Las fuerzas del orden marroquíes establecen un cerco preventivo en carreteras, playas y estaciones del norte ante las llamadas en redes sociales a cruces colectivos
El ambiente en Castillejos y en los accesos a la aduana de Bab Sebta se ha transformado por completo. La policía y la gendarmería marroquí no dejan pasar hacia la frontera a nadie que no justifique su viaje con papeles.
Con este corte en seco, las autoridades buscan frenar los llamamientos que corrían como la pólvora en TikTok, Instagram y varios canales de mensajería, donde se empujaba a cientos de jóvenes marroquíes y subsaharianos a acudir al paso fronterizo.
Llegar a la zona resulta imposible sin motivo claro. A pie de carretera y en las entradas peatonales, los agentes revisan pasaportes, visados, permisos de trabajo transfronterizo o billetes de salida. Si alguien no los lleva encima, no cruza. La orden es clara: dar media vuelta y despejar tanto el centro urbano de Fnideq como los márgenes de la carretera para evitar que se formen grupos.

Filtros en ruta y traslados desde estaciones
El cerco policial va mucho más allá de la valla fronteriza. La Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN), la Gendarmería Real y las Fuerzas Auxiliares, bajo la coordinación del Ministerio del Interior de Marruecos, custodian los principales nudos viarios de la región norteña. En los peajes de la autopista que baja de Tánger a Tetuán y a lo largo de la nacional hacia Castillejos y M’diq, patrullas fijas paran a taxis colectivos, coches particulares y autobuses de línea.
Los agentes suben a los transportes, piden identificaciones y preguntan el destino a los viajeros. A quienes viajan sin equipaje, sin billete de regreso y sin arraigo en estas localidades se les aparta en el acto. Se les traslada a dependencias policiales y centros provisionales para organizarlos en autocares de vuelta a sus provincias de origen en el centro y sur de Marruecos, evitando que puedan acercarse a pie a la línea divisoria.
Las estaciones de tren y autobús de ciudades clave como Tetuán y Tánger permanecen vigiladas día y noche. Los agentes supervisan la llegada de grupos y menores solos que intentan esquivar los controles por carreteras secundarias. La meta es interceptar estos movimientos mucho antes de que pisen la costa.

Patrullas por mar y batidas en el monte
En paralelo a los cortes de tráfico terrestre, la Marina Real y la Gendarmería vigilan la franja marítima. Lanchas y patrullas a pie recorren de continuo las playas de Fnideq, Belyounech y M’diq para frenar los intentos de cruce a nado, una vía de alto riesgo que suele intensificarse durante episodios de mala mar o niebla cerrada.
En tierra, unidades de las Fuerzas Auxiliares peinan las laderas de Jbel Moussa y los bosques cercanos al perímetro fronterizo. En esos montes suelen guarecerse grupos a la espera de una oportunidad para aproximarse al vallado. Los agentes localizan campamentos provisionales y proceden a la retirada de herramientas como escaleras, cuerdas y cizallas.
Detenciones por difundir bulos en internet
El operativo no solo actúa sobre el terreno físico; también persigue la captación digital. Los grupos de ciberdelincuencia de la Policía Judicial y los servicios de inteligencia rastrean los perfiles y canales que han promovido estos movimientos masivos. Ya se han practicado detenciones e interrogatorios a personas acusadas de lanzar noticias falsas, instigar a la migración irregular y promover desórdenes públicos.
Las autoridades insisten en que estos mensajes engañan a los jóvenes haciéndoles creer que la frontera carece de vigilancia o que no habrá respuesta policial. Con los arrestos y las notas públicas supervisadas por la Fiscalía, se busca cortar de raíz el efecto llamada antes de que las convocatorias sigan sumando difusión.

Coordinación bilateral y paso regular garantizado
El despliegue responde a los acuerdos habituales de cooperación bilateral entre Rabat y Madrid en el control de fronteras, coordinados en el plano gubernamental con el Ministerio del Interior de España y los canales diplomáticos impulsados por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y la Cancillería de Marruecos. Ambos países comparten la prioridad de blindar los perímetros terrestres para evitar asaltos o situaciones que comprometan la seguridad de las personas y las instalaciones.
Desde el lado marroquí se recalca que estos controles no pretenden paralizar la frontera, sino garantizar su funcionamiento regular. Los filtros permiten que los trabajadores transfronterizos, los turistas y los ciudadanos con documentación en regla sigan cruzando con normalidad, al tiempo que devuelven la tranquilidad y la actividad comercial a los vecinos y negocios de la comarca de M’diq-Fnideq.
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