Los SMS de la embajadora de Marruecos revelan que Moncloa cedió el Mundial en 2018. Teresa Gomez. theobjetive.com

 

 

Los SMS de la embajadora de Marruecos revelan que Moncloa cedió el Mundial en 2018
Mensajes entre la embajadora de Marruecos y el entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Luis Rubiales. | Alejandra Svriz

Sin embargo, detrás de los focos, los comunicados oficiales y las fotografías institucionales de 2023 se escondía otra realidad. Las negociaciones secretas para entregar parte del peso del torneo a Rabat habían comenzado años antes, concretamente en el verano de 2018, tal y como adelantó en exclusiva THE OBJECTIVE en 2024 al publicar los mensajes entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el entonces máximo mandatario del fútbol español Luis Rubiales.

Aquella primera revelación dejó en evidencia que los hilos de la diplomacia deportiva se habían empezado a mover de forma subterránea mucho antes de lo admitido oficialmente. Ahora, este periódico ha tenido acceso en exclusiva a una línea de negociación paralela, sutil y previa a la de Sánchez con el reino alauita. Se trata de los contactos directos y las conversaciones que mantuvieron la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, y el entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Luis Rubiales. Estos mensajes demuestran una prematura entrega y una estrategia coordinada entre bambalinas para terminar metiendo a Marruecos en el proyecto, un movimiento que en aquel momento se gestionaba con el más absoluto de los secretismos.

Las conversaciones con la embajadora de Marruecos

La cronología de los hechos resulta sumamente reveladora sobre cómo se fraguó esta cesión. Solo una semana después de que Pedro Sánchez llegase al Palacio de la Moncloa en junio de 2018, tras prosperar la moción de censura, Luis Rubiales, ya comenzó a entablar una estrecha relación con la embajadora marroquí en España, Karima Benyaich. El objetivo último de estos movimientos en la sombra era maniobrar para que el Mundial de 2030 no se celebrase de forma exclusiva en la península ibérica —con la salvedad posterior de los partidos inaugurales que se asignaron a Uruguay, Paraguay y Argentina en conmemoración del centenario de la competición—, forzando la entrada en la ecuación del Reino de Marruecos, lo que diluía el protagonismo de España y Portugal en beneficio de las exigencias del país vecino.

El despliegue diplomático y las concesiones informales avanzaron a una velocidad pasmosa. El 10 de junio de 2018, apenas unos días después de la investidura de Sánchez, Rubiales le escribió un mensaje directo a la embajadora marroquí en una actitud de total compromiso personal: «Yo ya te di mi palabra, siempre que tú mantengas la tuya. Soy un hombre de palabra». En el mismo intercambio de mensajes, el exdirigente deportivo español añadió una reflexión sobre las dificultades y presiones que rodeaban la designación del torneo, dejando entrever que operaba casi como un aliado de los intereses marroquíes frente al propio sistema de la FIFA: «Sé que es difícil luchar contra un gigante, yo lo he hecho. Sé que es difícil lograr apoyos con voto público, creo que ese será vuestro mayor enemigo. Ojalá podáis cambiar ese sistema de aquí a la votación. De todos modos, yo siempre cumplo mi palabra. Sea a mano alzada o secreto» (sic).

Mensajes entre la embajadora de Marruecos y Luis Rubiales.

La respuesta y la confirmación de que Marruecos estaba logrando su objetivo sin apenas resistencia institucional no tardaron en llegar. Unos días después, concretamente el 13 de junio, Rubiales volvió a ponerse en contacto con la diplomática para blindar el acuerdo transcontinental, asegurando de forma taxativa: «Vamos a organizar un Mundial juntos. Con Portugal. Ánimo». A lo que la propia Karima Benyaich le contestó de manera afectuosa y diplomática, celebrando el avance de sus pretensiones: «Si Dios quiere. Portugal es mi país de adopción». Estas afirmaciones, según las conversaciones a las que ha tenido acceso en exclusiva THE OBJECTIVE, demuestran de forma incontestable que la hoja de ruta que finalmente se consumó en 2023 ya estaba pactada y entregada por Rubiales a las autoridades marroquíes cinco años antes, privando a la candidatura ibérica de su carácter exclusivo desde el primer minuto.

Mensajes entre la embajadora de Marruecos y Luis Rubiales.

El compromiso de Luis Rubiales con las exigencias de la diplomacia marroquí y el encaje forzado de su candidatura no se limitó a un mero intercambio de mensajes de texto desde la distancia. El 8 de julio de 2018, el entonces presidente de la RFEF —ejerciendo de facto una función más cercana a la de un lobista— se encontraba físicamente en Marruecos. Durante aquella estancia, estuvo hospedado en el hotel Royal Tulip Tanger City Centre, un enclave estratégico desde el cual continuó tejiendo la red de amarres políticos necesarios para consolidar la entrada del reino alauita en la tarta mundialista.

