isabel Díaz Ayuso va a poner un pie el domingo en México, un país que ella considera que se trata de un “narcoestado” gobernado por una dictadora de ultraizquierda, Claudia Sheinbaum. La presidenta de Madrid lleva tres meses usando un tono muy agresivo y similar al de Donald Trump para referirse a los líderes de los países latinoamericanos en los que gobierna la izquierda, como ocurre también en Colombia y Brasil. La presidenta de México ha respondido con desdén hacia Ayuso cuando le han preguntado por unas palabras que considera una provocación.
El equipo de Ayuso ha informado este jueves de un viaje institucional de 10 días en el que recorrerá cuatro ciudades y se reunirá con empresarios del más alto nivel, como los ejecutivos del gigante cementero Cemex o la multinacional de franquicias de restaurantes Alsea. En la agenda que han difundido desde Sol destaca su asistencia a un acto en honor al conquistador Hernán Cortés en la catedral metropolitana de México, un gesto con un importante trasfondo político.
La presidenta madrileña se ha posicionado como una defensora de la misión imperial que llevaron a cabo los conquistadores hace 500 años. Insiste en escribir Méjico pese a que en ese país ese debate sobre la grafía del nombre ni siquiera existe y hay un consenso absoluto en que se escribe con X por su origen náhuatl, la lengua de los aztecas (la propia RAE recomienda que se escriba con X). El ala del PP al que pertenece considera que hay que combatir la leyenda negra española, esa que sostiene que el imperio español expandió la muerte y la destrucción allá por donde pasó sin tener en cuenta que llevó las universidades, se desarrollaron leyes para frenar el abuso a los indígenas y surgieron figuras de la talla moral de Fray Bartolomé de las Casas, un fraile dominico que consiguió que se prohibiera la esclavitud. Estas tesis han sido defendidas en los últimos años por historiadores y novelistas que han logrado grandes éxitos de ventas.
Por supuesto, Ayuso considera que en ningún caso España, como Estado, debe pedir perdón a México, un empeño de Andrés Manuel López Obrador, el expresidente, y ahora de su sucesora, Claudia Sheinbaum. Desde hace años, el Gobierno mexicano pide que se reconozca que durante la conquista, que inició Cortés en febrero de 1519, se cometieron atrocidades, y que ese debe ser el primer paso para abrir un periodo de reconciliación. En 2019, López Obrador envió una carta al Gobierno español para que atendiera a esta petición. Ni siquiera recibió respuesta. Obrador es el fundador de Morena, una escisión del PRI, el partido nacido tras la revolución mexicana que gobernó de manera hegemónica durante 70 años. Morena tiene un tinte más izquierdista que el PRI, pero mantiene la estabilidad del país de una forma muy similar. El presidente abandonó el cargo en 2024 con una popularidad que rozaba el 70%, unos números que son igual de favorables para Sheinbaum.
La retórica de Ayuso choca con la labor de diplomacia subterránea que hace el Gobierno español con México, una nación tremendamente orgullosa y nacionalista muy sensible a las injerencias del exterior. Pedro Sánchez no ha hecho nada para que ese perdón sea extendido, pero ha usado un tono más amable a la hora de relacionarse con los gobernantes mexicanos. Por ejemplo, hace unas horas el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se reunió con Sheinbaum y la invitó a la Cumbre Iberoamericana en Madrid, que se celebra en noviembre. Dijo que lo hacía en nombre del Rey Felipe VI, lo que se puede considerar una cortesía más que notable.
Sobre todo teniendo en cuanta que Sheinbaum no invitó al Rey a su toma de posesión. El monarca, lejos de considerarlo un agravio irreparable, no ha parado de dar muestras de acercamiento. Hace unas semanas, se le oyó decir, durante una conversación con el embajador mexicano en Madrid, que en los tiempos se la colonia se cometieron “muchos abusos”. Además, analistas políticos y literarios creen que detrás del Premio Cervantes a Gonzalo Celorio, un escritor mexicano de raíces españolas, se esconde también una intención diplomática. La presidenta mexicana ha invitado al Rey al Mundial de Fútbol que se celebrará en México en verano.
Esa misma sintonía no la tienen Sheinbaum y Ayuso. En la agenda de la presidenta madrileña no aparece ningún acto institucional con miembros del Gobierno mexicano. “Este viaje va a servir para seguir ahondando en las relaciones que la Comunidad de Madrid ha establecido con distintas ciudades y estados de México. Vamos a visitar algunas empresas, grupos empresariales que están realizando grandes inversiones en Madrid y que tienen contratadas a miles de personas, dando empleo. También a participar en ferias culturales como la de San Marcos en Aguascalientes, donde la Comunidad de Madrid tiene una amplísima presencia, y establecer nuevos convenios culturales con ellos”, ha destacado Ayuso este jueves.
También tendrá actos en Ciudad de México, Monterrey y la zona turística de Xcaret Riviera Maya. En este último lugar se dejará ver en la gala de los Premios Platino de Cine que organiza el productor Enrique Cerezo, también presidente del Atlético de Madrid, alguien muy cercano a Ayuso. En Monterrey conocerá a los estudiantes del Instituto Tecnológico de Monterrey, una de las universidades con más prestigio del país. Este nuevo viaje institucional a México, del 3 al 12 de mayo, su segundo al país tras el anterior en abril de 2024, es el tercero al exterior de la presidenta de la Comunidad de Madrid en 2026 después de los que ha realizado a Nueva York y Bruselas, informan desde Sol.
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