La Policía portuguesa desaloja la acampada por la vivienda de Oporto

 

Los acampados, inspirados en las protestas de Madrid, denuncian al menos 37 heridos y las autoridades justifican el uso de la fuerza por su resistencia

 

Virginia López

ABC
La Policía portuguesa desaloja la acampada por la vivienda en Oporto.

Unos 40 agentes del Cuerpo de Intervención de la Policía de Seguridad Pública (PSP) desalojaron hacia las tres de la madrugada de este jueves a unos 150 manifestantes que mantenían una acampada por el derecho a la vivienda en la plaza de Don Joao I, en el centro de Oporto. Según confirmaron los manifestantes a ABC, al menos 37 personas resultaron heridas, dos de ellas hospitalizadas con fracturas.

La PSP reconoce que se trató de una intervención «más musculada», pero la atribuye a la resistencia de los manifestantes a retirar las tiendas, y asegura no tener constancia de heridos. Los manifestantes lo cuentan de otra manera. «Fue un acto de violencia y represión estatal», afirma a este diario Mariana Guedes, del movimiento Acampada do Porto pela Habitação (Acampada de Oporto por la Vivienda). «Somos un movimiento pacífico y hemos sido tratados con brutalidad».

Tras ser desalojados, los organizadores de la acampada subieron horas después a su página de Instagram un llamamiento para concentrar a más gente en el que dicen: «Traed más». Al tiempo, recogían firmas para pedir la dimisión del alcalde, Pedro Duarte. A última hora, unas 2.000 personas se concentraron frente al Ayuntamiento.

La acampada comenzó el pasado sábado, tras una manifestación contra la subida de los alquileres y del coste de la vida. El lunes, la Policía Municipal intervino para retirar las tiendas, pero los manifestantes siguieron durmiendo en la plaza, a la intemperie, con sacos de dormir. El miércoles, en asamblea, unas 500 personas alzaron la mano para votar a favor de continuar con la protesta.

Referencias a Maricarmen

«Es un movimiento popular, que no es de izquierdas ni de derechas, porque el tema de la vivienda nos afecta a todos», afirmó Guedes. A través de sus redes, pidieron que más personas se sumaran a la acampada para formar un cordón policial con el que evitar que la Policía volviera a actuar. Entre los carteles había referencias a las protestas de Madrid: «Hagamos como en España» o «¿Cuántas Maricarmen más?».

El alcalde de Oporto, Pedro Duarte, de centroderecha, había advertido de que la plaza «no es un camping» y de que sería «implacable» con cualquier nuevo intento de acampar. El ayuntamiento considera que las tiendas suponen una ocupación ilegal del espacio público.

«Creo que no hay ningún portugués que se reconozca en esas imágenes», afirmó el alcalde sobre la carga. Duarte lamentó lo ocurrido y defendió la legitimidad de la causa, pero sostuvo que la Policía se vio «forzada» a intervenir ante lo que calificó de «incumplimiento de la ley» y «provocación» por parte de algunos manifestantes.

«La intervención policial fue el último recurso después de días y horas intentando resolver todo de forma diferente», dijo. «No vivimos en un régimen anárquico y nuestro derecho a manifestarnos no puede chocar con la libertad de todos los demás», añadió, recordando que la ley limita las manifestaciones, «generalmente hasta las 0.30».

El movimiento defiende que la acampada era un acto de desobediencia pacífica y que esperaba, como mucho, un desalojo sin violencia. Sin embargo, denunciaron que en cuanto se marcharon las cámaras de televisión, el cuerpo de intervención cargó sin mediar diálogo.

La plaza amaneció ayer vacía, con los operarios municipales recogiendo restos del campamento. Los acampados exigen una investigación «rigurosa e independiente», que se conserven las imágenes de la operación, muchas difundidas en redes sociales, y que se depuren responsabilidades. Por la tarde volvieron a convocarse en la plaza para decidir cómo continuar la protesta.

El primer ministro, Luís Montenegro, reaccionó desde Bruselas para pedir a los manifestantes, partidos, movimientos asociativos y organizaciones que «no sean egoístas» con la tranquilidad y el orden público, y defendió que las fuerzas policiales suelen ser «extraordinariamente juiciosas y respetuosas».

En la oposición, el portavoz del partido de izquierda Livre, Jorge Pinto, calificó de «inaceptable» lo que considera un uso desproporcionado de la fuerza. Entre los heridos se encuentra el exdiputado del Bloco de Esquerda José Soeiro, que asegura haber sido golpeado con una porra mientras grababa.

Alquileres al alza

La protesta nace en un contexto de fuerte presión sobre la vivienda. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) portugués, la renta media de los nuevos contratos alcanzó en el primer trimestre los 9,46 euros por metro cuadrado, un 9,1% más que un año antes. En el municipio de Oporto supera los 14 euros y el precio de compra subió en el mismo periodo un 17,8%.

«Queremos que se revierta la ley del alquiler, que solo beneficia a los propietarios», reclama Guedes. «Queremos poder vivir en nuestra ciudad, cerca de nuestras familias, en una habitación que al menos tenga una ventana y no cueste más de 400 euros».

La acampada surgió de la manifestación convocada el sábado por la plataforma ‘Não dá mais para viver assim’ (‘Así no se puede vivir’), que agrupa a más de 30 organizaciones y reunió a unas 1.500 personas en Oporto.