El FCAS sufre el desacuerdo entre Francia y Alemania y España pide su desbloqueo
El proyecto más importante de la industria militar europea en lo que va de siglo, el futuro sistema aéreo de combate (FCAS, por sus siglas en inglés), sigue sin dar señales de vida a la espera de que Francia y Alemania, los dos países que lo impulsan junto a España, se pongan de acuerdo. El choque político entre las potencias continentales por ver quién hace qué en este programa, valorado en unos 100.000 millones de euros, ha provocado que el FCAS se vea abocado a incumplir con el calendario previsto, que estipulaba que entre finales de 2028 y principios de 2029 se hiciesen las primeras pruebas de vuelo.
“Es una batalla de egos. A día de hoy es imposible pensar que vayamos a ver las primeras pruebas de vuelo del FCAS en esas fechas”, explica una fuente cercana a la industria militar francesa, conocedora de las conversaciones entre Airbus y Dassault, empresas que lideran el proyecto por Alemania y Francia, respectivamente. España, por su parte, cuenta con Indra como impulsor del programa, pero esta tiene poco que decir en la disputa, ya que el conflicto se centra en la plataforma, es decir, en el avión en sí.
Ni galos ni germanos quieren ceder en la fabricación del caza de sexta generación, ya que tanto Dassault como Airbus cuentan con capacidad para hacer un avión de combate, como demuestran el Rafale y el Eurofighter. De hecho, en los últimos meses ha ganado peso la posibilidad de que haya dos cazas, uno francés y otro alemán, pero que compartan la misma nube de combate. En ese caso, España iría, lógicamente, con Alemania, debido a que Airbus tiene un peso clave en la industria nacional, con centros en Getafe, Sevilla, Cádiz y Albacete.
Sin embargo, todo está pendiente de un acuerdo político que, otras fuentes cercanas a estas empresas esperan que suceda pronto, antes de la feria ILA, la cita más importante de la industria aeroespacial alemana que tendrá lugar en junio, en Berlín. “El programa va para adelante, pero es cierto que ahora hablar de unas primeras pruebas de vuelo en 2028 o 2029 es completamente inviable. Las fechas que se dijeron en su momento fueron con una estructura que ahora está en cuestión”, indican estas fuentes.
El choque entre las dos potencias es por ver quién hace qué en el proyecto
Macron asegura que ha hablado con Merz para destrabar la disputa
Por su parte, España espera con impaciencia que se asegure el futuro de un programa en el que el Gobierno ya ha invertido mucho dinero a través de herramientas como los programas especiales de modernización (PEM). Uno de ellos, valorado en 700 millones, se asignó el año pasado a Indra y Airbus para el desarrollo de la parte española del FCAS, que estará centrada, sobre todo, en la nube de combate y sensores. El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, pidió el pasado viernes en el marco de la cumbre informal de la Unión Europea en Nicosia (Chipre), que el FCAS “se desbloquee de una santa vez”.
El presidente francés, Emmanuel Macron, señaló en esa jornada que su país estaba negociando con Alemania para destrabar la situación, algo que confirmaron también desde la parte germana, según Reuters. “Esta mañana mantuvimos una buena conversación con el canciller [Friedrich Merz] y dimos instrucciones a nuestros ministerios de defensa para que trabajen específicamente en varias áreas. No solo los futuros aviones de combate, sino también diversas palancas de cooperación entre nuestros dos países”, indicó Macron.
Otras fuentes cercanas a Indra explican que, si bien no será posible tener un prototipo del futuro caza o cazas dentro de poco más de dos años, sí podría enseñarse entonces algún demostrador en el que se prueben tecnologías. Otro de los desafíos que enfrenta el FCAS es el tipo de necesidades que tienen las Fuerzas Armadas de cada uno de los tres países integrantes del programa.
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