Esta labor de intermediación y diplomacia paralela se produjo en un momento de enorme fragilidad política en España. El Ejecutivo recién conformado por Pedro Sánchez buscaba asentar su posición internacional a cualquier precio y encontrar vías de apaciguamiento estratégico con Marruecos, un socio que históricamente ha utilizado cuestiones tan sensibles como el control migratorio, la seguridad fronteriza y los acuerdos comerciales para presionar a Madrid. El fútbol, considerado tradicionalmente como una de las herramientas de presión geopolítica más eficaces, se convirtió rápidamente en la perfecta moneda de cambio para que el Gobierno español engrasara de forma dócil las relaciones bilaterales con el régimen de Rabat.

Las gestiones de Sánchez

El mismo día que Rubiales estaba en Marruecos, el expresidente de la RFEF le escribió un mensaje a Sánchez. El líder del Ejecutivo no solo lo acepta, sino que se muestra ilusionado y comienza a hacer las gestiones y a cerrar el pacto con Marruecos. Ese día, a las 20.25 horas, Rubiales —que solo llevaba un mes y medio al frente de la RFEF— le escribe un whatsapp al presidente del Ejecutivo para pedirle «ayuda» ante lo que, decía, era algo más que una «operación deportiva»: era «una cuestión de Estado». A partir de ese momento, la gestión para ceder el Mundial a Marruecos comienza a dirigirla Sánchez y cesan las gestiones de Rubiales con la embajadora de Marruecos en España.

El mensaje rezaba así: «Estimado Presidente!!! Querido Pedro, quería que supieras por mí que, de manera confidencial, estamos trabajando en una futura precandidatura para organizar el Mundial de Fútbol de 2030 junto a Marruecos y Portugal. Lo comentaré con el ministro Guirao para obtener un input por parte del Gobierno de la Nación, que espero sea positivo, antes de seguir avanzando y anunciarlo públicamente. En el futuro esta operación será más que algo deportivo… será cuestión de Estado y necesitaremos colaborar todos juntos. Un fuerte abrazo!!” (sic). El presidente del Gobierno le contestó de manera inmediata, comunicándole que le ayudaría. «¡Claro! Lo hablamos cuando quieras. Un fuerte abrazo, Luis!!!», respondió.

Conversaciones entre Pedro Sánchez y Luis Rubiales.

Así se iniciaron las conversaciones desde La Moncloa con Marruecos para una candidatura inédita, pues es la primera vez que se jugará un Mundial en tres continentes. A Pedro Sánchez, confesó el presidente en estas conversaciones con Rubiales, le parecía un «proyecto ilusionante». Y así se lo transmitió en más de una ocasión al expresidente de la RFEF. Aunque las comunicaciones habituales para tratar este asunto tuviesen como interlocutor principal al entonces ministro de Cultura y Deporte José Guirao, Sánchez le pidió expresamente a Rubiales que le mantuviese informado. «Habla con él y luego con nosotros», manifestó el presidente. El exdirigente granadino también le transmitió que el presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino, quería hacerle una visita en septiembre para proponerle esta candidatura conjunta con Lisboa y Rabat. Luis Rubiales, que entonces era muy cercano a Sánchez, fue el interlocutor del Gobierno para llegar al acuerdo.

A la espera de Mohamed VI

Tiempo después de que Infantino y Rubiales le ofreciesen este plan a Sánchez, el presidente comunicó al dirigente del fútbol español que desde Rabat le llegaban vibraciones positivas. El 27 de octubre del mismo año, solo un mes y medio después del encuentro en La Moncloa, el presidente del Gobierno informó a Rubiales sobre sus gestiones con Portugal y Marruecos para la celebración del Mundial 2030. «Los portugueses ya me han dicho que sí al proyecto del Mundial. Me falta el ok de Marruecos. Ya se lo he comentado. A la espera del Rey» (sic), alegó Sánchez en referencia a Mohamed VI.

Conversaciones de Sánchez y Luis Rubiales.

Un mes después, el 19 de noviembre, Sánchez ya tenía el acuerdo cerrado con el régimen alauí. «Los marroquíes están de acuerdo en echar a andar el proyecto del Mundial a tres!» (sic), le escribió Sánchez a Rubiales. Ese día, el presidente del Gobierno viajó a Marruecos y comunicó oficialmente que había invitado al país vecino a sumarse a una candidatura conjunta con Portugal y España para solicitar la organización del Mundial de Fútbol 2030. Sin embargo, esas conversaciones se habían iniciado mucho antes, como mínimo en octubre, cuando le comunicó a Rubiales que los marroquíes estaban pendientes del visto bueno de Mohamed VI.

 

 

Fuente:

https://theobjective.com/espana/2026-07-15/sms-embajadora-marruecos-moncloa-mundial/