero absoluta seguridad de su fama y bondad.

Aquellas respuestas de la IA me han servido para localizar otras fuentes (incluso artículos periodísticos de la época de los que reproduzco parte) con las que hilvanar este nuevo artículo de mi modesta sección “Santos con Historia” que inicié en Hispanidad.com hace más de veinte años y continué luego en La Crítica.

Ahora, antes de responder a la pregunta del título, debemos buscar antecedentes pues podía resultar chocante que hubiera un santo católico de un pueblo que, aparentemente ha dejado la Iglesia Católica por la Evangelista. Bueno, eso dicen… La realidad es que en muchas provincias andaluzas y en Madrid el fervor mariano es inquebrantable y las Hermandades Sacramentales Gitanas compiten con las payas en devoción afluencia y belleza litúrgica.

El pueblo gitano en España

No se sabe con exactitud cuando llegó a España este pueblo originario de la India y de lengua romaní, pero parece seguro que en la primera mitad del siglo XV ya existía un grupo de gitanos en Santiago de Compostela. Desde el siglo siguiente, comenzaron a adoptarse medidas cada vez más restrictivas contra ellos, al punto de decretar otro siglo más tarde un intento de genocidio: la eliminación de todo el pueblo gitano en lo que se conoció como “La Gran Redada” del Marqués de la Ensenada separando físicamente a hombres de mujeres para la extinción de la raza. Fue Carlos III el que decretó en 1765 otro indulto parcial: los declaró ciudadanos españoles, aunque con algunas limitaciones.

Siempre fue un pueblo muy religioso con profunda devoción católica, a veces contaminada con creencias ancestrales orientales (la devoción actual —tolerada por la Iglesia Católica— con peregrinaciones del pueblo romaní a La Camarga (Francia) y su santuario de Sainte-Maries de la- Mer para venerar a “santa” Sara Kali [en capilla aparte], esa especie de “Moreneta de Marsella”, más parece culto a una diosa hindú que a una santa, sirvienta de Las Tres Marías).

Imagen de «santa» Sarah Kali venerada por el pueblo gitano en  el santurario de Sainte Marie de la Mer

Entre 1835 y 1840, el predicador protestante, George Borrow, se encargó de difundir en el extranjero las Sagradas Escrituras en lengua vulgar.  Se encariñó especialmente con el pueblo gitano; estuvo en Portugal y España, aprendió el romaní, el caló, y tradujo el Evangelio a esa lengua. Sin embargo, tuvo escaso éxito en una España profundamente católica. No fue hasta los años 60 del S. XX, coincidiendo con los trabajos de temporeros en la vendimia francesa, cuando volvieron los primeros siete convertidos en el país galo por el pastor pentecostal francés Clément Le Cossec, perteneciente a las Asambleas de Dios, quien había comenzado un fuerte movimiento de evangelización específicamente dirigido al pueblo romaní. Esos fueron los primeros pastores evangélicos en España que fundaron las primeras iglesias de lo que luego fue la Iglesia Evangélica de Filadelfia. Obvio es decir que, los gitanos españoles, evangélicos, católicos o aconfesionales gozan hoy de los mismos derechos y deberes que los demás españoles con un protección y aprecio social envidiables.

 

Portada del libro de Gabriel Campo Villegas

La respuesta

La respuesta a si existe un santo de raza gitana es: sí y no. No existe ningún santo gitano, pero sí un beato.

El personaje histórico cuya memoria buscaba rescatar mi amigo Leonardo es Ceferino Giménez Malla, conocido popularmente como «El Pelé». Aunque nació en Fraga en la década de 1860 y 1870, vivió gran parte de su vida en Barbastro y, efectivamente, se trataba de un tratante de ganado de raza gitana cuya honradez era legendaria en todo Aragón y las provincias vecinas. Debido a su rectitud y profundo conocimiento del sector, la judicatura comarcal solía requerir con frecuencia sus servicios como perito y mediador en disputas de ferias y tasaciones de animales. Gozaba de una reputación tan intachable que ninguna de las partes solía recusar o poner objeciones a sus dictámenes, siendo respetado unánimemente tanto por gitanos como por payos.

Ceferino, “El Pelé”, nació en una familia nómada extremadamente humilde. De niño fue analfabeto y recorría los Monegros vendiendo cestas de mimbre. Su privilegiada inteligencia para la matemática, le permitió mejorar económicamente, casarse con Teresa y vivir felizmente durante muchos años según las leyes tradicionales del pueblo gitano. Sin embargo, en 1912, se convirtió al catolicismo y se casó canónicamente por la Iglesia. No tuvieron hijos, pero adoptaron y trataron como a una hija a una huérfana, sobrina de su mujer que les dio lo que podían considerarse nietos. Llegó a hacer algo de dinero con las mulas del ejército francés que, al no ser ya necesarias para la guerra, fue vendiendo por todo Aragón.

Su figura es objeto frecuente de estudios sobre la historia del pueblo gitano en Aragón y las instituciones tradicionales de comercio además de devoción por hermandades y asociaciones gitanas tanto españolas como europeas. Más allá de su labor como tratante y perito, su vida tuvo un desenlace trágico y trascendente.

En julio, a comienzos de la guerra del 36 en Barbastro, Ceferino, “El Pelé”, casi con setenta años, salió en defensa de un joven sacerdote (varias fuentes lo identifican como Felipe Laliena) que estaba siendo arrastrado por milicianos en Barbastro. Como los milicianos encontraron un rosario a Ceferino, lo detuvieron y encarcelaron. Allí compartió prisión, en un espacio minúsculo, con otros quince prisioneros, la mayoría de ellos sacerdotes y religiosos, aunque también algún laico. Parece claro que, una vez detenido, un anarquista conocedor de la fama de honradez y del bien que Ceferino había realizado en todos los años que había vivido en Barbastro, le pidió que dejara de rezar el rosario en voz alta con los sacerdotes y religiosos y él lo salvaría. Ceferino, emocionado por el cariño que demostraba el anarquista, le convenció de que dejar de rezar el rosario, para sus captores, era lo mismo que rechazar su fe, sus creencias. El anarquista con tristeza así lo comprendió, y Ceferino fue fusilado en agosto de ese mismo año en las tapias del cementerio, rechazando que le taparan los ojos y mirando sin rencor a los que tenían que matarlo, mostrando el rosario en su mano derecha y nombrando en voz alta a Jesucristo.

Ceferino, es un personaje perfecto para encariñarse con él: un hombre analfabeto, de una minoría tradicionalmente marginada en el siglo XIX, que alcanzó las más altas esferas de la santidad y el reconocimiento social a través de la rectitud comercial ordinaria y un valor heroico extraordinario al final de sus días. Falta decir algo más explícitamente, para que sea el párrafo de un hagiógrafo que: con su “valor extraordinario”, dio su vida por mantener su fe en Dios.

El papa Juan Pablo II lo beatificó en 1997, convirtiéndose en el primer gitano de la historia en ser declarado beato por la Iglesia Católica.

La beata gitana Emilia Fernandez la Canastera, cuadro de Raul Berzosa

La sorpresa final

Aunque Ceferino fue el primer beato gitano, es preciso dejar constancia de que también existe una beata de raza gitana. Fue una sorpresa inesperada su descubrimiento por mí parte, al profundizar en las fuentes anteriores. Se trata de Emilia Fernández, aunque casi nadie conocía su nombre, ya que todos la llamaban “La canastera”.

De Emilia, “La canastera”, “buena moza, alta, delgada, morena y atractiva”, se podía escribir una novela. Cabe decir que vivió pobre y pobre murió, pero siempre alegre y trabajando el mimbre como nadie. A comienzos de 1938, Emilia se casó con su pariente Juan Cortés, por el rito gitano y Emilia quedó embarazada. Pocos meses después, fueron detenidos y llevados a Almería pues Juan Cortés había evitado el reclutamiento por los republicanos haciendo trampas sobre una supuesta ceguera. En la cárcel, “La canastera” se convirtió y aprendió a rezar el rosario. Como no quiso delatar a quien se lo había enseñado fue recluida en una celda de aislamiento.  Pero, en momentos tan críticos de su vida como fue la privación de libertad y su enfermedad mortal provocada por el parto en la cárcel, encontró, como Ceferino, “El Pelé”, consuelo y fortaleza en la recitación del rosario, del que escribió San Juan Pablo II, “es contemplación del misterio de Cristo con los ojos de la Virgen Madre”. El dramatismo de su muerte se merece un artículo aparte.

La causa de beatificación instruida en abril de 1995 por iniciativa de la diócesis almeriense, concluyó el 25 de marzo de 2017. En Roquetas de Mar (Almería), con asistencia de unas 6.000 personas, se celebró la beatificación por el Papa Francisco de 115 mártires, entre ellos Emilia Fernández, ‘La canastera’, que se convirtió así en “la primera mujer de raza gitana beatificada por la Iglesia católica.

Cabe concluir que, tanto a Ceferino, “El Pelé”, como a Emilia, “La canastera”, quizás se les pueda considerar los mártires del rosario.

 

 

El autor:

Pilar Riestra nació en Madrid, pero debido a la profesión de su padre residió en varias provincias, entre ellas, la de León, de la que ha guardado siempre muy buenos recuerdos.Estudió Periodismo y fue profesora de discapacitados durante nueve años, hasta que tuvo que dejarlo al nombrarla Presidenta, fundadora de la Fundación de Bancos de Alimentos de España. Posteriormente, como Directora de Comunicación de la Fundación Ciencias y Letras, estuvo a cargo del Premio BÁRBARA-ANSÓN de cuentos y relatos, que dio lugar a la publicación de dos libros. Igualmente, se hizo cargo de este Premio para cortos cinematográficos. Publicó la sección más antigua en el mundo digital del santo de cada día, con el título “No se te olvide felicitar hoy…” en hispanidad.com, el primer periódico digital de España, que sigue publicándose en la actualidad y que incluye a diario esa sección.Últimamente ha escrito para lacrítica.eu, breves biografías de santos, encabezadas por espléndidas fotografías elegidas por el editor, que al principio se refirieron al santoral de León, para, en la actualidad, abarcar todo el santoral.

 

Publicado en :

https://lacritica.eu/noticia/4259/santos-con-historia-ii/existe-algun-santo-gitano.html